Mitad monjes mitad soldados

Visto

Como no puede ser de otra manera, respeto profundamente el credo, la ideología y, en general, el libre pensamiento de cada persona. Sin embargo, esto no quiere decir que no tenga derecho a mi propia opinión sobre las ideologías y las religiones. Hablando de religiones, dentro del catolicismo, llama la atención el imparable surgimiento de una serie de variantes y sectas, que lejos de re-ligare -unir- como, etimológicamente, sugiere el concepto de "religión", mas bien, en la práctica, re-divide. La cuestión luce estratégica: si la religión une, hay que dividirla y así los pueblos se dividen. La situación de algunas sectas, variantes, o iglesias, como se hacen llamar, es muy preocupante. Pareceria que, para algunos de ellos, continúa la edad media y las cruzadas. Tal es el caso del "Movimiento Sodalicio Cristiano" fundado en Lima por Luis Alberto Figari Rodrigo. Los peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz, son los autores de una muy documentada investigación/denuncia, que se publica en el libro "Mitad Monjes Mitad Soldados". El propio Pedro Salinas, lo confiesa, habría sido durante varios años uno de los "Sodálites" de semejante secta de "vida cristiana". Lo habrían sometido a cruentos castigos disciplinadores. Narran en el libro todas las barbaridades, los golpes, el acoso sexual, violaciones y más prácticas inhumanas a las que los prelados de mayor jerarquía someten a los jóvenes -"los más blanquitos, que sean líderes y que cuenten con dinero"- hasta conseguir, por la "salvación de sus almas"' un irreversible lavado cerebral completo, de por vida, y queden al servicio del "Sodalicio de Vida Cristiana". El poder económico y político de esta secta cada vez se fortalece y se extiende por buena parte del continente. Contarían ya con un patrimonio superior a los mil millones de dólares y con influyentes contactos (según revelaron los autores del libro en una entrevista en Radio Pichincha Universal, En Ecuador, un importante político y unos de sus hijos, estarían vinculados a esta secta).
Es hora que la iglesia católica reconsidere su dogma respecto al celibato sacerdotal. No veo razón para mantener la prohibición matrimonial de los curas. Mas bien, si son humanos como cualquier persona, por supuesto que tienen necesidades y sentimientos. Pienso que podrían desempeñar mejor su misión siendo lo que son: personas de carne, hueso y con sentimientos. Caso contrario, tras algunos confesionarios, en algunas las oscuras alcobas y aulas podrá continuar ocurriendo lo que estos tiempos, cada vez con más fuerza se denuncia. "De todo hay en la viña del Señor". Si se puede disminuir o eliminar las torcidas prácticas que se la ejercen "en nombre de la religión"... ¡En buena hora¡ (O)

Mitad monjes mitad soldados

Como no puede ser de otra manera, respeto profundamente el credo, la ideología y, en general, el libre pensamiento de cada persona. Sin embargo, esto no quiere decir que no tenga derecho a mi propia opinión sobre las ideologías y las religiones. Hablando de religiones, dentro del catolicismo, llama la atención el imparable surgimiento de una serie de variantes y sectas, que lejos de re-ligare -unir- como, etimológicamente, sugiere el concepto de "religión", mas bien, en la práctica, re-divide. La cuestión luce estratégica: si la religión une, hay que dividirla y así los pueblos se dividen. La situación de algunas sectas, variantes, o iglesias, como se hacen llamar, es muy preocupante. Pareceria que, para algunos de ellos, continúa la edad media y las cruzadas. Tal es el caso del "Movimiento Sodalicio Cristiano" fundado en Lima por Luis Alberto Figari Rodrigo. Los peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz, son los autores de una muy documentada investigación/denuncia, que se publica en el libro "Mitad Monjes Mitad Soldados". El propio Pedro Salinas, lo confiesa, habría sido durante varios años uno de los "Sodálites" de semejante secta de "vida cristiana". Lo habrían sometido a cruentos castigos disciplinadores. Narran en el libro todas las barbaridades, los golpes, el acoso sexual, violaciones y más prácticas inhumanas a las que los prelados de mayor jerarquía someten a los jóvenes -"los más blanquitos, que sean líderes y que cuenten con dinero"- hasta conseguir, por la "salvación de sus almas"' un irreversible lavado cerebral completo, de por vida, y queden al servicio del "Sodalicio de Vida Cristiana". El poder económico y político de esta secta cada vez se fortalece y se extiende por buena parte del continente. Contarían ya con un patrimonio superior a los mil millones de dólares y con influyentes contactos (según revelaron los autores del libro en una entrevista en Radio Pichincha Universal, En Ecuador, un importante político y unos de sus hijos, estarían vinculados a esta secta).
Es hora que la iglesia católica reconsidere su dogma respecto al celibato sacerdotal. No veo razón para mantener la prohibición matrimonial de los curas. Mas bien, si son humanos como cualquier persona, por supuesto que tienen necesidades y sentimientos. Pienso que podrían desempeñar mejor su misión siendo lo que son: personas de carne, hueso y con sentimientos. Caso contrario, tras algunos confesionarios, en algunas las oscuras alcobas y aulas podrá continuar ocurriendo lo que estos tiempos, cada vez con más fuerza se denuncia. "De todo hay en la viña del Señor". Si se puede disminuir o eliminar las torcidas prácticas que se la ejercen "en nombre de la religión"... ¡En buena hora¡ (O)

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