Plan económico razonable

Por fin, el Presidente Lenin Moreno anunció el PLAN ECONÓMICO 2018-2021. Ahora sí, se conoce la dirección que tendrá la Política Económica del Gobierno Nacional. Muchos sectores sociales y políticos esperaban que el Plan contenga un tradicional “paquetazo”, de aquellos que suele apadrinar el Fondo Monetario Internacional. Esperaban que se disminuyan o se eliminen los subsidios, que suban las tarifas de los servicios básicos, que se incrementen los impuestos, sobre todo los indirectos (como el IVA), que haya un despido masivo de empleados públicos, que se recorten los servicios públicos, etc. Pues, no fue así. El Plan, de alguna manera, mantiene la línea que se ha venido aplicando durante los últimos años. Desde luego, se realiza un conjunto de ajustes y correctivos indispensables en consideración a los errores y omisiones del gobierno anterior y, de conformidad con la coyuntura económica nacional y mundial.


El Plan se fundamenta en 4 ejes: 1) estabilidad y equilibrio fiscal, 2) reestructuración y optimización del Estado, 3) equilibrio del sector externo y sostenibilidad de la dolarización; y, 4) reactivación productiva. Estos ejes o grandes objetivos de la política económica, se viabilizarían mediante la ejecución de 14 medidas y acciones. Estas medidas o acciones están relacionadas con el ámbito tributario, fiscal y productivo, con énfasis en el objetivo de estabilización de las fianzas públicas (durante el cuatrienio se reduciría el déficit fiscal en más de 3 puntos, esto es: más de 3.000 millones de dólares). En el campo social y productivo, es notable el propósito de reducir la pobreza extrema en 5 puntos e incrementar el empleo adecuado en 7 puntos porcentuales (alrededor de 600.000).


Calificándolo al Plan como razonable, es importante que no se haya optado por un “shock” que apriete fuertemente los cinturones de la mayoría. Sin embargo, cabe algunos cuestionamientos, como los siguientes: 1) No se da la suficiente fuerza a la economía popular y solidaria (incluso, formalmente, se lo presenta como último punto en la Agenda de medidas y acciones, 2) Al flexibilizarse un amplio conjunto de modalidades contractuales, existe un alto riesgo de desembocar en la precarización laboral, 3) No se incorpora ningún tema relacionado con la seguridad social, 4) La remisión tributaria prevista, si bien, dada la “emergencia”, asoma como necesaria, gravita seriamente sobre la cultura tributaria de los contribuyentes que se acostumbran a las periódicas  “amnistías”, 5) No encuentro una vía clara que permita mejorar la eficiencia del sistema financiero, de manera que se democratice y se abaraté el crédito, 6) no se hace referencia al problema ocasionado por el “sobre- cupo” de la deuda pública. ¿Se solicitará a la Asamblea aumentar el límite por encima del 40%?, 7) Tampoco hay mayor referencia y acciones previstas sobre los índices de liquidez de la banca y del Banco Central y su vínculo con la Reserva Monetaria Internacional y el uso del dinero de la Reserva por parte del Gobierno.


“Habemus Plan”. Ahora, es de esperarse  que los agentes económicos aflojen las amarras de la inversión y aten o archiven las  hormonas rentistas. La reacción de los gremios empresariales -de las cámaras- ha sido de apoyo al Plan. Si esto es así, si la confianza se ha brindado por parte del gobierno, ¿qué espera el sector privado para creer en el país, que le ha dado todo lo que tiene?. (O)

Plan económico razonable

Por fin, el Presidente Lenin Moreno anunció el PLAN ECONÓMICO 2018-2021. Ahora sí, se conoce la dirección que tendrá la Política Económica del Gobierno Nacional. Muchos sectores sociales y políticos esperaban que el Plan contenga un tradicional “paquetazo”, de aquellos que suele apadrinar el Fondo Monetario Internacional. Esperaban que se disminuyan o se eliminen los subsidios, que suban las tarifas de los servicios básicos, que se incrementen los impuestos, sobre todo los indirectos (como el IVA), que haya un despido masivo de empleados públicos, que se recorten los servicios públicos, etc. Pues, no fue así. El Plan, de alguna manera, mantiene la línea que se ha venido aplicando durante los últimos años. Desde luego, se realiza un conjunto de ajustes y correctivos indispensables en consideración a los errores y omisiones del gobierno anterior y, de conformidad con la coyuntura económica nacional y mundial.


El Plan se fundamenta en 4 ejes: 1) estabilidad y equilibrio fiscal, 2) reestructuración y optimización del Estado, 3) equilibrio del sector externo y sostenibilidad de la dolarización; y, 4) reactivación productiva. Estos ejes o grandes objetivos de la política económica, se viabilizarían mediante la ejecución de 14 medidas y acciones. Estas medidas o acciones están relacionadas con el ámbito tributario, fiscal y productivo, con énfasis en el objetivo de estabilización de las fianzas públicas (durante el cuatrienio se reduciría el déficit fiscal en más de 3 puntos, esto es: más de 3.000 millones de dólares). En el campo social y productivo, es notable el propósito de reducir la pobreza extrema en 5 puntos e incrementar el empleo adecuado en 7 puntos porcentuales (alrededor de 600.000).


Calificándolo al Plan como razonable, es importante que no se haya optado por un “shock” que apriete fuertemente los cinturones de la mayoría. Sin embargo, cabe algunos cuestionamientos, como los siguientes: 1) No se da la suficiente fuerza a la economía popular y solidaria (incluso, formalmente, se lo presenta como último punto en la Agenda de medidas y acciones, 2) Al flexibilizarse un amplio conjunto de modalidades contractuales, existe un alto riesgo de desembocar en la precarización laboral, 3) No se incorpora ningún tema relacionado con la seguridad social, 4) La remisión tributaria prevista, si bien, dada la “emergencia”, asoma como necesaria, gravita seriamente sobre la cultura tributaria de los contribuyentes que se acostumbran a las periódicas  “amnistías”, 5) No encuentro una vía clara que permita mejorar la eficiencia del sistema financiero, de manera que se democratice y se abaraté el crédito, 6) no se hace referencia al problema ocasionado por el “sobre- cupo” de la deuda pública. ¿Se solicitará a la Asamblea aumentar el límite por encima del 40%?, 7) Tampoco hay mayor referencia y acciones previstas sobre los índices de liquidez de la banca y del Banco Central y su vínculo con la Reserva Monetaria Internacional y el uso del dinero de la Reserva por parte del Gobierno.


“Habemus Plan”. Ahora, es de esperarse  que los agentes económicos aflojen las amarras de la inversión y aten o archiven las  hormonas rentistas. La reacción de los gremios empresariales -de las cámaras- ha sido de apoyo al Plan. Si esto es así, si la confianza se ha brindado por parte del gobierno, ¿qué espera el sector privado para creer en el país, que le ha dado todo lo que tiene?. (O)