El muro y M. Cecilia

Cuenca, la de los cuatro ríos, Patrimonio de la humanidad, llena de historias a través de los tiempos, ciudad que poco a poco va haciéndose grande con cada Alcaldía que ha puesto su contingente con buen tino para volverla bella. Sabiamente se tomó en cuenta su entorno vegetal y paisaje, como las orillas de los ríos, cuyo resultado es un icónico barranco, y también con personas que sin ser autoridades han sabido engrandecerla con su aporte. Hoy hay molestia porque se ha lacerado parte de su patrimonio,  el muro de la bajada del Centenario, por parte de la Chechi y sus seguidores de campaña. El puente del Centenario se construye en el año de 1920 y con él, de acuerdo a la memoria colectiva, un muro de contención, posteriormente en tiempos no lejanos se le adecenta y se construyen las gradas para no rodear la calle que baja hacia el puente. Lo que no  recordamos es que esas piedras ya  fueron pintadas, prueba de ello es que en sus juntas no ha crecido ni un solo trébol o florecilla, tampoco nadie se preocupó por dejarlas en su estado natural y que el mortero de la piedra transpire. Todo esto da lugar a que nosotros los ciudadanos comunes nos fijemos también en la falta de acción de las autoridades encargadas de velar por el mantenimiento de la ciudad al no iluminar bien estos lugares patrimoniales, instalar cámaras de vigilancia con personal para rastrear a los verdaderos agresores, como son los grafiteros, a los que se debe sancionar con lo que estipula la ley, también hacer un estudio de sus conductas, el por qué de la rebeldía y su necesidad de expresarse de esa manera y ayudarlos dentro de las competencias municipales. Ahora que María Cecilia lo hizo en cierre de campaña, sin que existiera tal vez alguien de control urbano que lo impida, al final se crea la controversia y se visualiza el error de repintar la piedra. Si ella infringió, tal vez al no contar con la autorización del Municipio, creo que se debe llevar el caso en buena lid, con un compromiso o convenio de limpieza. Esto también nos hace reconocer que María Cecilia Alvarado, hija respetable de Cuenca, ha sido una de las pocas mujeres que ha aceptado los desafíos de la contienda política, concebido en muchas mentes hasta hace poco solo para varones, siendo mujeres como ella las que tienen que afrontar consecuencias de una sociedad aún intolerante con los cambios evolutivos de la conducta social ¿Será que no es posible ver y aplaudir que una mujer puede actuar con mucha decisión y conocimiento dentro de estos ámbitos?  Amén, sin nunca dejar  de cumplir su rol familiar de  esposa y madre  para quienes la conocemos. (O)

El muro y M. Cecilia

Cuenca, la de los cuatro ríos, Patrimonio de la humanidad, llena de historias a través de los tiempos, ciudad que poco a poco va haciéndose grande con cada Alcaldía que ha puesto su contingente con buen tino para volverla bella. Sabiamente se tomó en cuenta su entorno vegetal y paisaje, como las orillas de los ríos, cuyo resultado es un icónico barranco, y también con personas que sin ser autoridades han sabido engrandecerla con su aporte. Hoy hay molestia porque se ha lacerado parte de su patrimonio,  el muro de la bajada del Centenario, por parte de la Chechi y sus seguidores de campaña. El puente del Centenario se construye en el año de 1920 y con él, de acuerdo a la memoria colectiva, un muro de contención, posteriormente en tiempos no lejanos se le adecenta y se construyen las gradas para no rodear la calle que baja hacia el puente. Lo que no  recordamos es que esas piedras ya  fueron pintadas, prueba de ello es que en sus juntas no ha crecido ni un solo trébol o florecilla, tampoco nadie se preocupó por dejarlas en su estado natural y que el mortero de la piedra transpire. Todo esto da lugar a que nosotros los ciudadanos comunes nos fijemos también en la falta de acción de las autoridades encargadas de velar por el mantenimiento de la ciudad al no iluminar bien estos lugares patrimoniales, instalar cámaras de vigilancia con personal para rastrear a los verdaderos agresores, como son los grafiteros, a los que se debe sancionar con lo que estipula la ley, también hacer un estudio de sus conductas, el por qué de la rebeldía y su necesidad de expresarse de esa manera y ayudarlos dentro de las competencias municipales. Ahora que María Cecilia lo hizo en cierre de campaña, sin que existiera tal vez alguien de control urbano que lo impida, al final se crea la controversia y se visualiza el error de repintar la piedra. Si ella infringió, tal vez al no contar con la autorización del Municipio, creo que se debe llevar el caso en buena lid, con un compromiso o convenio de limpieza. Esto también nos hace reconocer que María Cecilia Alvarado, hija respetable de Cuenca, ha sido una de las pocas mujeres que ha aceptado los desafíos de la contienda política, concebido en muchas mentes hasta hace poco solo para varones, siendo mujeres como ella las que tienen que afrontar consecuencias de una sociedad aún intolerante con los cambios evolutivos de la conducta social ¿Será que no es posible ver y aplaudir que una mujer puede actuar con mucha decisión y conocimiento dentro de estos ámbitos?  Amén, sin nunca dejar  de cumplir su rol familiar de  esposa y madre  para quienes la conocemos. (O)