Política y cambios

Transcurrido un tercio del período presidencial, el nuevo estilo de gobierno anunciado no acaba de perfilarse y la sensación que cada día se afirma más en la conciencia ciudadana es que está de vuelta el viejo país. Gustavo Larrea, amigo personal y compañero de lucha del Presidente, afirmaba que el gobierno no precisaba el apoyo de otras fuerzas políticas para cumplir con el programa ofrecido en la campaña.


De su parte, un diario capitalino anunciaba que , de los cuales hoy solo queda uno: la Vicepresidenta. El mismo diario nos recuerda que hasta hoy se han registrado 33 cambios en el equipo de gobierno, causados por dos razones: las crisis políticas y los dos procesos de optimización emprendidos para mejorar la administración pública.
La crisis originada por los atentados en la frontera norte dio paso al retorno del General Oswaldo Jarrín,  quien ya fue Ministro de Defensa en el gobierno de Alfredo Palacio.


Tratándose de la crisis política propiamente dicha, esta involucra a la militancia de Alianza País: Paola Pabón fue la primera en renunciar ante el giro tomado por el nuevo gobierno, luego se retiran A. Barrera y R. Flores en rechazo a las medidas económicas anunciadas.


En el caso de la optimización de la administración pública, claramente se trata de la reducción del tamaño del Estado, una condición sine qua non exigida por el FMI para el otorgamiento de préstamos. La eliminación de algunos ministerios obliga a encargar algunas funciones a otras carteras o, simplemente, a que el Estado se desentienda de ellas, con la evidente consecuencia negativa para los intereses de la población menos protegida.


Los resultados de tal política de cambios ya están presentes: los despidos de personal, la eliminación de cargos, la reducción de presupuestos para la obra pública; otros, como la eliminación de los subsidios, se los toma con cautela. ¿Y los beneficios? ¿Cuánto ha generado la venta de los bienes públicos? ¿Cuánto se va a recaudar por el incremento del precio de la gasolina super?


En medio de todo hay una certeza: la proximidad de las elecciones nos traerá sin duda mayor incertidumbre porque se trata de los mismos actores de la vieja política y es sabido que ‘el hábito no hace al monje’. (O)

Política y cambios

Transcurrido un tercio del período presidencial, el nuevo estilo de gobierno anunciado no acaba de perfilarse y la sensación que cada día se afirma más en la conciencia ciudadana es que está de vuelta el viejo país. Gustavo Larrea, amigo personal y compañero de lucha del Presidente, afirmaba que el gobierno no precisaba el apoyo de otras fuerzas políticas para cumplir con el programa ofrecido en la campaña.


De su parte, un diario capitalino anunciaba que , de los cuales hoy solo queda uno: la Vicepresidenta. El mismo diario nos recuerda que hasta hoy se han registrado 33 cambios en el equipo de gobierno, causados por dos razones: las crisis políticas y los dos procesos de optimización emprendidos para mejorar la administración pública.
La crisis originada por los atentados en la frontera norte dio paso al retorno del General Oswaldo Jarrín,  quien ya fue Ministro de Defensa en el gobierno de Alfredo Palacio.


Tratándose de la crisis política propiamente dicha, esta involucra a la militancia de Alianza País: Paola Pabón fue la primera en renunciar ante el giro tomado por el nuevo gobierno, luego se retiran A. Barrera y R. Flores en rechazo a las medidas económicas anunciadas.


En el caso de la optimización de la administración pública, claramente se trata de la reducción del tamaño del Estado, una condición sine qua non exigida por el FMI para el otorgamiento de préstamos. La eliminación de algunos ministerios obliga a encargar algunas funciones a otras carteras o, simplemente, a que el Estado se desentienda de ellas, con la evidente consecuencia negativa para los intereses de la población menos protegida.


Los resultados de tal política de cambios ya están presentes: los despidos de personal, la eliminación de cargos, la reducción de presupuestos para la obra pública; otros, como la eliminación de los subsidios, se los toma con cautela. ¿Y los beneficios? ¿Cuánto ha generado la venta de los bienes públicos? ¿Cuánto se va a recaudar por el incremento del precio de la gasolina super?


En medio de todo hay una certeza: la proximidad de las elecciones nos traerá sin duda mayor incertidumbre porque se trata de los mismos actores de la vieja política y es sabido que ‘el hábito no hace al monje’. (O)