Nuevo mapa electoral

Visto

Los resultados de las últimas elecciones reconfiguran el mapa político del Ecuador. Atrás quedaron las fuerzas hegemónicas y los liderazgos dominantes.
El gran perdedor es Alianza País que está envuelto en una ineficaz lucha anticorrupción y en un plan de ajuste neoliberal. El oficialismo no logró presentar candidaturas en varios territorios, sus figuras migraron a Compromiso Social y a otros partidos de alquiler.


No sorprenden las representaciones obtenidas por el correísmo. Su discurso cautiva aún al electorado populista, pero retrocede electoralmente por el involucramiento de sus líderes con la corrupción.


Los socialcristianos obtuvieron más votos, ellos vendieron la idea de hacer cada ciudad una extrapolación del modelo exitoso de Guayaquil.  Pero, esa táctica no les permitió homogenizar su electorado, perdieron en varios de sus bastiones y en otras provincias no pesan.


El reconocimiento de CREO como oposición política languidece: sus escasos liderazgos seccionales y el colaboracionismo con el programa económico del gobierno son las causas de este retroceso.


Fue claro el padrinazgo con el que actuaron los caudillos de estos partidos. Correa fue la única figura que levantaron sus seguidores, mientras que Lasso y Nebot recorrieron el país para apalancar a sus candidatos y para posicionarse como presidenciables.


La sorpresa fueron los resultados obtenidos por las fuerzas de izquierda, juntos el Pachacutik y la Unidad Popular ganaron más prefecturas que el socialcristianismo y captan importantes alcaldías.


En estas elecciones hubo una enorme dispersión de candidaturas y la indecisión se mantuvo hasta las postrimerías de los sufragios, por ello se debería sancionar las prácticas antidemocráticas de las encuestadoras que buscaban inducir al elector.


El pueblo enterró a los caciques que han repetido sus postulaciones en los últimos veinte años. La sobreproducción de propaganda de esas maquinarias electorales no logró vencer al anhelo de cambio.


Definitivamente el mapa electoral es diverso y plural, las previsiones del voto pendular favorable a la derecha tradicional fallaron.
Nada está dicho.
Lasso, Nebot y el correísmo estarán en la papeleta, la unidad de las izquierdas puede triunfar si presenta una candidatura única y aglutinadora. La carrera presidencial empezó. (O)


Lasso, Nebot y el correísmo estarán en la papeleta, la unidad de las izquierdas puede triunfar si presenta una candidatura única.

Nuevo mapa electoral

Los resultados de las últimas elecciones reconfiguran el mapa político del Ecuador. Atrás quedaron las fuerzas hegemónicas y los liderazgos dominantes.
El gran perdedor es Alianza País que está envuelto en una ineficaz lucha anticorrupción y en un plan de ajuste neoliberal. El oficialismo no logró presentar candidaturas en varios territorios, sus figuras migraron a Compromiso Social y a otros partidos de alquiler.


No sorprenden las representaciones obtenidas por el correísmo. Su discurso cautiva aún al electorado populista, pero retrocede electoralmente por el involucramiento de sus líderes con la corrupción.


Los socialcristianos obtuvieron más votos, ellos vendieron la idea de hacer cada ciudad una extrapolación del modelo exitoso de Guayaquil.  Pero, esa táctica no les permitió homogenizar su electorado, perdieron en varios de sus bastiones y en otras provincias no pesan.


El reconocimiento de CREO como oposición política languidece: sus escasos liderazgos seccionales y el colaboracionismo con el programa económico del gobierno son las causas de este retroceso.


Fue claro el padrinazgo con el que actuaron los caudillos de estos partidos. Correa fue la única figura que levantaron sus seguidores, mientras que Lasso y Nebot recorrieron el país para apalancar a sus candidatos y para posicionarse como presidenciables.


La sorpresa fueron los resultados obtenidos por las fuerzas de izquierda, juntos el Pachacutik y la Unidad Popular ganaron más prefecturas que el socialcristianismo y captan importantes alcaldías.


En estas elecciones hubo una enorme dispersión de candidaturas y la indecisión se mantuvo hasta las postrimerías de los sufragios, por ello se debería sancionar las prácticas antidemocráticas de las encuestadoras que buscaban inducir al elector.


El pueblo enterró a los caciques que han repetido sus postulaciones en los últimos veinte años. La sobreproducción de propaganda de esas maquinarias electorales no logró vencer al anhelo de cambio.


Definitivamente el mapa electoral es diverso y plural, las previsiones del voto pendular favorable a la derecha tradicional fallaron.
Nada está dicho.
Lasso, Nebot y el correísmo estarán en la papeleta, la unidad de las izquierdas puede triunfar si presenta una candidatura única y aglutinadora. La carrera presidencial empezó. (O)


Lasso, Nebot y el correísmo estarán en la papeleta, la unidad de las izquierdas puede triunfar si presenta una candidatura única.

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