Neuro-ciencias

La mayoría de neuro-científicos afirman que, aunque nuestro cerebro tenga funciones co-munes, tiene un conjunto de potencialidades que condicionan el aprendizaje. Por lo tanto, no e-xiste un cerebro igual a otro y las potencialidades particulares constituyen la eficacia del aprendiza-je. El perfil del aprendiz de las Neuro-ciencias e-cha por tierra la todavía presente homogeneiza-ción de la educación que parte del principio que todos aprendemos por igual. No es porque todos hacemos lo mismo que se garantizan los aprendi-zajes, no es porque los colocamos en un mismo lu-gar que todos van a aprender de la misma manera. El cerebro no es una caja va-cía donde po-demos colocar todo lo que se nos ocurra. E-xisten poten-cialidades e inhibiciones, y los maestros necesitamos conocer cuáles son ellas para potenciar lo que existe.
Claparede, en la escuela sobre medida, tenía por objetivo adaptarse a la estrategia de cada estudiante, pero la pedagogía más adelante advertirá sobre el peligro de tal propuesta pues encierra a los estudiantes en sus propias potencialidades. Sí queremos desarrollar la autonomía de la persona es necesario diseñar una panoplia cognitiva para permitirle generar con el estudiante un abanico de estrategias. En suma, cada estudiante posee una manera particular de aprender. Los pedagogos nos dicen que los intuitivos deben ser fortalecidos por medio del desarrollo de la parte analítica, y los sintéticos deber ser fortalecidos mediante el desarrollo de la zona global. Así, partir de la pregunta sobre cómo usamos nuestro cerebro debe ir de la mano con la interrogación de cómo aprendemos. Luego, los educadores debemos sacar conclusiones con el proceso de aprendizaje de cada estudiante para enriquecer las relaciones posibles y no caer nuevamente en la estandarización por medio de la estimulación de lo semejante. (O)
El cerebro no es una caja vacía donde podemos colocar todo lo que se nos ocurra. Existen potencialidades e inhibiciones.

Neuro-ciencias

La mayoría de neuro-científicos afirman que, aunque nuestro cerebro tenga funciones co-munes, tiene un conjunto de potencialidades que condicionan el aprendizaje. Por lo tanto, no e-xiste un cerebro igual a otro y las potencialidades particulares constituyen la eficacia del aprendiza-je. El perfil del aprendiz de las Neuro-ciencias e-cha por tierra la todavía presente homogeneiza-ción de la educación que parte del principio que todos aprendemos por igual. No es porque todos hacemos lo mismo que se garantizan los aprendi-zajes, no es porque los colocamos en un mismo lu-gar que todos van a aprender de la misma manera. El cerebro no es una caja va-cía donde po-demos colocar todo lo que se nos ocurra. E-xisten poten-cialidades e inhibiciones, y los maestros necesitamos conocer cuáles son ellas para potenciar lo que existe.
Claparede, en la escuela sobre medida, tenía por objetivo adaptarse a la estrategia de cada estudiante, pero la pedagogía más adelante advertirá sobre el peligro de tal propuesta pues encierra a los estudiantes en sus propias potencialidades. Sí queremos desarrollar la autonomía de la persona es necesario diseñar una panoplia cognitiva para permitirle generar con el estudiante un abanico de estrategias. En suma, cada estudiante posee una manera particular de aprender. Los pedagogos nos dicen que los intuitivos deben ser fortalecidos por medio del desarrollo de la parte analítica, y los sintéticos deber ser fortalecidos mediante el desarrollo de la zona global. Así, partir de la pregunta sobre cómo usamos nuestro cerebro debe ir de la mano con la interrogación de cómo aprendemos. Luego, los educadores debemos sacar conclusiones con el proceso de aprendizaje de cada estudiante para enriquecer las relaciones posibles y no caer nuevamente en la estandarización por medio de la estimulación de lo semejante. (O)
El cerebro no es una caja vacía donde podemos colocar todo lo que se nos ocurra. Existen potencialidades e inhibiciones.