Nacer en el mundo

Visto

El nacimiento de un niño es un acontecimiento especial. Desde el momento del alumbramiento, el bebé pasa a ser lo más importante en la vida de sus padres, el hogar y la familia. A lo largo de la historia, pueblos y culturas del mundo han ido construyendo tradiciones y ceremonias para dar la bienvenida al nuevo integrante de la familia.

En Bali, Indonesia, el bebé es considerado un ser divino por lo que, ante tal cualidad, al nacer no puede tocar el impuro piso. Solo seis meses después, el infante toca “tierra firme” en una ceremonia llamada otonan, en donde se subsanan los errores y males de su vida pasada.

A pesar de sus gélidas temperaturas, en Finlandia el primer moisés sobre el cual hace sus primeras siestas el recién nacido es una sencilla caja de cartón con un colchón pequeño. Esta tradición se ha mantenido ya 75 años por una política pública de entregar a las mujeres embarazadas un ajuar completo para el bebé que, a más de ropa, pañales reutilizables y productos para el baño, incluye esta cajita.

Al sur de Europa, en la localidad española de Castrillo de Murcia, se celebra El Colacho, festival en el que extraños personajes vestidos de arlequín y cubiertos con máscaras de diablo, recorren la ciudad saltando sobre colchones en los que reposan los recién nacidos de ese año. Esta temeraria gimnasia se realiza ya cuatro siglos, con el propósito de purificar a los niños y protegerlos de enfermedades en el futuro.

Desde la cosmovisión andina, en Ecuador el parto es un ritual ancestral. La partera es portadora de toda la sabiduría de la comunidad indígena y conduce la ceremonia de alumbramiento. Arregla y purifica el cuarto, se encomienda a la energía de la naturaleza, bendice el vientre; con todo preparado, maneja las contracciones de la mujer y procura que el cuerpo de la parturienta esté siempre abrigado.

El alumbramiento es un instante sagrado. La matrona recibe al bebé entre sus manos y le entrega oralmente palabras dulces de bienvenida que marcan el inicio de su cultura e identidad. El niño actuará en su vida de acuerdo a como haya venido al mundo, según la creencia ancestral.

simismo, como parte del ritual, la placenta de la madre se envuelve en una manta y se entierra bajo un árbol, cerca de la casa, para que el recién nacido no olvide nunca sus orígenes. (O)
Tradiciones con un mismo propósito: proteger al recién nacido y asegurar una vida llena de prosperidad y bendiciones.

Nacer en el mundo

El nacimiento de un niño es un acontecimiento especial. Desde el momento del alumbramiento, el bebé pasa a ser lo más importante en la vida de sus padres, el hogar y la familia. A lo largo de la historia, pueblos y culturas del mundo han ido construyendo tradiciones y ceremonias para dar la bienvenida al nuevo integrante de la familia.

En Bali, Indonesia, el bebé es considerado un ser divino por lo que, ante tal cualidad, al nacer no puede tocar el impuro piso. Solo seis meses después, el infante toca “tierra firme” en una ceremonia llamada otonan, en donde se subsanan los errores y males de su vida pasada.

A pesar de sus gélidas temperaturas, en Finlandia el primer moisés sobre el cual hace sus primeras siestas el recién nacido es una sencilla caja de cartón con un colchón pequeño. Esta tradición se ha mantenido ya 75 años por una política pública de entregar a las mujeres embarazadas un ajuar completo para el bebé que, a más de ropa, pañales reutilizables y productos para el baño, incluye esta cajita.

Al sur de Europa, en la localidad española de Castrillo de Murcia, se celebra El Colacho, festival en el que extraños personajes vestidos de arlequín y cubiertos con máscaras de diablo, recorren la ciudad saltando sobre colchones en los que reposan los recién nacidos de ese año. Esta temeraria gimnasia se realiza ya cuatro siglos, con el propósito de purificar a los niños y protegerlos de enfermedades en el futuro.

Desde la cosmovisión andina, en Ecuador el parto es un ritual ancestral. La partera es portadora de toda la sabiduría de la comunidad indígena y conduce la ceremonia de alumbramiento. Arregla y purifica el cuarto, se encomienda a la energía de la naturaleza, bendice el vientre; con todo preparado, maneja las contracciones de la mujer y procura que el cuerpo de la parturienta esté siempre abrigado.

El alumbramiento es un instante sagrado. La matrona recibe al bebé entre sus manos y le entrega oralmente palabras dulces de bienvenida que marcan el inicio de su cultura e identidad. El niño actuará en su vida de acuerdo a como haya venido al mundo, según la creencia ancestral.

simismo, como parte del ritual, la placenta de la madre se envuelve en una manta y se entierra bajo un árbol, cerca de la casa, para que el recién nacido no olvide nunca sus orígenes. (O)
Tradiciones con un mismo propósito: proteger al recién nacido y asegurar una vida llena de prosperidad y bendiciones.

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