Mosquitos

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Lo último de Carlos Jaramillo Medina

Los científicos han descubierto más de 3.000 especies de estos insectos, suficientes para amargarnos la vida, sobre todo cuando estamos en climas tropicales. En cuestión de mosquitos, si se oye el zumbido, al cabo de unos segundos, el animalito nos elegirá como su objetivo, especialmente si somos serranos.
Pero, ¿Acaso, estos animalitos porfiados no han aprendido que su ronroneo va seguido inmediatamente de un manotazo, un periodicazo o un chisgueteo para matarlos? Y además: ¿por qué nos eligen a nosotros y no a los costeños o a los amazónicos que se los ven más apetitosos?
Los investigadores además han descubierto por qué y cómo las hembras de mosquito seleccionan a sus víctimas para perforar la piel y alimentarse de sangre. La clave está en el aura química que rodea a los humanos. El aura tiene factores que varían para cada persona: la temperatura de la piel, sus colonias de microbios, los más de 300 compuestos químicos en función de la genética y el entorno, y el color de la ropa.
Los mosquitos descifran el aura mediante sus órganos sensoriales para distinguir los rastros químicos que exudan los cuerpos así como el aire que expulsan los pulmones. Estos efluvios son su manjar, y cuantas más altas concentraciones existan, lo mosquitos persiguen el rastro para localizar su objetivo que puede estar situado hasta 50 metros de distancia.
Como los serranos no tenemos la capacidad biológica de reducir nuestros excesivos efluvios, poco podemos hacer para eludir las picaduras. Solo queda evitar vestirnos de negro porque a los mosquitos les priva este color y además aplicarnos un repelente cutáneo. Acciones que mi familia las empleó en vacaciones en la maravillosa selva amazónica del río Napo, sin poder eludir jamás las ronchas, los dolores y las irritaciones. ¡Ayau! ¡Ayau! (O)
Se ha descubierto por qué y cómo las hembras de mosquito seleccionan a sus potenciales víctimas.

Mosquitos

Los científicos han descubierto más de 3.000 especies de estos insectos, suficientes para amargarnos la vida, sobre todo cuando estamos en climas tropicales. En cuestión de mosquitos, si se oye el zumbido, al cabo de unos segundos, el animalito nos elegirá como su objetivo, especialmente si somos serranos.
Pero, ¿Acaso, estos animalitos porfiados no han aprendido que su ronroneo va seguido inmediatamente de un manotazo, un periodicazo o un chisgueteo para matarlos? Y además: ¿por qué nos eligen a nosotros y no a los costeños o a los amazónicos que se los ven más apetitosos?
Los investigadores además han descubierto por qué y cómo las hembras de mosquito seleccionan a sus víctimas para perforar la piel y alimentarse de sangre. La clave está en el aura química que rodea a los humanos. El aura tiene factores que varían para cada persona: la temperatura de la piel, sus colonias de microbios, los más de 300 compuestos químicos en función de la genética y el entorno, y el color de la ropa.
Los mosquitos descifran el aura mediante sus órganos sensoriales para distinguir los rastros químicos que exudan los cuerpos así como el aire que expulsan los pulmones. Estos efluvios son su manjar, y cuantas más altas concentraciones existan, lo mosquitos persiguen el rastro para localizar su objetivo que puede estar situado hasta 50 metros de distancia.
Como los serranos no tenemos la capacidad biológica de reducir nuestros excesivos efluvios, poco podemos hacer para eludir las picaduras. Solo queda evitar vestirnos de negro porque a los mosquitos les priva este color y además aplicarnos un repelente cutáneo. Acciones que mi familia las empleó en vacaciones en la maravillosa selva amazónica del río Napo, sin poder eludir jamás las ronchas, los dolores y las irritaciones. ¡Ayau! ¡Ayau! (O)
Se ha descubierto por qué y cómo las hembras de mosquito seleccionan a sus potenciales víctimas.

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