Matrimonio africano

Como muchos sabemos, el continente africano es uno más grandes, con 54 países y cada uno con características propias, tradiciones y culturas diversas, por eso no se puede generalizar cuando hablamos del matrimonio.
Para muchos pueblos o cultura africanas el matrimonio es considerado como una obligación para con la comunidad ya que es el nexo que da continuidad a la relación entre todos los que la forman: los antepasados, los vivos y los que nacerán. En este sentido, tiene un carácter sagrado.
Existe variedad entre la edad en que es considerada apta para el matrimonio (para los Bubi apenas superada la pubertad, para los Kuañama a partir de los 25 años para la mujer y los 28 para el hombre), pero en general, el joven es apto para el matrimonio cuando ha demostrado que es capaz de ganarse la vida, construir la casa y ha ahorrado para pagar la dote; en cuanto a la joven, debe tener experiencia suficientes para llevar a cabo los trabajos de la casa y el campo, este último puede variar.
En la mayoría de pueblos bantús, son los jóvenes quienes eligen su pareja, salvo en aquellos casos en que según la familia un joven o una joven están retrasando el matrimonio, en cuyo caso un familiar, generalmente el tío materno de más edad inicia las gestiones para encontrar pareja al familiar.
En la mayoría de los pueblos bantús, aunque la elección la hacen los jóvenes, estos se suelen someter a la aceptación por sus familias.
Una vez aceptadas las relaciones, que depende no solo de que den el visto bueno a la honestidad y laboriosidad del aspirante, sino de que no existan tabús que prohíban los matrimonios entre sus respectivos clanes, el siguiente paso es fijar la cuantía de la dote.
Tras la entrega de la dote se suele realizar una ceremonia, que puede ser en fechas posteriores a la de la entrega de la dote, en la que los novios dan públicamente su consentimiento a la unión.
Es habitual que la novia acuda con toda los obsequios hechos por el novio. En algunos pueblos, tras el consentimiento ambos beben de un mismo vaso un vino ritual. Ente los Kwañama, las familias no se juntan sino que cada familia celebra, bajo árboles cercanos pero sin mezclarse, la fiesta con un asado de un buey o una vaca que ha sido regalado por el novio. Sin embargo, las variaciones son grandes y mientras que entre los Nyaneka apenas si se distingue el día de la unión definitiva, pero algo en común entre todas las culturas es que la ceremonia matrimonial acaba con bendiciones y consejos de los mayores sobre cómo debe ser la vida en la nueva familia. (O)

Matrimonio africano

Como muchos sabemos, el continente africano es uno más grandes, con 54 países y cada uno con características propias, tradiciones y culturas diversas, por eso no se puede generalizar cuando hablamos del matrimonio.
Para muchos pueblos o cultura africanas el matrimonio es considerado como una obligación para con la comunidad ya que es el nexo que da continuidad a la relación entre todos los que la forman: los antepasados, los vivos y los que nacerán. En este sentido, tiene un carácter sagrado.
Existe variedad entre la edad en que es considerada apta para el matrimonio (para los Bubi apenas superada la pubertad, para los Kuañama a partir de los 25 años para la mujer y los 28 para el hombre), pero en general, el joven es apto para el matrimonio cuando ha demostrado que es capaz de ganarse la vida, construir la casa y ha ahorrado para pagar la dote; en cuanto a la joven, debe tener experiencia suficientes para llevar a cabo los trabajos de la casa y el campo, este último puede variar.
En la mayoría de pueblos bantús, son los jóvenes quienes eligen su pareja, salvo en aquellos casos en que según la familia un joven o una joven están retrasando el matrimonio, en cuyo caso un familiar, generalmente el tío materno de más edad inicia las gestiones para encontrar pareja al familiar.
En la mayoría de los pueblos bantús, aunque la elección la hacen los jóvenes, estos se suelen someter a la aceptación por sus familias.
Una vez aceptadas las relaciones, que depende no solo de que den el visto bueno a la honestidad y laboriosidad del aspirante, sino de que no existan tabús que prohíban los matrimonios entre sus respectivos clanes, el siguiente paso es fijar la cuantía de la dote.
Tras la entrega de la dote se suele realizar una ceremonia, que puede ser en fechas posteriores a la de la entrega de la dote, en la que los novios dan públicamente su consentimiento a la unión.
Es habitual que la novia acuda con toda los obsequios hechos por el novio. En algunos pueblos, tras el consentimiento ambos beben de un mismo vaso un vino ritual. Ente los Kwañama, las familias no se juntan sino que cada familia celebra, bajo árboles cercanos pero sin mezclarse, la fiesta con un asado de un buey o una vaca que ha sido regalado por el novio. Sin embargo, las variaciones son grandes y mientras que entre los Nyaneka apenas si se distingue el día de la unión definitiva, pero algo en común entre todas las culturas es que la ceremonia matrimonial acaba con bendiciones y consejos de los mayores sobre cómo debe ser la vida en la nueva familia. (O)