Notre Dame…

Mil millones de euros para reconstruir Notre Dame, apenas dos días después de la tragedia, según el periódico electrónico página 12 (http://cort.as/-H4Yd), el trending topic de todas las redes sociales a escala planetaria no estuvo excento de polémica, debate y cuestinamientos…
Desde un profundo “me duele más cualquier bosque en llamas”, pasando por las miles de fotos de perfil con el templo – museo de fondo, voces a favor, voces en contra; Macron y su anuncio de “levantar el templo en cinco años”, Notre Dame es, sin lugar a dudas, un referente de la historia y el patrimonio de la humanidad, su pérdida es una pérdida significativa, sin embargo convoca polémica como grito que evoca y convoca la solidaridad y la conciencia planetaria.
A la avancha de solidaridad con Francia para la reconstrucción de un templo que, como museo, registro y referente, es de toda la humanidad, le sobrevino un aluvión de cuestionamientos, respecto del cual considero que, no se trata de construir una escala de valoración de tragedias para validar o condenar una supuesta “escala social de valores” o de intereses con pretención de censura esnobista, donde me pregunto: ¿esnobista es de quién censura o de quién es censurado?
No, definitivamente no se trata de eso, se trata de provocar, si provocar, pues la provocación es necesaria y urgente, es ineludible provocar el debate, la confrontación de ideas, de cosmovisiones, de paradigmas, de principios, es urgente provocar una reflexión que nos permita, entendiendo los contextos y diferencias, validando en justa medida cada escenario, enfocar la solidaridad y conciencia mundial en lo que es urgente e importante hace tanto, pero que triste e inentendiblemente se ha vuelto hoy parte del cotidiano paisaje de lo normal…
Triste y trágico es el incendio que consume Notre Dame, como triste y trágico es el incendio que consume un bosque montaño del páramo andino, pero aún más triste y trágica la pobreza que condena y se reproduce en un espiral que envuelve y consume pueblos y generaciones… Pero la tristeza y tragedia que convoca el interés y demanda la solidaridad obedece a una lógica de mercado: debe ser tangible para ser vendible, es decir trágico es lo que se pierde en un momento dado, trágico no es lo que nunca se tuvo…
Mayra Arena, en su conferencia “Los beneficios de ser pobre”, (http://cort.as/-H4ck), lo explica con sobrada claridad cuando sostiene que la pobreza es una tragedia sin rostro, intangible y por tanto invisible, pero no por ello menos tragedia, y es una tragedia que demanda con urgencia nuestra solidaridad y conciencia… (O)
La pobreza es una tragedia sin rostro, intangible y por tanto invisible, pero no por ello menos tragedia, que demanda nuestra solidaridad.

Notre Dame…

Mil millones de euros para reconstruir Notre Dame, apenas dos días después de la tragedia, según el periódico electrónico página 12 (http://cort.as/-H4Yd), el trending topic de todas las redes sociales a escala planetaria no estuvo excento de polémica, debate y cuestinamientos…
Desde un profundo “me duele más cualquier bosque en llamas”, pasando por las miles de fotos de perfil con el templo – museo de fondo, voces a favor, voces en contra; Macron y su anuncio de “levantar el templo en cinco años”, Notre Dame es, sin lugar a dudas, un referente de la historia y el patrimonio de la humanidad, su pérdida es una pérdida significativa, sin embargo convoca polémica como grito que evoca y convoca la solidaridad y la conciencia planetaria.
A la avancha de solidaridad con Francia para la reconstrucción de un templo que, como museo, registro y referente, es de toda la humanidad, le sobrevino un aluvión de cuestionamientos, respecto del cual considero que, no se trata de construir una escala de valoración de tragedias para validar o condenar una supuesta “escala social de valores” o de intereses con pretención de censura esnobista, donde me pregunto: ¿esnobista es de quién censura o de quién es censurado?
No, definitivamente no se trata de eso, se trata de provocar, si provocar, pues la provocación es necesaria y urgente, es ineludible provocar el debate, la confrontación de ideas, de cosmovisiones, de paradigmas, de principios, es urgente provocar una reflexión que nos permita, entendiendo los contextos y diferencias, validando en justa medida cada escenario, enfocar la solidaridad y conciencia mundial en lo que es urgente e importante hace tanto, pero que triste e inentendiblemente se ha vuelto hoy parte del cotidiano paisaje de lo normal…
Triste y trágico es el incendio que consume Notre Dame, como triste y trágico es el incendio que consume un bosque montaño del páramo andino, pero aún más triste y trágica la pobreza que condena y se reproduce en un espiral que envuelve y consume pueblos y generaciones… Pero la tristeza y tragedia que convoca el interés y demanda la solidaridad obedece a una lógica de mercado: debe ser tangible para ser vendible, es decir trágico es lo que se pierde en un momento dado, trágico no es lo que nunca se tuvo…
Mayra Arena, en su conferencia “Los beneficios de ser pobre”, (http://cort.as/-H4ck), lo explica con sobrada claridad cuando sostiene que la pobreza es una tragedia sin rostro, intangible y por tanto invisible, pero no por ello menos tragedia, y es una tragedia que demanda con urgencia nuestra solidaridad y conciencia… (O)
La pobreza es una tragedia sin rostro, intangible y por tanto invisible, pero no por ello menos tragedia, que demanda nuestra solidaridad.