Oda al neorrealismo

La corriente cinematográfica que revive el cine después de la segunda guerra mundial es el Neorrealismo Italiano, que se caracterizó, tanto estética como políticamente, por carecer de una ideología duradera y unitaria, algo que se demostraría con la rápida dispersión de sus directores más representativos hacia polos diversos de realización cuando la crisis política de la posguerra en Italia quedó en manos de la Democracia Cristiana.  
El movimiento resulta clasificable, más bien, por elementos formales que, esos sí, han sido duraderos y, desde mi punto de vista, fundamentales, por sus enseñanzas, para nuestras cinematografías, tales como un apego a la sencillez temática, casi documental; el uso de la calle o escenarios naturales para ubicar en ellos a actores no profesionales, los cuales, en la mayoría de los casos, improvisaban, así como el afán por reflejar la realidad más cercana y coyuntural, como la italiana de aquellos días, aunque esta no necesariamente sea la del artista. La forma de hacer cine tan propia de nuestro continente y sus realidades particulares merece atención especial por su afinidad con este modo neorrealista, sin el cual, como digo, nada hubiera sido posible para nuestras cinematografías ya sean llamadas estas marginales, alternas, periféricas, emergentes, subalternas o como se quiera.
De por medio está, además, el siempre urgente e inacabado debate acerca del “papel del artista en la sociedad”, pues reflejar esa realidad puede entenderse como un “imperativo categórico” ineludible del mismo, aunque las presiones desde el circuito de festivales, y del mercado en general, sean determinantes a la hora de elegir tema para una película o una de obra de arte en general. Situación particularmente válida, por la polémica implícita, para los cineastas y artistas de Latinoamérica.
De cualquier forma así es como vino a suceder algo que se vive cotidianamente: la influencia social del cine. En especial aquel que de una manera paradójica nos dice que, muchas veces, lo que se calla impresiona más que lo que se dice. (O)
"...modo neorrealista sin el cual nada hubiera sido posible para nuestras cinematografías ya sean llamadas estas marginales, alternas, periféricas, emergentes, subalternas o como se quiera."

Oda al neorrealismo

La corriente cinematográfica que revive el cine después de la segunda guerra mundial es el Neorrealismo Italiano, que se caracterizó, tanto estética como políticamente, por carecer de una ideología duradera y unitaria, algo que se demostraría con la rápida dispersión de sus directores más representativos hacia polos diversos de realización cuando la crisis política de la posguerra en Italia quedó en manos de la Democracia Cristiana.  
El movimiento resulta clasificable, más bien, por elementos formales que, esos sí, han sido duraderos y, desde mi punto de vista, fundamentales, por sus enseñanzas, para nuestras cinematografías, tales como un apego a la sencillez temática, casi documental; el uso de la calle o escenarios naturales para ubicar en ellos a actores no profesionales, los cuales, en la mayoría de los casos, improvisaban, así como el afán por reflejar la realidad más cercana y coyuntural, como la italiana de aquellos días, aunque esta no necesariamente sea la del artista. La forma de hacer cine tan propia de nuestro continente y sus realidades particulares merece atención especial por su afinidad con este modo neorrealista, sin el cual, como digo, nada hubiera sido posible para nuestras cinematografías ya sean llamadas estas marginales, alternas, periféricas, emergentes, subalternas o como se quiera.
De por medio está, además, el siempre urgente e inacabado debate acerca del “papel del artista en la sociedad”, pues reflejar esa realidad puede entenderse como un “imperativo categórico” ineludible del mismo, aunque las presiones desde el circuito de festivales, y del mercado en general, sean determinantes a la hora de elegir tema para una película o una de obra de arte en general. Situación particularmente válida, por la polémica implícita, para los cineastas y artistas de Latinoamérica.
De cualquier forma así es como vino a suceder algo que se vive cotidianamente: la influencia social del cine. En especial aquel que de una manera paradójica nos dice que, muchas veces, lo que se calla impresiona más que lo que se dice. (O)
"...modo neorrealista sin el cual nada hubiera sido posible para nuestras cinematografías ya sean llamadas estas marginales, alternas, periféricas, emergentes, subalternas o como se quiera."