Menos derechos

La importante decisión de la Corte Constitucional sobre el matrimonio civil igualitario ha generado estupor entre quienes no están de acuerdo con esta decisión. La probabilidad de que una mayoría esté en contra de la sentencia es muy probable.
Entre quienes no aceptan esta decisión judicial están diversos grupos entre los que se encuentran la iglesia sea católica, cristiana, grupos conservadores denominados “provida”, “profamilia”, entre otros. Sin embargo, esta polarización que existe entre la ciudadanía sea a favor o en contra del matrimonio igualitario, ha dejado de lado, otros problemas igual de graves.
Uno de ellos tiene que ver con las próximas reformas laborales, la inseguridad, la lucha contra la corrupción, la minería y la constante inestabilidad política, que al final nos afecta a católicos, cristianos, ateos, homosexuales, heterosexuales, casados, solteros.
Las reformas que no pasare a detallar han sido auspiciadas por los grandes empresarios y han tenido eco en el Gobierno Nacional, que además está comprometido con el Fondo Monetario Internacional ha lograr una disminución del Estado, en especial con la inversión en el área social, es decir menos recursos en educación, salud, vivienda.
Todo esto se desarrolla en base a una premisa que cada vez es más falaz, la presunta crisis y el estado obeso, que se habría producido por parte del gobierno anterior de Rafael Correa. No obstante, luego de dos años de gobierno parece que recién se empezara a tomar medidas que al final afectarán en el ejercicio de los derechos de los mas débiles.
Aunque ustedes y yo discrepamos sobre si alguien debe casarse con una persona del mismo sexo, todos somos en su gran mayoría trabajadores, que vivimos de nuestro esfuerzo diario, aquí la disputa por un sentido común que privilegie los derechos laborales no es una condición de sexo, género, religión o estado civil.
Lo que necesitamos es unificarnos ante una posible regresividad de los derechos sociales, una avalancha de medidas legislativas que están por tomarse, mientras seguimos discutiendo la moralidad de con quién nos acostamos. Cuando lo que se viene es una cuestión de clases sociales, que al final se resume en ¿Quiénes tendrán que pagar la crisis? ¿Trabajadores o burgueses? (O)
Lo que se viene es una cuestión de clases sociales, que al final se resume en ¿Quiénes tendrán que pagar la crisis? ¿Trabajadores o burgueses?

Menos derechos

La importante decisión de la Corte Constitucional sobre el matrimonio civil igualitario ha generado estupor entre quienes no están de acuerdo con esta decisión. La probabilidad de que una mayoría esté en contra de la sentencia es muy probable.
Entre quienes no aceptan esta decisión judicial están diversos grupos entre los que se encuentran la iglesia sea católica, cristiana, grupos conservadores denominados “provida”, “profamilia”, entre otros. Sin embargo, esta polarización que existe entre la ciudadanía sea a favor o en contra del matrimonio igualitario, ha dejado de lado, otros problemas igual de graves.
Uno de ellos tiene que ver con las próximas reformas laborales, la inseguridad, la lucha contra la corrupción, la minería y la constante inestabilidad política, que al final nos afecta a católicos, cristianos, ateos, homosexuales, heterosexuales, casados, solteros.
Las reformas que no pasare a detallar han sido auspiciadas por los grandes empresarios y han tenido eco en el Gobierno Nacional, que además está comprometido con el Fondo Monetario Internacional ha lograr una disminución del Estado, en especial con la inversión en el área social, es decir menos recursos en educación, salud, vivienda.
Todo esto se desarrolla en base a una premisa que cada vez es más falaz, la presunta crisis y el estado obeso, que se habría producido por parte del gobierno anterior de Rafael Correa. No obstante, luego de dos años de gobierno parece que recién se empezara a tomar medidas que al final afectarán en el ejercicio de los derechos de los mas débiles.
Aunque ustedes y yo discrepamos sobre si alguien debe casarse con una persona del mismo sexo, todos somos en su gran mayoría trabajadores, que vivimos de nuestro esfuerzo diario, aquí la disputa por un sentido común que privilegie los derechos laborales no es una condición de sexo, género, religión o estado civil.
Lo que necesitamos es unificarnos ante una posible regresividad de los derechos sociales, una avalancha de medidas legislativas que están por tomarse, mientras seguimos discutiendo la moralidad de con quién nos acostamos. Cuando lo que se viene es una cuestión de clases sociales, que al final se resume en ¿Quiénes tendrán que pagar la crisis? ¿Trabajadores o burgueses? (O)
Lo que se viene es una cuestión de clases sociales, que al final se resume en ¿Quiénes tendrán que pagar la crisis? ¿Trabajadores o burgueses?