Planarq

Alberto Saldarriaga manifiesta que en el mundo de la arquitectura, las ideas que tiene el arquitecto son llevadas a la práctica por los artesanos. En esta intermediación entonces, habrá un quehacer compartido, en el que el proyectista y sus operarios se asocian para llevar a cabo la construcción.

Esta traducción de las ideas a la materia es posible gracias a la incorporación de la técnica. De esta manera la técnica debe ser entendida como la síntesis práctica entre la materia y los medios de trabajo. Por este motivo, el pensar y el hacer en arquitectura no pueden estar disociados. Sólo pensar, será  reflexionar, filosofar; y sólo hacer sin pensar, significará repetir, volver a hacer, mercantilizar la arquitectura.

En la ciudad de Cuenca en los últimos lustros se ha marcado quizá un carácter contextual a la arquitectura, porque determinadas obras se han configurado a través del recurso del montaje, tomando elementos de la  geografía, de la arquitectura moderna, y de las artesanías  locales, en este caso, el ladrillo, la teja y la madera.

Esta recuperación de las artesanías y tecnologías locales en las obras de arquitectura, no debería ser mirada como una intención simple de recuperar una cultura contenida en las puras tradiciones, sino como una actitud creativa de proponer un lugar especial en el panorama arquitectónico ecuatoriano. Una de las oficinas de arquitectura que ha pensado y ha realizado una obra arquitectónica poética de calidad en los últimos lustros, a nuestro entender en la línea contextual arquitectónica, es Planarq. Alcibíades Vega, Honorato Carvallo y Cristóbal Tamariz, han contribuido de una manera notable al pensamiento y al hacer arquitectónico, en donde, el mundo de la artesanía y la mano de obra locales, han tenido también una presencia destacada. (O)
Alcibíades Vega, Honorato Carvallo y Cristóbal Tamariz han contribuido al pensar y al hacer arquitectónico.

Planarq

Alberto Saldarriaga manifiesta que en el mundo de la arquitectura, las ideas que tiene el arquitecto son llevadas a la práctica por los artesanos. En esta intermediación entonces, habrá un quehacer compartido, en el que el proyectista y sus operarios se asocian para llevar a cabo la construcción.

Esta traducción de las ideas a la materia es posible gracias a la incorporación de la técnica. De esta manera la técnica debe ser entendida como la síntesis práctica entre la materia y los medios de trabajo. Por este motivo, el pensar y el hacer en arquitectura no pueden estar disociados. Sólo pensar, será  reflexionar, filosofar; y sólo hacer sin pensar, significará repetir, volver a hacer, mercantilizar la arquitectura.

En la ciudad de Cuenca en los últimos lustros se ha marcado quizá un carácter contextual a la arquitectura, porque determinadas obras se han configurado a través del recurso del montaje, tomando elementos de la  geografía, de la arquitectura moderna, y de las artesanías  locales, en este caso, el ladrillo, la teja y la madera.

Esta recuperación de las artesanías y tecnologías locales en las obras de arquitectura, no debería ser mirada como una intención simple de recuperar una cultura contenida en las puras tradiciones, sino como una actitud creativa de proponer un lugar especial en el panorama arquitectónico ecuatoriano. Una de las oficinas de arquitectura que ha pensado y ha realizado una obra arquitectónica poética de calidad en los últimos lustros, a nuestro entender en la línea contextual arquitectónica, es Planarq. Alcibíades Vega, Honorato Carvallo y Cristóbal Tamariz, han contribuido de una manera notable al pensamiento y al hacer arquitectónico, en donde, el mundo de la artesanía y la mano de obra locales, han tenido también una presencia destacada. (O)
Alcibíades Vega, Honorato Carvallo y Cristóbal Tamariz han contribuido al pensar y al hacer arquitectónico.