Militares

La decisión del presidente Lenín Moreno de sacar a las calles a los militares con el fin de reforzar el combate a la inseguridad en todo el territorio nacional. El presidente señalaba en su cuenta de twitter: “A partir de hoy decimos ¡BASTA al temor! Ha llegado el momento en que todos, en conjunto, actuemos con más fuerza ante la delincuencia, por nuestras familias, por nuestros negocios, por la Patria entera”.
Con estas emotivas palabras se pretende justificar que las Fuerzas Armadas salgan a las calles. No obstante, como dice un conocido refrán popular: La cura puede ser peor que la enfermedad. Acaso no recordamos que, en América Latina, en específico en las dictaduras del cono sur los militares fueron parte fundamental del aparato represivo que desapareció y ejecutó extrajudicialmente a miles de ciudadanos.
En nuestro país, incluso existen casos en plena etapa democrática en los cuales el Estado ecuatoriano ha sido condenado por la violación de los derechos humanos, por la acción de ciertos agentes de la fuerza pública. Recordemos el caso Zambrano Vélez vs. Ecuador, donde ante los graves hechos de delincuencia que generó un clima de inseguridad, se estableció la intervención de las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional. Así, en el año de 1993 las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional realizaron un operativo conjunto en una zona de la ciudad de Guayaquil, pero durante el mismo, estos miembros encapuchados con pasamontañas utilizaron explosivos para abrir las puertas de las casas, ingresaron a los domicilios y ejecutaron a Wilmer Zambrano Vélez, Segundo Caicedo y José Miguel Caicedo.
Estas ejecuciones extrajudiciales nunca fueron investigadas, no se dio con los responsables y por ello la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Ecuador con múltiples sanciones, entre ellas, obviamente la económica. En este sentido, también la CIDH ha indicado que las fuerzas policiales están formadas para la protección y el control civil, mientras las Fuerzas Armadas están capacitadas y entrenadas en un único objetivo, consistente en la derrota rápida del enemigo. Es decir, el control interno debe ser exclusivo de la Policía Nacional. Todos estamos de acuerdo en la lucha contra la delincuencia, el combate a la inseguridad, pero no podemos hacerlo sin mirar el costo que pueden tener ciertas medidas como estas que muchas de las veces han sido ineficaces y resultan más costosas. (O)
Las fuerzas policiales están formadas para la protección y el control civil y las Fuerzas Armadas para derrotar de forma rápida
al enemigo.

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La decisión del presidente Lenín Moreno de sacar a las calles a los militares con el fin de reforzar el combate a la inseguridad en todo el territorio nacional. El presidente señalaba en su cuenta de twitter: “A partir de hoy decimos ¡BASTA al temor! Ha llegado el momento en que todos, en conjunto, actuemos con más fuerza ante la delincuencia, por nuestras familias, por nuestros negocios, por la Patria entera”.
Con estas emotivas palabras se pretende justificar que las Fuerzas Armadas salgan a las calles. No obstante, como dice un conocido refrán popular: La cura puede ser peor que la enfermedad. Acaso no recordamos que, en América Latina, en específico en las dictaduras del cono sur los militares fueron parte fundamental del aparato represivo que desapareció y ejecutó extrajudicialmente a miles de ciudadanos.
En nuestro país, incluso existen casos en plena etapa democrática en los cuales el Estado ecuatoriano ha sido condenado por la violación de los derechos humanos, por la acción de ciertos agentes de la fuerza pública. Recordemos el caso Zambrano Vélez vs. Ecuador, donde ante los graves hechos de delincuencia que generó un clima de inseguridad, se estableció la intervención de las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional. Así, en el año de 1993 las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional realizaron un operativo conjunto en una zona de la ciudad de Guayaquil, pero durante el mismo, estos miembros encapuchados con pasamontañas utilizaron explosivos para abrir las puertas de las casas, ingresaron a los domicilios y ejecutaron a Wilmer Zambrano Vélez, Segundo Caicedo y José Miguel Caicedo.
Estas ejecuciones extrajudiciales nunca fueron investigadas, no se dio con los responsables y por ello la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Ecuador con múltiples sanciones, entre ellas, obviamente la económica. En este sentido, también la CIDH ha indicado que las fuerzas policiales están formadas para la protección y el control civil, mientras las Fuerzas Armadas están capacitadas y entrenadas en un único objetivo, consistente en la derrota rápida del enemigo. Es decir, el control interno debe ser exclusivo de la Policía Nacional. Todos estamos de acuerdo en la lucha contra la delincuencia, el combate a la inseguridad, pero no podemos hacerlo sin mirar el costo que pueden tener ciertas medidas como estas que muchas de las veces han sido ineficaces y resultan más costosas. (O)
Las fuerzas policiales están formadas para la protección y el control civil y las Fuerzas Armadas para derrotar de forma rápida
al enemigo.