Países de mierda 

Visto

La escandalosa y racista expresión corresponde al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, jefe de la potencia imperial que debería guiar este desorientado planeta hacia debates mejores y más constructivos pero que, por el contrario, se ha consolidado como el verborréico lider de la vulgaridad planetaria y símbolo del extravío político contemporáneo que, además, podría terminar asando el planeta tras algún capricho nuclear descontrolado. Su botón es “más grande”, no debemos olvidar la demencial y latente advertencia.
La ola de indignación, igualmente, ante la ofensiva expresión proferida en contra de Africa y dos países latinoamericanos, alcanzó el globo entero aunque ni Luis Almagro ni la OEA, tan enérgicos y activos en otras ocasiones, dijeron nada al respecto. 
Fue la gran prensa occidental, atacada permanentemente por Trump, las comunidades de los países afectados y la ciudadanía mundial a través de internet que expresaron su rechazo frontal ante expresiones racistas e impresentables, las cuales, seguramente, algún momento pensaron otros dirigentes gringos, pero ninguno se había atrevido a decirlas públicamente hasta Trump. Un vergonzoso record. 
Como latinoamericanos debemos sentirnos todos aludidos directamente y alzar la voz para decir basta al racismo que guía políticas criminales que hoy atacan sistemáticamente las minorías y la comunidad migrante en Estados Unidos, dentro de la cual se cuentan más de un millón de ecuatorianos. En los próximos meses quedarán sin protección alguna cientos de miles de seres humanos, en su mayoría latinoamericanos, gracias a las radicales y racistas reformas legales promovidas por Trump quien quisiera llenar de rubios noruegos su país y a quien le apestan, simplemente, los negros y los latinoamericanos, razón por la cual está obsesionado en hacernos construir y pagar su ignominioso muro fronterizo. Digamos una muralla de mierda.
No es una cuestión de forma únicamente o que se espere de los políticos un actuar hipócritamente parapetado tras las mentiras de lo políticamente correcto, es decir, de pensar algo pero no decirlo. No. Escandalizan y hieren de verdad la suprema ignorancia y el desprecio por la diferencia que guían a este tipo hoy al frente de la potencia militar más poderosa de la historia. 
Este sábado 20 de enero se cumple un año de la subida al poder de alguien que le está haciendo daño a la humanidad, de alguien que llena de vergüenza al gran pueblo norteamericano plagado de hombres y mujeres extraordinarias que hoy miran al piso a la espera del fin, ojalá anticipado, del grotesco sainete que se ha tomado la Casa Blanca.  (O)

Países de mierda 

La escandalosa y racista expresión corresponde al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, jefe de la potencia imperial que debería guiar este desorientado planeta hacia debates mejores y más constructivos pero que, por el contrario, se ha consolidado como el verborréico lider de la vulgaridad planetaria y símbolo del extravío político contemporáneo que, además, podría terminar asando el planeta tras algún capricho nuclear descontrolado. Su botón es “más grande”, no debemos olvidar la demencial y latente advertencia.
La ola de indignación, igualmente, ante la ofensiva expresión proferida en contra de Africa y dos países latinoamericanos, alcanzó el globo entero aunque ni Luis Almagro ni la OEA, tan enérgicos y activos en otras ocasiones, dijeron nada al respecto. 
Fue la gran prensa occidental, atacada permanentemente por Trump, las comunidades de los países afectados y la ciudadanía mundial a través de internet que expresaron su rechazo frontal ante expresiones racistas e impresentables, las cuales, seguramente, algún momento pensaron otros dirigentes gringos, pero ninguno se había atrevido a decirlas públicamente hasta Trump. Un vergonzoso record. 
Como latinoamericanos debemos sentirnos todos aludidos directamente y alzar la voz para decir basta al racismo que guía políticas criminales que hoy atacan sistemáticamente las minorías y la comunidad migrante en Estados Unidos, dentro de la cual se cuentan más de un millón de ecuatorianos. En los próximos meses quedarán sin protección alguna cientos de miles de seres humanos, en su mayoría latinoamericanos, gracias a las radicales y racistas reformas legales promovidas por Trump quien quisiera llenar de rubios noruegos su país y a quien le apestan, simplemente, los negros y los latinoamericanos, razón por la cual está obsesionado en hacernos construir y pagar su ignominioso muro fronterizo. Digamos una muralla de mierda.
No es una cuestión de forma únicamente o que se espere de los políticos un actuar hipócritamente parapetado tras las mentiras de lo políticamente correcto, es decir, de pensar algo pero no decirlo. No. Escandalizan y hieren de verdad la suprema ignorancia y el desprecio por la diferencia que guían a este tipo hoy al frente de la potencia militar más poderosa de la historia. 
Este sábado 20 de enero se cumple un año de la subida al poder de alguien que le está haciendo daño a la humanidad, de alguien que llena de vergüenza al gran pueblo norteamericano plagado de hombres y mujeres extraordinarias que hoy miran al piso a la espera del fin, ojalá anticipado, del grotesco sainete que se ha tomado la Casa Blanca.  (O)

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