Nona Tina

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Lo último de Padre Hernán Astudillo

El refrán popular recita: “detrás de un buen hombre hay una excelente mujer”. Hace unos díaas analizábamos sobre la situación política de las elecciones venideras de octubre en Canadá y un amigo me decía: “si educas a un hombre, concientizas a un hombre, pero si educas a una mujer concientizas una comunidad”.
En esta semana se despidió de su amado Fortunato aquella íntegra sindicalista Nona Tina. Nacieron en Italia, emigraron hace 70 años y se incardinaron en las incansables luchas torontianas, en las filas de los trabajadores metalúrgicos.
Después del funeral tuvimos la oportunidad de saborear una deliciosa pasta en honor a Nona Tina. Mientras comíamos, Fortunato comentaba que estuvieron casados 63 años. “Tina fue una guerrera incansable, sindicalista transparente, madre envidiable y compañera incomparable, nuestros frutos se llaman Concheta y Nuncio. Como sindicalista tuve que trabajar en muchas ocasiones en la negociación por los derechos de los obreros. Las reuniones duraban todo el día y la noche. Tina tenía paciencia y un entendimiento por los derechos de cientos de obreras-os.
Participamos en muchas convenciones en Canadá, Estados Unidos, Europa y México. Tina fue el mejor regalo de mi vida, tuvimos tentaciones de falsos ofrecimientos, pero Tina tenía muy desarrollado el sentido común de  buena fe para prevenir cualquier mentira usurpadora”.
Continúa con la cátedra de aquella Nona sindicalista diciendo: “para crear un sindicato con integridad hay que vivir con dignidad, saborear la fidelidad en familia, amigos y compañeros de trabajo. El sindicato no es un espacio para enriquecer oportunistas, mentirosos, divisionistas o crear falsas expectativas personales”. (O)
Cuan héroes son aquellos líderes sindicalistas íntegros, como cuan indeseables aquellos traidores.

Nona Tina

El refrán popular recita: “detrás de un buen hombre hay una excelente mujer”. Hace unos díaas analizábamos sobre la situación política de las elecciones venideras de octubre en Canadá y un amigo me decía: “si educas a un hombre, concientizas a un hombre, pero si educas a una mujer concientizas una comunidad”.
En esta semana se despidió de su amado Fortunato aquella íntegra sindicalista Nona Tina. Nacieron en Italia, emigraron hace 70 años y se incardinaron en las incansables luchas torontianas, en las filas de los trabajadores metalúrgicos.
Después del funeral tuvimos la oportunidad de saborear una deliciosa pasta en honor a Nona Tina. Mientras comíamos, Fortunato comentaba que estuvieron casados 63 años. “Tina fue una guerrera incansable, sindicalista transparente, madre envidiable y compañera incomparable, nuestros frutos se llaman Concheta y Nuncio. Como sindicalista tuve que trabajar en muchas ocasiones en la negociación por los derechos de los obreros. Las reuniones duraban todo el día y la noche. Tina tenía paciencia y un entendimiento por los derechos de cientos de obreras-os.
Participamos en muchas convenciones en Canadá, Estados Unidos, Europa y México. Tina fue el mejor regalo de mi vida, tuvimos tentaciones de falsos ofrecimientos, pero Tina tenía muy desarrollado el sentido común de  buena fe para prevenir cualquier mentira usurpadora”.
Continúa con la cátedra de aquella Nona sindicalista diciendo: “para crear un sindicato con integridad hay que vivir con dignidad, saborear la fidelidad en familia, amigos y compañeros de trabajo. El sindicato no es un espacio para enriquecer oportunistas, mentirosos, divisionistas o crear falsas expectativas personales”. (O)
Cuan héroes son aquellos líderes sindicalistas íntegros, como cuan indeseables aquellos traidores.

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