Nuevos tiempos

Antes éramos más violentos, dice Hariri (De animales a Dioses). En el año 2000 las gue-rras causaron la muerte de 310.000 indivi-duos y el crimen violento mató a 520.000, es de-cir, mueren más personas por situaciones internas relacionadas con la delincuencia que por conflic-tos internacionales. Estas 830.000 muertes solo son el 1.5% de 56 millones que murieron en el 2000. En ese año 1.260.00 personas murieron en accidentes de automóvil, es el 2.25% de la morta-lidad total, y 815.000 personas se suicidaron, esto es 1.45%. En efecto, el terrorismo, aunque real, es un distractor de los verdaderos problemas de nuestras socie-dades. Un asunto a tomar en cuenta es el creciente número de suicidios en la sociedad, pero sobre todo el gran número de personas que mueren por enferme-dades, cuando la mayoría pue-den ser preve-nidas. De acuerdo a las últimas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de 2016, la pobla-ción total de América Latina supera los 600 mi-llones, de los cuales unos 160 millones son jóve-nes de entre 15 y 29 años, esto es el 26% de la po-blación. Buena parte de esta población de jóvenes ha optado por nuevos códigos en los que se inscri-be el amor. Estamos cambiando del régimen duro y rígido que significaba estabilidad, continuidad y eternidad hacia lo rápido, flexible, global, cam-biante e incierto. Antes pensábamos que así siem-pre ha sido, y por lo tanto, así siempre será, ahora todo se disuelve, es más volátil, y lo peor es que no sabemos hacia donde vamos. Todo va cambiando de manera incesante. Antes se podía prometer mantener el mundo tradicional, ahora se promete es destruir lo viejo y construir un lugar mejor. Ni siquiera los partidos más conservadores pueden prometer mantener algo, prometen reformas edu-cativas y económicas que a veces las cumplen. (O)
Estamos cambiando del régimen duro y rígido que significaba estabilidad, continuidad y eternidad hacia lo rápido.

Nuevos tiempos

Antes éramos más violentos, dice Hariri (De animales a Dioses). En el año 2000 las gue-rras causaron la muerte de 310.000 indivi-duos y el crimen violento mató a 520.000, es de-cir, mueren más personas por situaciones internas relacionadas con la delincuencia que por conflic-tos internacionales. Estas 830.000 muertes solo son el 1.5% de 56 millones que murieron en el 2000. En ese año 1.260.00 personas murieron en accidentes de automóvil, es el 2.25% de la morta-lidad total, y 815.000 personas se suicidaron, esto es 1.45%. En efecto, el terrorismo, aunque real, es un distractor de los verdaderos problemas de nuestras socie-dades. Un asunto a tomar en cuenta es el creciente número de suicidios en la sociedad, pero sobre todo el gran número de personas que mueren por enferme-dades, cuando la mayoría pue-den ser preve-nidas. De acuerdo a las últimas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de 2016, la pobla-ción total de América Latina supera los 600 mi-llones, de los cuales unos 160 millones son jóve-nes de entre 15 y 29 años, esto es el 26% de la po-blación. Buena parte de esta población de jóvenes ha optado por nuevos códigos en los que se inscri-be el amor. Estamos cambiando del régimen duro y rígido que significaba estabilidad, continuidad y eternidad hacia lo rápido, flexible, global, cam-biante e incierto. Antes pensábamos que así siem-pre ha sido, y por lo tanto, así siempre será, ahora todo se disuelve, es más volátil, y lo peor es que no sabemos hacia donde vamos. Todo va cambiando de manera incesante. Antes se podía prometer mantener el mundo tradicional, ahora se promete es destruir lo viejo y construir un lugar mejor. Ni siquiera los partidos más conservadores pueden prometer mantener algo, prometen reformas edu-cativas y económicas que a veces las cumplen. (O)
Estamos cambiando del régimen duro y rígido que significaba estabilidad, continuidad y eternidad hacia lo rápido.