Megamentiras

Una de las peores calamidades traídas por el populismo criollo que, de una u otra forma, se abre paso en la campaña electoral para elegir a las autoridades locales, es la imposición de la idea de que todos los problemas, hasta los más complejos, tienen fácil solución. Para los charlatanes al mando de la campaña, basta cierta voluntad política, audacia y una pequeña dosis de un indefinido y efímero diálogo con la prensa, para hacer frente a los graves desafíos de la ciudad y de la provincia, como la movilidad, la seguridad ciudadana, la desigualdad económica, la falta de vivienda, la dotación de equipamientos de todo tipo, el manejo del agua y del suelo, etc.
La realidad es bien diferente. La mayoría de esos retos exigen planificación a corto, mediano y largo plazos, trabajo sistemático y proyectos pactados en difíciles negociaciones que obligan a renuncias de varios tipos. Pero algunos candidatos de hoy prefieren ofrecer el sol y las estrellas, y aparentar que todo se resuelve sencillamente con una ordenanza, un tuit o una bonita pose para los informativos de los medios de comunicación. Todo a corto plazo. Todo con rapidez. Es más cómodo ofrecer el oro y el moro que explicar a los ciudadanos que la solución de la mayoría de los problemas actuales exige sacrificios enormes, que muchos de ellos solo pueden resolverse parcialmente y que algunos simplemente no tienen solución.
Se conoce las demandas de la población, se comprende la angustia los ciudadanos que reclaman atención a sus necesidades, se comparte incluso la indignación de ciertos sectores que han sido maltratados con proyectos traídos de los cabellos. A los políticos criollos, al menos en esta campaña electoral, se les debe exigir que no repitan las megamentiras que siempre dicen. (O)
A algunos políticos criollos se les debe exigir que no repitan las megamentiras que siempre dicen.

Megamentiras

Una de las peores calamidades traídas por el populismo criollo que, de una u otra forma, se abre paso en la campaña electoral para elegir a las autoridades locales, es la imposición de la idea de que todos los problemas, hasta los más complejos, tienen fácil solución. Para los charlatanes al mando de la campaña, basta cierta voluntad política, audacia y una pequeña dosis de un indefinido y efímero diálogo con la prensa, para hacer frente a los graves desafíos de la ciudad y de la provincia, como la movilidad, la seguridad ciudadana, la desigualdad económica, la falta de vivienda, la dotación de equipamientos de todo tipo, el manejo del agua y del suelo, etc.
La realidad es bien diferente. La mayoría de esos retos exigen planificación a corto, mediano y largo plazos, trabajo sistemático y proyectos pactados en difíciles negociaciones que obligan a renuncias de varios tipos. Pero algunos candidatos de hoy prefieren ofrecer el sol y las estrellas, y aparentar que todo se resuelve sencillamente con una ordenanza, un tuit o una bonita pose para los informativos de los medios de comunicación. Todo a corto plazo. Todo con rapidez. Es más cómodo ofrecer el oro y el moro que explicar a los ciudadanos que la solución de la mayoría de los problemas actuales exige sacrificios enormes, que muchos de ellos solo pueden resolverse parcialmente y que algunos simplemente no tienen solución.
Se conoce las demandas de la población, se comprende la angustia los ciudadanos que reclaman atención a sus necesidades, se comparte incluso la indignación de ciertos sectores que han sido maltratados con proyectos traídos de los cabellos. A los políticos criollos, al menos en esta campaña electoral, se les debe exigir que no repitan las megamentiras que siempre dicen. (O)
A algunos políticos criollos se les debe exigir que no repitan las megamentiras que siempre dicen.