¡Ni un paso atrás!

“¡ Ni un paso atrás !”, fue la acertada expresión del Presidente Sixto Durán Ballén a raíz del conflicto bélico entre nuestro país y Perú. El conflicto concluyó - a pesar de la exitosa defensa militar- con la firma definitiva de la Paz, (previa la entrega de varios miles de kilómetros cuadrados de territorio ecuatoriano). La posición del Presidente Durán Ballén convocó -y logró- la unidad nacional alrededor de la defensa de los intereses y la soberanía nacionales. Quedó como lección la necesidad de estar todos juntos en los momentos más difíciles de la Patria. Este hecho histórico sirve para entender y actuar en torno al serio y grave problema derivado del laudo arbitral dictado por el Tribunal de La Haya. Ecuador se ve abocado a la alta posibilidad de tener que indemnizar alguna multimillonaria suma de dólares a la gigante petrolera Chevron; y, además, quedaría sin efecto el fallo favorable en las 4 instancias nacionales que obliga a pagar a las comunidades amazónicas la suma de 9.500 millones de dólares por los inmensos daños ambientales ocasionados durante su presencia explotadora. A pesar de la vigencia posterior (1997) del TBI entre EE.UU. Y Ecuador ya que la Texaco/Chevron se había retirado del país en 1992 y, a pesar de reconocer la existencia del desastre ambiental, el Tribunal de La Haya falla en contra del Estado ecuatoriano argumentando -según se conoce, sin pruebas- denegación de justicia e intromisión por parte del Estado. El fallo, a pesar de reconocer los daños causados por Chevron, se entromete torpemente en la justicia ecuatoriana. Lo ocurrido debe -otra vez- dejarnos una lección: la soberanía no es un canto de sirena de ideologías trasnochadas ni una posición insulsa de los sectores progresistas. Es cuestión de dignidad y subsistencia. Debe quedarnos claro que lid arbitrajes internacionales, siempre o casi siempre, fallarán a favor de las transnacionales. Está bien que se recuerde a los “pro-hombres” responsables de la aprobación de los TBIs, a quienes emitieron el informe ambiental que santifica a la Texaco/Chevron, a quienes desde dentro del ecuador defienden los multimillonarios intereses de las transnacionales, Chevron incluido, o a quienes no llevaron o no llevan adecuadamente la defensa de los intereses del país. Lo que no está bien es que ahí nos quedemos, simplemente, mirando a otro lado,buscando culpables. Hay que actuar Sin entreguismos ni revanchas de ninguna naturaleza. Lo que cabe es convocar urgentemente a la unidad nacional, evitar que estas cosas vuelvan a pasar y defender juntos los sagrados intereses del país. Habría que exclamar: Todos juntos. ¡Ni un paso atrás ! (O)
Ecuador se ve abocado a la alta posibilidad de tener que indemnizar alguna multimillonaria suma de dólares a la petrolera Chevron.

¡Ni un paso atrás!

“¡ Ni un paso atrás !”, fue la acertada expresión del Presidente Sixto Durán Ballén a raíz del conflicto bélico entre nuestro país y Perú. El conflicto concluyó - a pesar de la exitosa defensa militar- con la firma definitiva de la Paz, (previa la entrega de varios miles de kilómetros cuadrados de territorio ecuatoriano). La posición del Presidente Durán Ballén convocó -y logró- la unidad nacional alrededor de la defensa de los intereses y la soberanía nacionales. Quedó como lección la necesidad de estar todos juntos en los momentos más difíciles de la Patria. Este hecho histórico sirve para entender y actuar en torno al serio y grave problema derivado del laudo arbitral dictado por el Tribunal de La Haya. Ecuador se ve abocado a la alta posibilidad de tener que indemnizar alguna multimillonaria suma de dólares a la gigante petrolera Chevron; y, además, quedaría sin efecto el fallo favorable en las 4 instancias nacionales que obliga a pagar a las comunidades amazónicas la suma de 9.500 millones de dólares por los inmensos daños ambientales ocasionados durante su presencia explotadora. A pesar de la vigencia posterior (1997) del TBI entre EE.UU. Y Ecuador ya que la Texaco/Chevron se había retirado del país en 1992 y, a pesar de reconocer la existencia del desastre ambiental, el Tribunal de La Haya falla en contra del Estado ecuatoriano argumentando -según se conoce, sin pruebas- denegación de justicia e intromisión por parte del Estado. El fallo, a pesar de reconocer los daños causados por Chevron, se entromete torpemente en la justicia ecuatoriana. Lo ocurrido debe -otra vez- dejarnos una lección: la soberanía no es un canto de sirena de ideologías trasnochadas ni una posición insulsa de los sectores progresistas. Es cuestión de dignidad y subsistencia. Debe quedarnos claro que lid arbitrajes internacionales, siempre o casi siempre, fallarán a favor de las transnacionales. Está bien que se recuerde a los “pro-hombres” responsables de la aprobación de los TBIs, a quienes emitieron el informe ambiental que santifica a la Texaco/Chevron, a quienes desde dentro del ecuador defienden los multimillonarios intereses de las transnacionales, Chevron incluido, o a quienes no llevaron o no llevan adecuadamente la defensa de los intereses del país. Lo que no está bien es que ahí nos quedemos, simplemente, mirando a otro lado,buscando culpables. Hay que actuar Sin entreguismos ni revanchas de ninguna naturaleza. Lo que cabe es convocar urgentemente a la unidad nacional, evitar que estas cosas vuelvan a pasar y defender juntos los sagrados intereses del país. Habría que exclamar: Todos juntos. ¡Ni un paso atrás ! (O)
Ecuador se ve abocado a la alta posibilidad de tener que indemnizar alguna multimillonaria suma de dólares a la petrolera Chevron.