Nominados

Dentro del concurso para elegir a las y los jueces de la Corte Constitucional, se han remitido las ternas desde la Función Ejecutiva, Legislativa y Transparencia y Control Social, con ello se ha cumplido una etapa más del procedimiento. Pero ésta no ha estado exenta de la controversia, por un lado, ciertos profesionales del Derecho han señalado que quienes integran las ternas, no tienen las “credenciales” necesarias al no ser expertos en el área constitucional, por no ser jueces o ser abogados litigantes, e incluso indican que algunos estarían vinculados políticamente a quienes son parte de la Comisión Calificadora.
La primera crítica que se exhibe es la del conocimiento en el área de Derecho Constitucional por parte de quienes están nominados, este reproche no es importante porque si uno hace una breve revisión de la composición de las cortes y tribunales constitucionales de varios países, en la mayoría se encuentran integrados por jueces, juristas y abogados que no únicamente son expertos en el área constitucional. Más bien como ya lo he señalado, es importante que los nuevos jueces tengan una formación que incluya los derechos humanos, el derecho internacional y otros ámbitos que involucran la mayor comprensión del fenómeno jurídico y su implicancia constitucional.
¿Los jueces de la Corte Constitucional solo deben ser abogados litigantes? No, la propuesta es interesante pero el máximo órgano de interpretación constitucional no debe, ni puede estar integrado únicamente por abogados, porque así anulamos los aportes de quienes tienen una larga carrera judicial, o de quienes son académicos de larga data, que han sido parte de los debates más relevantes de la dogmática o la teoría constitucional. Es decir, una buena Corte Constitucional deberá estar integrada por los mejores abogados, jueces, juristas y que estos deben provenir del área constitucional, pero no únicamente de ella.
En fin, las ternas compuestas son interesantes, existen excelentes perfiles, por ejemplo, Agustín Grijalva, Daniela Salazar, Ramiro Ávila entre otros. No obstante, también se han quedado fuera muchos de quienes deberían estar, y lamentablemente las listas se han centrado en el eje Quito-Guayaquil, cuando existe un crecimiento relevante de juristas en otras ciudades -como la nuestra-, que esta vez se quedaron en la banca. Al final, esperamos que el concurso sea llevado con apego a la ley y a la ética. (O)
Al final, esperamos que el concurso sea llevado con apego a la ley y a la ética.

Nominados

Dentro del concurso para elegir a las y los jueces de la Corte Constitucional, se han remitido las ternas desde la Función Ejecutiva, Legislativa y Transparencia y Control Social, con ello se ha cumplido una etapa más del procedimiento. Pero ésta no ha estado exenta de la controversia, por un lado, ciertos profesionales del Derecho han señalado que quienes integran las ternas, no tienen las “credenciales” necesarias al no ser expertos en el área constitucional, por no ser jueces o ser abogados litigantes, e incluso indican que algunos estarían vinculados políticamente a quienes son parte de la Comisión Calificadora.
La primera crítica que se exhibe es la del conocimiento en el área de Derecho Constitucional por parte de quienes están nominados, este reproche no es importante porque si uno hace una breve revisión de la composición de las cortes y tribunales constitucionales de varios países, en la mayoría se encuentran integrados por jueces, juristas y abogados que no únicamente son expertos en el área constitucional. Más bien como ya lo he señalado, es importante que los nuevos jueces tengan una formación que incluya los derechos humanos, el derecho internacional y otros ámbitos que involucran la mayor comprensión del fenómeno jurídico y su implicancia constitucional.
¿Los jueces de la Corte Constitucional solo deben ser abogados litigantes? No, la propuesta es interesante pero el máximo órgano de interpretación constitucional no debe, ni puede estar integrado únicamente por abogados, porque así anulamos los aportes de quienes tienen una larga carrera judicial, o de quienes son académicos de larga data, que han sido parte de los debates más relevantes de la dogmática o la teoría constitucional. Es decir, una buena Corte Constitucional deberá estar integrada por los mejores abogados, jueces, juristas y que estos deben provenir del área constitucional, pero no únicamente de ella.
En fin, las ternas compuestas son interesantes, existen excelentes perfiles, por ejemplo, Agustín Grijalva, Daniela Salazar, Ramiro Ávila entre otros. No obstante, también se han quedado fuera muchos de quienes deberían estar, y lamentablemente las listas se han centrado en el eje Quito-Guayaquil, cuando existe un crecimiento relevante de juristas en otras ciudades -como la nuestra-, que esta vez se quedaron en la banca. Al final, esperamos que el concurso sea llevado con apego a la ley y a la ética. (O)
Al final, esperamos que el concurso sea llevado con apego a la ley y a la ética.