Ocho de marzo

Ha pasado este ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer,  con mucha  importancia para los grupos feministas, para muchos otros simplemente pasó. Pero ¿Cuál es la verdadera importancia de esta celebración o conmemoración? Primeramente no es una conmemoración de júbilo, sino una recordación de cuánto sacrificio y lucha de mujeres existe por ser reconocidas en muchos ámbitos, especialmente en lo laboral; es una oportunidad, año tras año, de celebrar los logros adquiridos en la igualdad de género para reflexionar y trabajar  por empoderamiento global de las mujeres así como para realzar actos extraordinarios de mujeres por lograr ese equilibrio de género en el mundo. En países como Irán, en donde las mujeres, de acuerdo a la ley, valen la mitad que un hombre, también han logrado vencer algunas de las crueles segregaciones machistas, en este contexto las prendas de ropa ajusta-das (legging) se han con-vertido en un símbolo revo-lucionario para la pisoteada mujer iraní, pero una de las últimas medidas del gobier-no anterior fue restringir el acceso a 80 carreras que se impartían en 30 universida-des con el fin de que la mu-jer se mantenga en el hogar.
 Esperamos que en los próximos años llegue el momento de tomar atención sobre los derechos y activismos de las mujeres rurales de reivindicar sus logros sus mejoras de subsistencia y bienestar  pues ellas representan más de la cuarta parte de la población mundial y son un gran porcentaje en la fuerza del trabajo agrícola. ¿Es necesario que las mujeres se levanten en estas huelgas? Sí, es muy necesario visibilizar los problemas que se afrontan por el hecho de ser mujer. Hay documentos  que contemplan casi 200 motivos y objetivos por los que se debe convocar y secundar la huelga feminista. El hecho es también exigir más presupuesto a los gobiernos para combatir la violencia, se ponen en  foco la mayor precariedad de la mujer en el mercado de trabajo, las barreras a su proyección profesional y su discriminación en salarios,  la falta de reconocimiento del trabajo doméstico que asumen las mujeres, pues en la esfera doméstica los hombres también tienen que asumir las tareas del hogar y su responsabilidad en la crianza de los hijos, para que se den cuenta de hasta qué punto la labor de las mujeres es vital para el sostenimiento del hogar y cuánta carga están asumiendo en solitario; no lavar, no tender, no planchar, no limpiar y arreglar la casa, como reza una consigna: “Quieres tu plato limpio, que sean los sucios también”, esto da paso a una responsabilidad social compartida y distribuida. (O)
En estos días en los que se recuerda la lucha, no olvidemos hacer incapié en la mujer migrante, un colectivo más vulnerable.

Ocho de marzo

Ha pasado este ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer,  con mucha  importancia para los grupos feministas, para muchos otros simplemente pasó. Pero ¿Cuál es la verdadera importancia de esta celebración o conmemoración? Primeramente no es una conmemoración de júbilo, sino una recordación de cuánto sacrificio y lucha de mujeres existe por ser reconocidas en muchos ámbitos, especialmente en lo laboral; es una oportunidad, año tras año, de celebrar los logros adquiridos en la igualdad de género para reflexionar y trabajar  por empoderamiento global de las mujeres así como para realzar actos extraordinarios de mujeres por lograr ese equilibrio de género en el mundo. En países como Irán, en donde las mujeres, de acuerdo a la ley, valen la mitad que un hombre, también han logrado vencer algunas de las crueles segregaciones machistas, en este contexto las prendas de ropa ajusta-das (legging) se han con-vertido en un símbolo revo-lucionario para la pisoteada mujer iraní, pero una de las últimas medidas del gobier-no anterior fue restringir el acceso a 80 carreras que se impartían en 30 universida-des con el fin de que la mu-jer se mantenga en el hogar.
 Esperamos que en los próximos años llegue el momento de tomar atención sobre los derechos y activismos de las mujeres rurales de reivindicar sus logros sus mejoras de subsistencia y bienestar  pues ellas representan más de la cuarta parte de la población mundial y son un gran porcentaje en la fuerza del trabajo agrícola. ¿Es necesario que las mujeres se levanten en estas huelgas? Sí, es muy necesario visibilizar los problemas que se afrontan por el hecho de ser mujer. Hay documentos  que contemplan casi 200 motivos y objetivos por los que se debe convocar y secundar la huelga feminista. El hecho es también exigir más presupuesto a los gobiernos para combatir la violencia, se ponen en  foco la mayor precariedad de la mujer en el mercado de trabajo, las barreras a su proyección profesional y su discriminación en salarios,  la falta de reconocimiento del trabajo doméstico que asumen las mujeres, pues en la esfera doméstica los hombres también tienen que asumir las tareas del hogar y su responsabilidad en la crianza de los hijos, para que se den cuenta de hasta qué punto la labor de las mujeres es vital para el sostenimiento del hogar y cuánta carga están asumiendo en solitario; no lavar, no tender, no planchar, no limpiar y arreglar la casa, como reza una consigna: “Quieres tu plato limpio, que sean los sucios también”, esto da paso a una responsabilidad social compartida y distribuida. (O)
En estos días en los que se recuerda la lucha, no olvidemos hacer incapié en la mujer migrante, un colectivo más vulnerable.