Pensar a largo plazo

La gran diferencia de pensar a corto, mediano o largo plazo no depende del horizonte de planificación que podamos tener, ese es un error de conceptos. Todo el tiempo decimos que no es factible planificar a largo plazo por la dinamia que existe en el mercado, en el mundo, en la tecnología, o incluso hablamos de la estabilidad política o económica como factores determinantes para este fin.

Diferenciemos bien el tema en referencia. No estamos tratando sobre la planificación a largo plazo si no el pensamiento con ese horizonte de tiempo. La gran disimilitud radica en que lo primero es únicamente trazar metas y las actividades necesarias para alcanzarlas en un modelo que nos permita caminar con el seguimiento respectivo y lo segundo implica ver el macro de la situación y el impacto que puede tener una decisión o acción en el tiempo.

Pongámoslo más sencillo. Cuando pensamos a corto o mediano plazo, no medimos las con-secuencias que una acción o decisión pueden tener en el futuro si no únicamente en ese momento.

En un caso práctico de la vida real y cotidiana; cuantas veces contraemos una deuda por una compra que en ese preciso momento pensamos que era necesaria o que podría satisfacer un deseo personal, sin embargo si antes de hacerlo, en muy pocos segundos, analizamos las posibilidades o eventos que pueden existir que compliquen el pago de esa deuda a futuro, tal vez la decisión sería diferente o en todo caso un poco más pensada.

No se trata de ser demasiado conservador o análitico, se trata de mirar una decisión como algo que no afectará nuestras vidas o proyectos únicamente hoy.

Siempre creemos que hay que ser arriesgados en la vida para emprender y alcanzar nuestros sueños, pero esto no quiere decir que no podemos hacer un breve análisis y mirar a un horizonte más largo antes de tomar ese riesgo o incluso el momento de tomar una de las alternativas que tengamos para hacerlo.

En las empresas y negocios este aspecto es fundamental, pues las decisiones que se toman hoy únicamente podrán ser evaluadas como buenas o malas con el paso de los años.

Hay decisiones que las vemos como buenas al día siguiente de ser tomadas, pero que con el paso de los meses o años desnudan el real impacto que tuvieron.

Es por eso que únicamente tenemos que ser prácticos y desarrollar la habilidad de ver a largo plazo antes de tomar medidas que vayan a ser determinantes en los negocios, más aún cuando hay otras personas y sus vidas personales y profesionales, de por medio. (O)
Cuando pensamos a corto o mediano plazo, no medimos las consecuencias que una acción o decisión pueden tener en el futuro.

Pensar a largo plazo

La gran diferencia de pensar a corto, mediano o largo plazo no depende del horizonte de planificación que podamos tener, ese es un error de conceptos. Todo el tiempo decimos que no es factible planificar a largo plazo por la dinamia que existe en el mercado, en el mundo, en la tecnología, o incluso hablamos de la estabilidad política o económica como factores determinantes para este fin.

Diferenciemos bien el tema en referencia. No estamos tratando sobre la planificación a largo plazo si no el pensamiento con ese horizonte de tiempo. La gran disimilitud radica en que lo primero es únicamente trazar metas y las actividades necesarias para alcanzarlas en un modelo que nos permita caminar con el seguimiento respectivo y lo segundo implica ver el macro de la situación y el impacto que puede tener una decisión o acción en el tiempo.

Pongámoslo más sencillo. Cuando pensamos a corto o mediano plazo, no medimos las con-secuencias que una acción o decisión pueden tener en el futuro si no únicamente en ese momento.

En un caso práctico de la vida real y cotidiana; cuantas veces contraemos una deuda por una compra que en ese preciso momento pensamos que era necesaria o que podría satisfacer un deseo personal, sin embargo si antes de hacerlo, en muy pocos segundos, analizamos las posibilidades o eventos que pueden existir que compliquen el pago de esa deuda a futuro, tal vez la decisión sería diferente o en todo caso un poco más pensada.

No se trata de ser demasiado conservador o análitico, se trata de mirar una decisión como algo que no afectará nuestras vidas o proyectos únicamente hoy.

Siempre creemos que hay que ser arriesgados en la vida para emprender y alcanzar nuestros sueños, pero esto no quiere decir que no podemos hacer un breve análisis y mirar a un horizonte más largo antes de tomar ese riesgo o incluso el momento de tomar una de las alternativas que tengamos para hacerlo.

En las empresas y negocios este aspecto es fundamental, pues las decisiones que se toman hoy únicamente podrán ser evaluadas como buenas o malas con el paso de los años.

Hay decisiones que las vemos como buenas al día siguiente de ser tomadas, pero que con el paso de los meses o años desnudan el real impacto que tuvieron.

Es por eso que únicamente tenemos que ser prácticos y desarrollar la habilidad de ver a largo plazo antes de tomar medidas que vayan a ser determinantes en los negocios, más aún cuando hay otras personas y sus vidas personales y profesionales, de por medio. (O)
Cuando pensamos a corto o mediano plazo, no medimos las consecuencias que una acción o decisión pueden tener en el futuro.