Pasajes por las nubes

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Las tarifas, precios o pasajes aéreos en nuestro país, desde hace rato, se encuentran por las nubes. Particularmente, las tarifas de vuelos en la ruta Cuenca-Quito, Quito-Cuenca, son extremadamente altos, sobre todo en determinados días y durante los días festivos y cuando existe algún puente vacacional. Puede costar el pasaje redondo sobre los 350 dólares. Comprendo la naturaleza de la industria aérea. Conozco que, a partir de cierto nivel de ocupación, los costos marginales son bajísimos, llegando, inclusive, a acercarse a cero. Conozco también que el número de empresas que operan en Ecuador es muy limitado. A Cuenca, por ejemplo, por el momento, sólo hay 2 compañías; es decir, existe un duopolio. Como si hubiese un pacto colusorio (no digo que lo haya) los precios de ambos operadores son muy similares. Definitivamente, no compiten vía precios, lo hacen vía calidad del servicio. Es cuando, una de ellas, con su tradición de incumplimientos (aunque, últimamente, ha mejorado) le queda debiendo al pasajero. Simplemente, los usuarios, por las frecuentes "razones operacionales" informadas por el personal de la tripulación, poco a poco se alejan como clientes. Por lo limitado de la oferta y creciente demanda, se garantiza una suerte de clientela cautiva. ¿Qué hacer ante esta situación?. La solución está en manos de las autoridades estatales. Tiene que existir una política de regulación de tarifas y darse el control correspondiente.
Podrían fijarse techos tarifarios por parte de las autoridades de la Aviación Civil y la Superintendencia de Regulación y Control del Poder de Mercado vigilar por su estricto cumplimiento. Se trata de acabar con las prácticas abusivas, que son propias de los monopolios. Adicionalmente, debería promoverse la entrada de nuevas líneas aéreas. Con esta medida se fortalecería la competencia hasta un punto en el que las prácticas monopólicas se alejen de la conducta empresarial. No puede continuar esta situación que castiga el bolsillo de los ciudadanos y aleja el turismo (tanto por las pocas frecuencias, cuanto por los elevadas costos de los pasajes). Esperemos que las autoridades correspondientes tomen nota del asunto y actúen con la celeridad y firmeza requeridas. (O)

Pasajes por las nubes

Las tarifas, precios o pasajes aéreos en nuestro país, desde hace rato, se encuentran por las nubes. Particularmente, las tarifas de vuelos en la ruta Cuenca-Quito, Quito-Cuenca, son extremadamente altos, sobre todo en determinados días y durante los días festivos y cuando existe algún puente vacacional. Puede costar el pasaje redondo sobre los 350 dólares. Comprendo la naturaleza de la industria aérea. Conozco que, a partir de cierto nivel de ocupación, los costos marginales son bajísimos, llegando, inclusive, a acercarse a cero. Conozco también que el número de empresas que operan en Ecuador es muy limitado. A Cuenca, por ejemplo, por el momento, sólo hay 2 compañías; es decir, existe un duopolio. Como si hubiese un pacto colusorio (no digo que lo haya) los precios de ambos operadores son muy similares. Definitivamente, no compiten vía precios, lo hacen vía calidad del servicio. Es cuando, una de ellas, con su tradición de incumplimientos (aunque, últimamente, ha mejorado) le queda debiendo al pasajero. Simplemente, los usuarios, por las frecuentes "razones operacionales" informadas por el personal de la tripulación, poco a poco se alejan como clientes. Por lo limitado de la oferta y creciente demanda, se garantiza una suerte de clientela cautiva. ¿Qué hacer ante esta situación?. La solución está en manos de las autoridades estatales. Tiene que existir una política de regulación de tarifas y darse el control correspondiente.
Podrían fijarse techos tarifarios por parte de las autoridades de la Aviación Civil y la Superintendencia de Regulación y Control del Poder de Mercado vigilar por su estricto cumplimiento. Se trata de acabar con las prácticas abusivas, que son propias de los monopolios. Adicionalmente, debería promoverse la entrada de nuevas líneas aéreas. Con esta medida se fortalecería la competencia hasta un punto en el que las prácticas monopólicas se alejen de la conducta empresarial. No puede continuar esta situación que castiga el bolsillo de los ciudadanos y aleja el turismo (tanto por las pocas frecuencias, cuanto por los elevadas costos de los pasajes). Esperemos que las autoridades correspondientes tomen nota del asunto y actúen con la celeridad y firmeza requeridas. (O)

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