¡Ojo con las TLCs!

Visto

Luego del primer año de vigencia del Acuerdo Comercial de Ecuador con la Unión Europea el balance preliminar muestra un importante crecimiento del intercambio comercial, tanto de las exportaciones como de las importaciones. Sin embargo, por el lado de las exportaciones, hay que considerar que durante el año 2017, los precios de algunos productos -emblemáticos- como el banano y los camarones, experimentamos significativas alzas, por un lado; y, la producción de camarones y banano de nuestros competidores se vio afectada por fenómenos naturales. Un año de vigencia del Acuerdo con la U.E. resulta insuficiente como para realizar una evaluación definitiva. Los verdaderos impactos se verán en los próximos años, cuando se desgraven, de ida y vuelta -en los términos previstos- los aranceles de los bienes y servicios que se comercialicen.
La globalización económica, financiera y comercial, en los últimos años está girando en reversa. Algunas visiones y la política real de líderes mundiales, como Mr. Trump o el caso del Brexit y la posición asumida por el ultra nacionalismo de las derechas europeas, consideran que hay que proteger la producción de su respectivo país y cerrar las fronteras al intercambio comercial. El Presidente Trump paró las negociaciones para un eventual tratado comercial con Europa. El Tratado con Canadá y México (NAFTA) está en proceso de renegociación e -intermitentemente-se amañara con darlo por terminado. Por iniciativa de Donald Trump, el Congreso y el Senado norteamericano, como parte de la estrategia de protección de su producción, ha iniciado una “guerra tributaria”. El Impuesto a la Renta que pagan las sociedades se redujo del 35 al 21%. Es muy probable que otros países sigan el ejemplo, sin importarles mayormente que la caída en las recaudaciones fiscales castigará los presupuestos sociales y pondrá en serios problemas el “estado de bienestar”.
El Presidente Moreno anunció el inicio de conversaciones que podrían concluir en la firma de acuerdos comerciales con los países del Pacífico y con los EE. UU. El tema reviste enorme trascendencia. Hay que analizar a profundidad y con la máxima objetividad todos los impactos que sobrevendrían tras un Acuerdo de esta naturaleza. Cierto es que los países vecinos han abierto de par en par las puertas de su mercado internó lo que pone en condiciones menos competitivas a Los productos que exporta Ecuador y que también exportan Perú y Colombia. Hay que considera también que nuestro país no tiene moneda propia y, no puede aplicar, por lo tanto, políticas que afecten al tipo de cambio, que eventualmente se requieren en función de recuperar competitividad. Debemos tener muy claro que el conjunto instrumental de políticas económicas (fiscal, monetario, cambiario y comercial) se ve tremendamente disminuido con la dolarización y se reduce, también, en la medida en la que se firmen tratados de libre comercio. Hay que recordar que todos los países desarrollados alcanzaron el nivel que hoy tienen, luego de una sostenida y prolongada política proteccionista. Claro, lo que no cabe es mantener por séculum-seculorum las políticas de protección sin beneficio de inventario. Algún día el aparato productivo debe alcanzar la mayoría de edad y dejar de vivir a expensas del Estado. (O)

¡Ojo con las TLCs!

Luego del primer año de vigencia del Acuerdo Comercial de Ecuador con la Unión Europea el balance preliminar muestra un importante crecimiento del intercambio comercial, tanto de las exportaciones como de las importaciones. Sin embargo, por el lado de las exportaciones, hay que considerar que durante el año 2017, los precios de algunos productos -emblemáticos- como el banano y los camarones, experimentamos significativas alzas, por un lado; y, la producción de camarones y banano de nuestros competidores se vio afectada por fenómenos naturales. Un año de vigencia del Acuerdo con la U.E. resulta insuficiente como para realizar una evaluación definitiva. Los verdaderos impactos se verán en los próximos años, cuando se desgraven, de ida y vuelta -en los términos previstos- los aranceles de los bienes y servicios que se comercialicen.
La globalización económica, financiera y comercial, en los últimos años está girando en reversa. Algunas visiones y la política real de líderes mundiales, como Mr. Trump o el caso del Brexit y la posición asumida por el ultra nacionalismo de las derechas europeas, consideran que hay que proteger la producción de su respectivo país y cerrar las fronteras al intercambio comercial. El Presidente Trump paró las negociaciones para un eventual tratado comercial con Europa. El Tratado con Canadá y México (NAFTA) está en proceso de renegociación e -intermitentemente-se amañara con darlo por terminado. Por iniciativa de Donald Trump, el Congreso y el Senado norteamericano, como parte de la estrategia de protección de su producción, ha iniciado una “guerra tributaria”. El Impuesto a la Renta que pagan las sociedades se redujo del 35 al 21%. Es muy probable que otros países sigan el ejemplo, sin importarles mayormente que la caída en las recaudaciones fiscales castigará los presupuestos sociales y pondrá en serios problemas el “estado de bienestar”.
El Presidente Moreno anunció el inicio de conversaciones que podrían concluir en la firma de acuerdos comerciales con los países del Pacífico y con los EE. UU. El tema reviste enorme trascendencia. Hay que analizar a profundidad y con la máxima objetividad todos los impactos que sobrevendrían tras un Acuerdo de esta naturaleza. Cierto es que los países vecinos han abierto de par en par las puertas de su mercado internó lo que pone en condiciones menos competitivas a Los productos que exporta Ecuador y que también exportan Perú y Colombia. Hay que considera también que nuestro país no tiene moneda propia y, no puede aplicar, por lo tanto, políticas que afecten al tipo de cambio, que eventualmente se requieren en función de recuperar competitividad. Debemos tener muy claro que el conjunto instrumental de políticas económicas (fiscal, monetario, cambiario y comercial) se ve tremendamente disminuido con la dolarización y se reduce, también, en la medida en la que se firmen tratados de libre comercio. Hay que recordar que todos los países desarrollados alcanzaron el nivel que hoy tienen, luego de una sostenida y prolongada política proteccionista. Claro, lo que no cabe es mantener por séculum-seculorum las políticas de protección sin beneficio de inventario. Algún día el aparato productivo debe alcanzar la mayoría de edad y dejar de vivir a expensas del Estado. (O)

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