Patrimonio del país

Entre los principales aciertos del gobierno del General Rodríguez Lara y los coroneles que le apoyaron, están la recuperación de la soberanía energética nacional. Para 1972 el oriente ecuatoriano había sido entregado a las compañías extranjeras sedientas de petróleo, las mismas que por cada hectárea de prospección reconocerían al Estado el irrisorio monto de cincuenta centavos de dólar; adicionalmente, el Gobierno decretó la creación de la Corporación Estatal Petrolera del Ecuador –CEPE- a cuyo cargo quedó la prospección y extracción del oro negro y también el manejo de la refinería de Esmeraldas, incluidos los oleoductos. El pueblo ecuatoriano aprobó esta política soberana y de salvaguarda de una riqueza que es patrimonio de todos los ecuatorianos. La segunda obra iniciada por el gobierno fue la construcción de la hidroeléctrica de Mazar, más conocida como la Cola de San Pablo, obra que garantizaba igualmente la soberanía en lo referente al potencial eléctrico y un significativo impulso al desarrollo industrial del país.


El rumbo tomado por el Gobierno Revolucionario de las FF.AA. en temas tan sensibles, tanto en lo referente a una política soberana en salvaguarda de los recursos naturales –agua/petróleo-, así como en lo económico, considerando la necesidad del desarrollo industrial y de mejoramiento en las condiciones de vida de la población, fue apoyado mayoritariamente por la ciudadanía, pero inquietaron lógicamente al poder económico, tanto nacional como extranjero. Las órdenes para terminar con el gobierno de Rodríguez Lara no se hicieron esperar. Desde el extranjero se buscaron contactos al interior de las FF.AA. que finamente dieron un contragolpe y retiraron del poder al grupo de coroneles y prepararon el traspaso del poder a un gobierno civil no sin antes haber asegurado terminar también con la vigencia de la Constitución de 1944 que había sido recuperada por Rodríguez para gobernar el país.


Medio siglo después el país se encuentra inmerso en una situación, no exactamente similar, pero que inequívocamente responde a los mismos intereses del poder económico, nacional y extranjero, que busca retomar el control de los recursos naturales, especialmente energéticos, que han sido puestos al servicio del ser humano y no del capital; del desarrollo y fortalecimiento de la economía y no a engrosar las fortunas guardadas en los paraísos fiscales. (O)
Está claro que la crisis sobre la que tanto se ha hablado fue inducida para justificar la venta del patrimonio nacional y popular.

Patrimonio del país

Entre los principales aciertos del gobierno del General Rodríguez Lara y los coroneles que le apoyaron, están la recuperación de la soberanía energética nacional. Para 1972 el oriente ecuatoriano había sido entregado a las compañías extranjeras sedientas de petróleo, las mismas que por cada hectárea de prospección reconocerían al Estado el irrisorio monto de cincuenta centavos de dólar; adicionalmente, el Gobierno decretó la creación de la Corporación Estatal Petrolera del Ecuador –CEPE- a cuyo cargo quedó la prospección y extracción del oro negro y también el manejo de la refinería de Esmeraldas, incluidos los oleoductos. El pueblo ecuatoriano aprobó esta política soberana y de salvaguarda de una riqueza que es patrimonio de todos los ecuatorianos. La segunda obra iniciada por el gobierno fue la construcción de la hidroeléctrica de Mazar, más conocida como la Cola de San Pablo, obra que garantizaba igualmente la soberanía en lo referente al potencial eléctrico y un significativo impulso al desarrollo industrial del país.


El rumbo tomado por el Gobierno Revolucionario de las FF.AA. en temas tan sensibles, tanto en lo referente a una política soberana en salvaguarda de los recursos naturales –agua/petróleo-, así como en lo económico, considerando la necesidad del desarrollo industrial y de mejoramiento en las condiciones de vida de la población, fue apoyado mayoritariamente por la ciudadanía, pero inquietaron lógicamente al poder económico, tanto nacional como extranjero. Las órdenes para terminar con el gobierno de Rodríguez Lara no se hicieron esperar. Desde el extranjero se buscaron contactos al interior de las FF.AA. que finamente dieron un contragolpe y retiraron del poder al grupo de coroneles y prepararon el traspaso del poder a un gobierno civil no sin antes haber asegurado terminar también con la vigencia de la Constitución de 1944 que había sido recuperada por Rodríguez para gobernar el país.


Medio siglo después el país se encuentra inmerso en una situación, no exactamente similar, pero que inequívocamente responde a los mismos intereses del poder económico, nacional y extranjero, que busca retomar el control de los recursos naturales, especialmente energéticos, que han sido puestos al servicio del ser humano y no del capital; del desarrollo y fortalecimiento de la economía y no a engrosar las fortunas guardadas en los paraísos fiscales. (O)
Está claro que la crisis sobre la que tanto se ha hablado fue inducida para justificar la venta del patrimonio nacional y popular.