¿Prohibido abortar?

Visto

El debate sobre la despenalización del aborto se ha trasladado a la Asamblea Nacional, a propósito del paquete de reformas que se van a introducir al Código Orgánico Integral Penal.
En medio este proceso de deliberación, se puede observar que se explicitan dos posiciones claramente definidas, entre quienes se asumen como pro-vida, que argumentan que el aborto se define como el asesinato de un niño, que implica que la despenalización seria la ejecución de un crimen, en consecuencia, se oponen a ella.
Y quienes se asumen como pro-elección que acogen la tesis de que las mujeres sean quienes decidan si desean o no continuar con el embarazo.
En especial cuando una mujer ha sufrido una violación.
Según Jane English, la tesis que defienden los pro-vida (conservadores) se podría explicar bajo las siguientes premisas: 1) el matar a una persona es incorrecto; 2) un ser humano es persona desde la concepción; 3) el aborto es matar a una persona; en consecuencia, 4) el aborto es incorrecto. No obstante, recordemos que existen casos en los que se encuentra permitido matar a una persona, como por ejemplo en la legitima defensa.
Por otro lado, los pro-elección (Liberales) podrían explicar su tesis en las siguientes proposiciones: 1) la mujer puede hacer lo que quiere con su cuerpo; 2) el feto no es una persona hasta el nacimiento; 3) el feto forma parte del cuerpo de la mujer; 4) la mujer puede hacer lo que quiera con el feto. Sin embargo, debemos estar claros en que la discusión actual no se centra en la despenalización en todos los casos sino únicamente, en el de una violación.
Además, de estos argumentos, es conveniente señalar el grave daño que se le haría a una mujer al obligarle a asumir un embarazo fruto de violencia sexual, al afectar su proyecto de vida a nivel personal, familiar y profesional, e incluso el potencial daño física y mental.
Finalmente, en este caso la despenalización no implica la obligación de abortar a las mujeres que no quieran hacerlo, sino la permisión de aquellas que quieran hacerlo.
Entonces es relevante dejar de lado ciertas falacias que lo único que generan es mantener la invisibilidad de un problema social, que debe ser enfrentado con acciones eficaces del Estado y no con la criminalización de miles de mujeres. (O)
El planteamiento de despenalizar el aborto por violación no implica la obligación de que las mujeres lo hagan.

¿Prohibido abortar?

El debate sobre la despenalización del aborto se ha trasladado a la Asamblea Nacional, a propósito del paquete de reformas que se van a introducir al Código Orgánico Integral Penal.
En medio este proceso de deliberación, se puede observar que se explicitan dos posiciones claramente definidas, entre quienes se asumen como pro-vida, que argumentan que el aborto se define como el asesinato de un niño, que implica que la despenalización seria la ejecución de un crimen, en consecuencia, se oponen a ella.
Y quienes se asumen como pro-elección que acogen la tesis de que las mujeres sean quienes decidan si desean o no continuar con el embarazo.
En especial cuando una mujer ha sufrido una violación.
Según Jane English, la tesis que defienden los pro-vida (conservadores) se podría explicar bajo las siguientes premisas: 1) el matar a una persona es incorrecto; 2) un ser humano es persona desde la concepción; 3) el aborto es matar a una persona; en consecuencia, 4) el aborto es incorrecto. No obstante, recordemos que existen casos en los que se encuentra permitido matar a una persona, como por ejemplo en la legitima defensa.
Por otro lado, los pro-elección (Liberales) podrían explicar su tesis en las siguientes proposiciones: 1) la mujer puede hacer lo que quiere con su cuerpo; 2) el feto no es una persona hasta el nacimiento; 3) el feto forma parte del cuerpo de la mujer; 4) la mujer puede hacer lo que quiera con el feto. Sin embargo, debemos estar claros en que la discusión actual no se centra en la despenalización en todos los casos sino únicamente, en el de una violación.
Además, de estos argumentos, es conveniente señalar el grave daño que se le haría a una mujer al obligarle a asumir un embarazo fruto de violencia sexual, al afectar su proyecto de vida a nivel personal, familiar y profesional, e incluso el potencial daño física y mental.
Finalmente, en este caso la despenalización no implica la obligación de abortar a las mujeres que no quieran hacerlo, sino la permisión de aquellas que quieran hacerlo.
Entonces es relevante dejar de lado ciertas falacias que lo único que generan es mantener la invisibilidad de un problema social, que debe ser enfrentado con acciones eficaces del Estado y no con la criminalización de miles de mujeres. (O)
El planteamiento de despenalizar el aborto por violación no implica la obligación de que las mujeres lo hagan.

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