Peter y Sally

A estos queridos extranjeros con sus atuendos clásicos, los conocí cuando el dolor hirió mi vida y ellos con su abrazo, sin voz ni idioma, me dieron una luz para construir el perdón. Personas de origen foráneo hay tantas en nuestra tierra y desde hace mucho tiempo gente que llegó e hizo de esta su patria sentando familias y apellidos hoy reconocidos en toda la nación merced a su trabajo y emprendimientos. Muchas personas han migrado desde su tierra por buscar la paz, por cambiar de vida, de un mundo agitado que el cuerpo cansado ya reniega. Buscan ese refugio de tranquilidad hallando en esta ciudad aquel remanso, otros saldrán huyendo de regímenes corruptos que se enceguecen ante la realidad de un pueblo que siendo progresista cae en la miseria y la depresión, sometiéndoles a la aventura de migrar. Otros porque sencillamente buscan nuevas fuentes de trabajo en un país que paga en dólares o porque encontraron su destino y formaron aquí una familia en esta tierra que bondadosamente los acoge. Cada persona tiene su mundo, su norte y su idiosincrasia que es espejo de su procedencia.
Peter Dudar, pianista de música clásica y Cindy Benson, otrora artista del cine norteamericano son dos estadounidenses que dejaron atrás su tierra natal y en su recorrido por América Latina se enamoraron de Cuenca, una ciudad solariega, amable, hermosa, radicándose aquí desde ese entonces. Para ellos una tierra extraña y lejana la han convertido en su patria, personas que han puesto su alma y corazón, extranjeros que han sabido brindar lo mejor de ellos: trabajo y cultura, dos aspectos que han unido a la bondad de sus acciones. Quienes tenemos la suerte de conocerlos sabemos de su alma grande, su carisma, de brindarlo todo a cambio de nada. Personas que a pesar de no ser tan jóvenes disponen de todo su potencial físico y anímico cuando la situación lo amerita. Activistas en varias causas, muchas veces físicamente han defendido la tala de árboles, levantaron fondos para los damnificados del terremoto en Manabí, con ese dinero construyeron domos en algunos lugares para los que se quedaron sin casa. Son muchas sus obras benéficas silenciosas, propia de los nobles de espíritu. Ellos no poseen fortuna más que su trabajo como calígrafos, retratistas y escultores sin dejar su pasión por el piano y el canto. Este jueves 25 presentarán una obra magistral de piano, “Concierto de Chopin” con canciones en francés, en el hotel Santa Lucía.
Thank you Peter and Cindy, for your generosity, for doing good without expecting anyting in return. Thank you for your unconditional heart. // Por ti mi Cris// (O)
Peter Dudar y Cindy Benson dejaron atrás su tierra natal, EE.UU. y en su recorrido por América Latina se enamoraron de Cuenca y se quedaron.

Peter y Sally

A estos queridos extranjeros con sus atuendos clásicos, los conocí cuando el dolor hirió mi vida y ellos con su abrazo, sin voz ni idioma, me dieron una luz para construir el perdón. Personas de origen foráneo hay tantas en nuestra tierra y desde hace mucho tiempo gente que llegó e hizo de esta su patria sentando familias y apellidos hoy reconocidos en toda la nación merced a su trabajo y emprendimientos. Muchas personas han migrado desde su tierra por buscar la paz, por cambiar de vida, de un mundo agitado que el cuerpo cansado ya reniega. Buscan ese refugio de tranquilidad hallando en esta ciudad aquel remanso, otros saldrán huyendo de regímenes corruptos que se enceguecen ante la realidad de un pueblo que siendo progresista cae en la miseria y la depresión, sometiéndoles a la aventura de migrar. Otros porque sencillamente buscan nuevas fuentes de trabajo en un país que paga en dólares o porque encontraron su destino y formaron aquí una familia en esta tierra que bondadosamente los acoge. Cada persona tiene su mundo, su norte y su idiosincrasia que es espejo de su procedencia.
Peter Dudar, pianista de música clásica y Cindy Benson, otrora artista del cine norteamericano son dos estadounidenses que dejaron atrás su tierra natal y en su recorrido por América Latina se enamoraron de Cuenca, una ciudad solariega, amable, hermosa, radicándose aquí desde ese entonces. Para ellos una tierra extraña y lejana la han convertido en su patria, personas que han puesto su alma y corazón, extranjeros que han sabido brindar lo mejor de ellos: trabajo y cultura, dos aspectos que han unido a la bondad de sus acciones. Quienes tenemos la suerte de conocerlos sabemos de su alma grande, su carisma, de brindarlo todo a cambio de nada. Personas que a pesar de no ser tan jóvenes disponen de todo su potencial físico y anímico cuando la situación lo amerita. Activistas en varias causas, muchas veces físicamente han defendido la tala de árboles, levantaron fondos para los damnificados del terremoto en Manabí, con ese dinero construyeron domos en algunos lugares para los que se quedaron sin casa. Son muchas sus obras benéficas silenciosas, propia de los nobles de espíritu. Ellos no poseen fortuna más que su trabajo como calígrafos, retratistas y escultores sin dejar su pasión por el piano y el canto. Este jueves 25 presentarán una obra magistral de piano, “Concierto de Chopin” con canciones en francés, en el hotel Santa Lucía.
Thank you Peter and Cindy, for your generosity, for doing good without expecting anyting in return. Thank you for your unconditional heart. // Por ti mi Cris// (O)
Peter Dudar y Cindy Benson dejaron atrás su tierra natal, EE.UU. y en su recorrido por América Latina se enamoraron de Cuenca y se quedaron.