¡Que lance...!

La sentencia de la Corte Constitucional que legaliza el matrimonio igualitario está generando una enorme polémica entre quienes, por razones jurídicas o por razones morales, están a favor y quienes están en contra. El fallo -interpretativo- de la Corte Constitucional se basa en un pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos -CIDH- Dicho pronunciamiento se da ante una consulta originada en Costa Rica. En argumento central del juez ponente de la Corte Constitucional se sustenta en el carácter vinculante que tendría la opinión de la CIDH para los estados parte (de la Convención Interamericana de Derechos Humanos). Sostiene, además, el juez ponente que la interpretación integral de la Constitución lo permite, por lo que no se reforma ni cabe ninguna reforma para la plena vigencia del derecho de todas las personas para contraer matrimonio, incluso entre personas del mismo sexo. Una pregunta necesaria es: ¿Si las opiniones de la CIDH son vinculantes en materia de derechos humanos, qué sentido tiene una consulta popular? Se entiende que cualquiera que sea el resultado, regiría la opinión de la CIDH. La propia Constitución vigente es resultado de una Asamblea Constituyente y del pronunciamiento popular ampliamente mayoritario.
Lo que está ocurriendo recuerda la reacción conservadora cuando se aprobó el matrimonio civil, el divorcio y la unión de hecho. Siempre se recurrió a moralismos religiosos o al derecho natural. Siempre se quiso ver como el fin del mundo o la puerta directa al infierno y a la perversión social. Nada de eso ocurrió. La legislación más bien, generalmente fue tardía, muy por detrás de la realidad. Con la sentencia de la Corte Constitucional, Ecuador se convierte en el país número 27 ente los que reconocen el matrimonio igualitario. Sin dejar de reconocer lo complejo del tema, pienso que es indispensable un poquito de generosidad social para comprender las humanas complejidades de la vida. Así como todos tenemos un pariente cercano o un amigo que abandonó la patria, asimismo, es altamente probable que tengamos alguien dentro del grupo -históricamente discriminado- en condiciones de género y sexo diferentes a las “normales”. Someter a consulta popular un derecho humano de una minoría no es una salida que resuelve el problema. Aún con la sentencia de la Corte, la discriminación continuará imparable. En todo caso, habría que decir “¡Que lance la primera piedra aquel que se sienta cubierto por un manto de santidad!”. (O)

Someter
a consulta popular
un derecho humano
de una minoría no es una
salida que resuelve el problema.

¡Que lance...!

La sentencia de la Corte Constitucional que legaliza el matrimonio igualitario está generando una enorme polémica entre quienes, por razones jurídicas o por razones morales, están a favor y quienes están en contra. El fallo -interpretativo- de la Corte Constitucional se basa en un pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos -CIDH- Dicho pronunciamiento se da ante una consulta originada en Costa Rica. En argumento central del juez ponente de la Corte Constitucional se sustenta en el carácter vinculante que tendría la opinión de la CIDH para los estados parte (de la Convención Interamericana de Derechos Humanos). Sostiene, además, el juez ponente que la interpretación integral de la Constitución lo permite, por lo que no se reforma ni cabe ninguna reforma para la plena vigencia del derecho de todas las personas para contraer matrimonio, incluso entre personas del mismo sexo. Una pregunta necesaria es: ¿Si las opiniones de la CIDH son vinculantes en materia de derechos humanos, qué sentido tiene una consulta popular? Se entiende que cualquiera que sea el resultado, regiría la opinión de la CIDH. La propia Constitución vigente es resultado de una Asamblea Constituyente y del pronunciamiento popular ampliamente mayoritario.
Lo que está ocurriendo recuerda la reacción conservadora cuando se aprobó el matrimonio civil, el divorcio y la unión de hecho. Siempre se recurrió a moralismos religiosos o al derecho natural. Siempre se quiso ver como el fin del mundo o la puerta directa al infierno y a la perversión social. Nada de eso ocurrió. La legislación más bien, generalmente fue tardía, muy por detrás de la realidad. Con la sentencia de la Corte Constitucional, Ecuador se convierte en el país número 27 ente los que reconocen el matrimonio igualitario. Sin dejar de reconocer lo complejo del tema, pienso que es indispensable un poquito de generosidad social para comprender las humanas complejidades de la vida. Así como todos tenemos un pariente cercano o un amigo que abandonó la patria, asimismo, es altamente probable que tengamos alguien dentro del grupo -históricamente discriminado- en condiciones de género y sexo diferentes a las “normales”. Someter a consulta popular un derecho humano de una minoría no es una salida que resuelve el problema. Aún con la sentencia de la Corte, la discriminación continuará imparable. En todo caso, habría que decir “¡Que lance la primera piedra aquel que se sienta cubierto por un manto de santidad!”. (O)

Someter
a consulta popular
un derecho humano
de una minoría no es una
salida que resuelve el problema.