Medicina ancestral Afro

Las causas de las enfermedades desde la cosmovisión afroecua-toriana están basadas en la desconexión espiritual e incluso la desconexión con nosotros mimos.
En el momento que llegamos a este planeta venimos cubiertos de algo o alguien que es el alma, el motor de nuestra vida y salud.
En el momento que hacemos a un lado el alma o espiritualidad nos quedamos indefensos y susceptibles a diversas circunstancias. Con este concepto nos queda claro que no somos este cuerpo, somos almas espirituales. Cuando nosotros permitimos la comunión entre estos dos elementos entonces, no hay enfermedad física o emocional que logre desestabilizar nuestro cuerpo.
De acuerdo con la cosmovisión afroecuatoriana, los humanos tenemos cuatro enfermedades básicas: mal de ojo, espanto, mal aire y bicho, las primeras que llegan a nuestro cuerpo para alertarnos y prestar atención a nuestro entorno y a nosotros mismos.
Con este concepto de medicina más 50 mujeres de las comunidades del norte de Esmeraldas promueven el uso de la medicina ancestral entre la nueva generación que poco conoce cómo sus ancestros utilizaban las plantas, yerbas, montes y comidas para sanar.
El proceso empezó con la siembra de distintas plantas como flor amarilla, espíritu santo, llantén, menta, ruda, sábila, hierba luisa... Las mujeres siembran en los patios de sus casas o en áreas donde no sean maltratadas por los animales. Las mujeres del cantón Eloy Alfaro se caracterizan por mantener viva esa tradición heredada de sus padres. Cultivan plantas medicinales para la conservación de las mismas. De forma similar los habitantes de la parroquia Bolívar, en Muisne, utilizan 23 tipos de plantas para curar el espanto, susto, mal de ojo, las principales causas de afectación en la salud de los niños. Pero hay otras 26 que son usadas para tratar picaduras de insectos o mordeduras de serpientes. También existe una técnica muy peculiar de curar con una cinta roja, el instrumento mágico para diagnosticar lo que hoy se denomina las ‘malas vibras o malas energías’ y que se conoce como el ‘mal de ojo’, espanto, ‘mal aire’, ‘bicho’ y otros.
Una vez que el o la curandera determina el problema, procede a eliminar los males del cuerpo que aquejan al paciente. Un hilo negro se amarra fijamente en uno de los extremos en señal de que hasta ahí llega la afectación.
La mama o el curandero encargado de la ‘limpia’ reduce la cinta de 1,3 m de largo a menos de 15 cm para empezar el ritual. Con la tira previamente doblada y tomada con firmeza con su mano derecha, va orando y formando frotando el cuerpo del paciente. (O)

Medicina ancestral Afro

Las causas de las enfermedades desde la cosmovisión afroecua-toriana están basadas en la desconexión espiritual e incluso la desconexión con nosotros mimos.
En el momento que llegamos a este planeta venimos cubiertos de algo o alguien que es el alma, el motor de nuestra vida y salud.
En el momento que hacemos a un lado el alma o espiritualidad nos quedamos indefensos y susceptibles a diversas circunstancias. Con este concepto nos queda claro que no somos este cuerpo, somos almas espirituales. Cuando nosotros permitimos la comunión entre estos dos elementos entonces, no hay enfermedad física o emocional que logre desestabilizar nuestro cuerpo.
De acuerdo con la cosmovisión afroecuatoriana, los humanos tenemos cuatro enfermedades básicas: mal de ojo, espanto, mal aire y bicho, las primeras que llegan a nuestro cuerpo para alertarnos y prestar atención a nuestro entorno y a nosotros mismos.
Con este concepto de medicina más 50 mujeres de las comunidades del norte de Esmeraldas promueven el uso de la medicina ancestral entre la nueva generación que poco conoce cómo sus ancestros utilizaban las plantas, yerbas, montes y comidas para sanar.
El proceso empezó con la siembra de distintas plantas como flor amarilla, espíritu santo, llantén, menta, ruda, sábila, hierba luisa... Las mujeres siembran en los patios de sus casas o en áreas donde no sean maltratadas por los animales. Las mujeres del cantón Eloy Alfaro se caracterizan por mantener viva esa tradición heredada de sus padres. Cultivan plantas medicinales para la conservación de las mismas. De forma similar los habitantes de la parroquia Bolívar, en Muisne, utilizan 23 tipos de plantas para curar el espanto, susto, mal de ojo, las principales causas de afectación en la salud de los niños. Pero hay otras 26 que son usadas para tratar picaduras de insectos o mordeduras de serpientes. También existe una técnica muy peculiar de curar con una cinta roja, el instrumento mágico para diagnosticar lo que hoy se denomina las ‘malas vibras o malas energías’ y que se conoce como el ‘mal de ojo’, espanto, ‘mal aire’, ‘bicho’ y otros.
Una vez que el o la curandera determina el problema, procede a eliminar los males del cuerpo que aquejan al paciente. Un hilo negro se amarra fijamente en uno de los extremos en señal de que hasta ahí llega la afectación.
La mama o el curandero encargado de la ‘limpia’ reduce la cinta de 1,3 m de largo a menos de 15 cm para empezar el ritual. Con la tira previamente doblada y tomada con firmeza con su mano derecha, va orando y formando frotando el cuerpo del paciente. (O)