Matrimonio a prueba

En Ecuador la lucha por el matrimonio civil igualitario no es una cuestión de moda, ni de los últimos meses. El 5 de agosto de 2013 Pamela Troya acudió al Registro Civil con su pareja Gabriela Correa para que se reconociera su matrimonio, sin embargo, el Registro Civil (los antiderechos del Estado) les negó, acto seguido la administración de justicia constitucional donde se mantiene sin resolver.


La Opinión Consultiva 024 de la Corte IDH vigente desde enero de 2018, trajo nuevas herramientas jurídicas vinculantes sobre derechos humanos para que las personas LGBTIQ+ puedan llevar procesos legales que desmonten el binarismo y la heternormatividad obligatoria de nuestra constitución, código civil y demás leyes.


Esto conllevó a que Fundación Pakta (10 casos) y el Colectivo Jurídico Feminista (2 casos) planteen estrategias jurídicas para el reconocimiento formal de las parejas LGBTIQ+. Uno de estos casos, se elevó a consulta constitucional a la Corte Constitucional, que cumplió con una audiencia el 29 de marzo, teniendo plazo para resolver hasta el 7 de mayo, sin embargo, la semana pasada se notificó que ayer, 4 de junio se daría la sentencia, sin embargo, la misma no ocurrió y el proceso sigue dilatado.


Corte, le recordamos que, prohibir o limitar el acceso al matrimonio civil igualitario a parejas del mismo sexo, significa una afectación a la dignidad y libre desarrollo del proyecto de vida que todas aquellas parejas que viven décadas, lustros, años o meses de manera libre y voluntaria.


La Corte IDH señaló que en la CADH, no se encuentra determinado un concepto cerrado de familia, ni mucho menos se protege sólo un modelo en particular de la misma, por eso el concepto etimológico es solo, ejemplificativo. La negación de la posibilidad de contraer matrimonio para las parejas homosexuales es una diferenciación negativa que vulnera directamente la prohibición de discriminación
Una corte de “lujo” a prueba de ser transformadora o conservadora. El ejercer un control de convencionalidad, interpretar de manera sistémica aplicando el principio de favorabilidad, reconocer el bloque de constitucionalidad y la jurisprudencia interamericana, les hará del primer grupo.
Recordar a la Corte Constitucional actual que la espera no ha sido un plazo de 45 o 75 días, sino una petición que lleva en la justicia constitucional 6 años y en la historia, siglos.
El matrimonio como una institución caduca, patriarcal y sostén del sistema de opresión capitalista, debe seguir siendo cuestionada desde los feminismos. (O)
Todos y todas las personas LGBTIQ+ debemos
tener la posibilidad
de decidir sí queremos casarnos
o no.

Matrimonio a prueba

En Ecuador la lucha por el matrimonio civil igualitario no es una cuestión de moda, ni de los últimos meses. El 5 de agosto de 2013 Pamela Troya acudió al Registro Civil con su pareja Gabriela Correa para que se reconociera su matrimonio, sin embargo, el Registro Civil (los antiderechos del Estado) les negó, acto seguido la administración de justicia constitucional donde se mantiene sin resolver.


La Opinión Consultiva 024 de la Corte IDH vigente desde enero de 2018, trajo nuevas herramientas jurídicas vinculantes sobre derechos humanos para que las personas LGBTIQ+ puedan llevar procesos legales que desmonten el binarismo y la heternormatividad obligatoria de nuestra constitución, código civil y demás leyes.


Esto conllevó a que Fundación Pakta (10 casos) y el Colectivo Jurídico Feminista (2 casos) planteen estrategias jurídicas para el reconocimiento formal de las parejas LGBTIQ+. Uno de estos casos, se elevó a consulta constitucional a la Corte Constitucional, que cumplió con una audiencia el 29 de marzo, teniendo plazo para resolver hasta el 7 de mayo, sin embargo, la semana pasada se notificó que ayer, 4 de junio se daría la sentencia, sin embargo, la misma no ocurrió y el proceso sigue dilatado.


Corte, le recordamos que, prohibir o limitar el acceso al matrimonio civil igualitario a parejas del mismo sexo, significa una afectación a la dignidad y libre desarrollo del proyecto de vida que todas aquellas parejas que viven décadas, lustros, años o meses de manera libre y voluntaria.


La Corte IDH señaló que en la CADH, no se encuentra determinado un concepto cerrado de familia, ni mucho menos se protege sólo un modelo en particular de la misma, por eso el concepto etimológico es solo, ejemplificativo. La negación de la posibilidad de contraer matrimonio para las parejas homosexuales es una diferenciación negativa que vulnera directamente la prohibición de discriminación
Una corte de “lujo” a prueba de ser transformadora o conservadora. El ejercer un control de convencionalidad, interpretar de manera sistémica aplicando el principio de favorabilidad, reconocer el bloque de constitucionalidad y la jurisprudencia interamericana, les hará del primer grupo.
Recordar a la Corte Constitucional actual que la espera no ha sido un plazo de 45 o 75 días, sino una petición que lleva en la justicia constitucional 6 años y en la historia, siglos.
El matrimonio como una institución caduca, patriarcal y sostén del sistema de opresión capitalista, debe seguir siendo cuestionada desde los feminismos. (O)
Todos y todas las personas LGBTIQ+ debemos
tener la posibilidad
de decidir sí queremos casarnos
o no.