Perspectivas 2021

Si bien los resultados del 24 de marzo no son determinantes para las presidenciales de 2021, varios elementos dejan conclusiones y, sobre todo, configuran el nuevo mapa de fuerzas políticas al servicio de los aspirantes más visibles a ocupar el trono de Caronde-let. El PSC obtuvo 1,8 millones de votos válidos a nivel nacional, un 68% más que en 2014, consolidándose como el partido más votado, aunque con una votación bastante concentrada en la Costa. Por otra parte, el otrora invencible Alianza País, que en 2014 alcanzó la histó-rica votación de 4,5 millones de votos válidos, en 2019 (ya distancia-do de la figura de Correa) llega a la cuarta parte de de lo obtenido ha-ce 5 años: 1,2 millones de votos. La lista 5, facción disidente de Alian-za País y liderada a control remoto por Rafael Correa, alcanzó un po-co más del millón de votos; igualmente, menos de un cuarto de lo obtenido en 2014 por AP. Finalmente, CREO presenta un discreto crecimiento del 14% frente a 2014 y, la sorpresa, es la notable irrupción de Demo-cracia Sí en el tablero elec-toral. En este escenario, quedan más dudas que cer-tezas. En las seccionales prevalece el interés local, por lo que el voto se endosa a personas más que a parti-dos; sin embargo, el excesi-vo número de candidatos y la consecuente dispersión del voto, provocaron sor-presas como lo ocurrido en la elección para Alcaldía de Quito. De mantenerse esta tendencia, el disciplinado voto correísta podría dar el “batatazo” si en 2021 la cen-troderecha y la centroizquierda aparecen fraccionadas. Los resulta-dos en varias ciudades también dejaron un mensaje concluyente: los ecuatorianos están cansados de los políticos tradicionales. Este esce-nario de incertidumbre, en donde elector espera hasta el último día para decidir su voto, es tierra fértil para que emerjan “outsiders” o al-ternativas disruptivas y antisistema que se apropian de las emociones de las personas.  Estamos en un momento histórico en el que los neo-populismos fracasaron y tienen como último referente de la corriente al macabro gobierno venezolano. La izquierda -con honestidad- ha dicho que tiene que “reinventarse”, institucionalizarse y formar nue-vos cuadros.  Se configura el escenario ideal para que el péndulo gire a la derecha, como ya ha ocurrido en otros países de la región. Este previsible resultado estará condicionado a que se pueda consolidar un solo frente, y que el aspirante designado ofrezca un renovado discurso liberal que se sintonice con las nuevas expectativas de un electorado que, como vemos, está dando sorpresas. (O)
Se configura
el escenario ideal para
que el péndulo gire a la derecha en Ecuador, como ya ha ocurrido en otros países de la región.

Perspectivas 2021

Si bien los resultados del 24 de marzo no son determinantes para las presidenciales de 2021, varios elementos dejan conclusiones y, sobre todo, configuran el nuevo mapa de fuerzas políticas al servicio de los aspirantes más visibles a ocupar el trono de Caronde-let. El PSC obtuvo 1,8 millones de votos válidos a nivel nacional, un 68% más que en 2014, consolidándose como el partido más votado, aunque con una votación bastante concentrada en la Costa. Por otra parte, el otrora invencible Alianza País, que en 2014 alcanzó la histó-rica votación de 4,5 millones de votos válidos, en 2019 (ya distancia-do de la figura de Correa) llega a la cuarta parte de de lo obtenido ha-ce 5 años: 1,2 millones de votos. La lista 5, facción disidente de Alian-za País y liderada a control remoto por Rafael Correa, alcanzó un po-co más del millón de votos; igualmente, menos de un cuarto de lo obtenido en 2014 por AP. Finalmente, CREO presenta un discreto crecimiento del 14% frente a 2014 y, la sorpresa, es la notable irrupción de Demo-cracia Sí en el tablero elec-toral. En este escenario, quedan más dudas que cer-tezas. En las seccionales prevalece el interés local, por lo que el voto se endosa a personas más que a parti-dos; sin embargo, el excesi-vo número de candidatos y la consecuente dispersión del voto, provocaron sor-presas como lo ocurrido en la elección para Alcaldía de Quito. De mantenerse esta tendencia, el disciplinado voto correísta podría dar el “batatazo” si en 2021 la cen-troderecha y la centroizquierda aparecen fraccionadas. Los resulta-dos en varias ciudades también dejaron un mensaje concluyente: los ecuatorianos están cansados de los políticos tradicionales. Este esce-nario de incertidumbre, en donde elector espera hasta el último día para decidir su voto, es tierra fértil para que emerjan “outsiders” o al-ternativas disruptivas y antisistema que se apropian de las emociones de las personas.  Estamos en un momento histórico en el que los neo-populismos fracasaron y tienen como último referente de la corriente al macabro gobierno venezolano. La izquierda -con honestidad- ha dicho que tiene que “reinventarse”, institucionalizarse y formar nue-vos cuadros.  Se configura el escenario ideal para que el péndulo gire a la derecha, como ya ha ocurrido en otros países de la región. Este previsible resultado estará condicionado a que se pueda consolidar un solo frente, y que el aspirante designado ofrezca un renovado discurso liberal que se sintonice con las nuevas expectativas de un electorado que, como vemos, está dando sorpresas. (O)
Se configura
el escenario ideal para
que el péndulo gire a la derecha en Ecuador, como ya ha ocurrido en otros países de la región.