Odio

Odio
Una ola de tristeza cubrió varias iglesias en Siri Lanka, en donde celebraban majestuosamente el domingo de resurrección o Pascua de nuestro Senor Jesús. De pronto, el masivo estallido de bombas y rifles regaba sangre inocente en aquellos lugares sagrados. El odio religioso y político se apoderó en su terrorífica ceguera, que disparó a matar sin parar. 

Si tomamos un momento de nuestro tiempo y nos detenemos a reflexionar: ¿Cuál es el origen del odio? ¿Por qué y para qué tanto odio religioso y político? Y ¿a dónde nos conduce el odio religioso y político?

Cuán fragil es la humanidad cuando en su entorno cultural, político y económico, los valores humanos son reemplazados por los lujuriosos gustos inspirados en caprichos personales llamados fanatismos. Y así se manifiestan en: si no ganamos, si no nos gusta, si no piensan como yo, si no es de mi partido político o de mi religión, la mejor manera de satisfacer mi ego emperifollado en fanatismo es acudir a la desenfrenada violencia.

Y para eso es importante cultivar u organizar una cultura basada en la mentira. Luego promocionar una escuela de chisme, difamación y difundirla ampliamente en los medios como radio, prensa, redes sociales y televisión. Una vez creado el caos es fácil pescar en río revuelto, e iniciar aquella macabra satisfacción, distracción y placentera opresión con todos sus epítetos espirituales. He ahé el reto de re-evangelizacion de nuestras Iglesias (todas las denominaciones eclesiales) en la religión Cristiana, de volver nuestra praxis inspirados en el Cristo histórico. He ahí el reto de nuestros hermanos Judíos, Musulmanes, Budistas, Bahulas y el sinnúmero de religiones indígenas, de volver nuestras praxis a las fuentes espirituales originales. 

¿Será que el poder económico representado en los nuevos becerros de oro tienen otro transfondo? ¿Será que la doctrina social y política de los nuevos imperios han desarrollado un nuevo catecismo de colonialismo moderno?

¡Ya basta de tanto odio porque en sus naturales orígenes, en todas las religiones, Dios es simplemente Amor ! (O)

Odio
Una ola de tristeza cubrió varias iglesias en Siri Lanka, en donde celebraban majestuosamente el domingo de resurrección o Pascua de nuestro Senor Jesús. De pronto, el masivo estallido de bombas y rifles regaba sangre inocente en aquellos lugares sagrados. El odio religioso y político se apoderó en su terrorífica ceguera, que disparó a matar sin parar. 

Si tomamos un momento de nuestro tiempo y nos detenemos a reflexionar: ¿Cuál es el origen del odio? ¿Por qué y para qué tanto odio religioso y político? Y ¿a dónde nos conduce el odio religioso y político?

Cuán fragil es la humanidad cuando en su entorno cultural, político y económico, los valores humanos son reemplazados por los lujuriosos gustos inspirados en caprichos personales llamados fanatismos. Y así se manifiestan en: si no ganamos, si no nos gusta, si no piensan como yo, si no es de mi partido político o de mi religión, la mejor manera de satisfacer mi ego emperifollado en fanatismo es acudir a la desenfrenada violencia.

Y para eso es importante cultivar u organizar una cultura basada en la mentira. Luego promocionar una escuela de chisme, difamación y difundirla ampliamente en los medios como radio, prensa, redes sociales y televisión. Una vez creado el caos es fácil pescar en río revuelto, e iniciar aquella macabra satisfacción, distracción y placentera opresión con todos sus epítetos espirituales. He ahé el reto de re-evangelizacion de nuestras Iglesias (todas las denominaciones eclesiales) en la religión Cristiana, de volver nuestra praxis inspirados en el Cristo histórico. He ahí el reto de nuestros hermanos Judíos, Musulmanes, Budistas, Bahulas y el sinnúmero de religiones indígenas, de volver nuestras praxis a las fuentes espirituales originales. 

¿Será que el poder económico representado en los nuevos becerros de oro tienen otro transfondo? ¿Será que la doctrina social y política de los nuevos imperios han desarrollado un nuevo catecismo de colonialismo moderno?

¡Ya basta de tanto odio porque en sus naturales orígenes, en todas las religiones, Dios es simplemente Amor ! (O)