Murió el 1 de mayo

Visto

Agustín Cueva Dávila murió un 1 de mayo de 1992, a una edad que muchos dirán temprana. Un gran sociólogo, un extraordinario crítico literario, de los pocos intelectuales ecuatorianos que lograron el reconocimiento internacional, siendo fiel al pensamiento crítico. Como decía: “todas las transformaciones de este siglo, desde la mexicana hasta la nicaragüense, (…) han sido una rebelión contra las tiranías o las “democracias fraudulentas” (…) y simultáneamente contra la injusticia social y la dominación imperialista. En cierto sentido trato de recuperar teóricamente esta tradición, tanto popular como de la izquierda, a la que de manera tal vez romántica me aferro”. De fondo lo sublime de su producción académica enrumbo el debate político, económico en el país y en nuestra América Latina, desde su profunda criticidad.
Su legado sería difícil de describir porque hoy aún mucha de su vasta obra se encuentra difundiéndose a diversos países y traduciéndose a múltiples idiomas. Publicaciones como Entre la ira y la esperanza, Literatura y conciencia histórica en América Latina, El proceso de dominación política en Ecuador, La teoría marxista, Teoría social y procesos políticos en América Latina, Lecturas y rupturas, Tiempos conservadores, Las democracias restringidas y su obra cumbre El desarrollo del capitalismo en América Latina muestran lo renovador, lo potente de su análisis al proceso político ecuatoriano y latinoamericano.
Ibarreño de nacimiento, ecuatoriano, latinoamericano, marxista, sus escritos abordaron temas como la teoría de la dependencia, los modos de producción en América Latina, el fascismo, entre otros, que solo fueron revisados y citados en sus primeros años por la intelectualidad que leía las revistas especializadas, lo cual determinó su reconocimiento local incipiente. Perseguido por la dictadura, clausurada su Escuela de Sociología de la rebelde Universidad Central, decidió exiliarse en Chile y finalmente en México, donde publicaría El desarrollo del capitalismo en América Latina, texto de obligatoria consulta para el estudio del desarrollo del capitalismo en nuestro hemisferio. No obstante, un cáncer fulminante terminaría en el día del trabajo, con la vida del intelectual que arrodillo a Theotonio Dos Santos, Andre Gunder Frank o Ruy Mauro Marini, que leía a Marx, Lenin, Fanon o García Márquez y que hasta el final no arrimó sus banderas y siguió siendo devoto de lo que creía y a lo que se aferraba. (O)
Trato de recuperar teóricamente esta tradición, popular como de la izquierda, a la que de manera tal vez romántica me aferro.

Murió el 1 de mayo

Agustín Cueva Dávila murió un 1 de mayo de 1992, a una edad que muchos dirán temprana. Un gran sociólogo, un extraordinario crítico literario, de los pocos intelectuales ecuatorianos que lograron el reconocimiento internacional, siendo fiel al pensamiento crítico. Como decía: “todas las transformaciones de este siglo, desde la mexicana hasta la nicaragüense, (…) han sido una rebelión contra las tiranías o las “democracias fraudulentas” (…) y simultáneamente contra la injusticia social y la dominación imperialista. En cierto sentido trato de recuperar teóricamente esta tradición, tanto popular como de la izquierda, a la que de manera tal vez romántica me aferro”. De fondo lo sublime de su producción académica enrumbo el debate político, económico en el país y en nuestra América Latina, desde su profunda criticidad.
Su legado sería difícil de describir porque hoy aún mucha de su vasta obra se encuentra difundiéndose a diversos países y traduciéndose a múltiples idiomas. Publicaciones como Entre la ira y la esperanza, Literatura y conciencia histórica en América Latina, El proceso de dominación política en Ecuador, La teoría marxista, Teoría social y procesos políticos en América Latina, Lecturas y rupturas, Tiempos conservadores, Las democracias restringidas y su obra cumbre El desarrollo del capitalismo en América Latina muestran lo renovador, lo potente de su análisis al proceso político ecuatoriano y latinoamericano.
Ibarreño de nacimiento, ecuatoriano, latinoamericano, marxista, sus escritos abordaron temas como la teoría de la dependencia, los modos de producción en América Latina, el fascismo, entre otros, que solo fueron revisados y citados en sus primeros años por la intelectualidad que leía las revistas especializadas, lo cual determinó su reconocimiento local incipiente. Perseguido por la dictadura, clausurada su Escuela de Sociología de la rebelde Universidad Central, decidió exiliarse en Chile y finalmente en México, donde publicaría El desarrollo del capitalismo en América Latina, texto de obligatoria consulta para el estudio del desarrollo del capitalismo en nuestro hemisferio. No obstante, un cáncer fulminante terminaría en el día del trabajo, con la vida del intelectual que arrodillo a Theotonio Dos Santos, Andre Gunder Frank o Ruy Mauro Marini, que leía a Marx, Lenin, Fanon o García Márquez y que hasta el final no arrimó sus banderas y siguió siendo devoto de lo que creía y a lo que se aferraba. (O)
Trato de recuperar teóricamente esta tradición, popular como de la izquierda, a la que de manera tal vez romántica me aferro.

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