Marcia querida...

La vida es amor, la vida es desprendimiento, es brindarse y vivir por los demás. En la vida nos topamos con muchos ángeles y son los hermanos los primeros ángeles que encontramos. Las relaciones son de sangre y es muy particular ya que son los primeros amigos que encontramos en nuestra vida. Es un gran apego y profundo cariño que podemos experimentar y en especial se entabla un lazo emocional cuando hay muy poca diferencia de edad. La gran parte de familias cuencanas y de los que hoy tenemos entre cincuenta hasta los ochenta años provenimos de una generación en donde los hermanos fuimos numerosos, generalmente de 7 a 10 hijos más padre y madre. Qué añoranza recordar esos tiempos en donde en cada casa estaban los principios básicos hermosos y valiosos del funcionamiento de la vida en familia con repercusión lógica en el entorno social. Recuerdo que los hermanos nos llevamos más, por pares. Mi hermana Marcia, que en orden era la que me seguía, era mi compañera de juegos, de risas sin fin. Fuimos cómplices en muchas travesuras que a la abuela le sacaban de casillas, (no sabes cuánto te añoraba de niña en mis momentos de soledad), ambas decidimos por sí mismas la carrera a seguir, comparábamos nuestras notas, compartíamos tareas, fuiste la más estudiosa, las dos decidimos surgir por nuestros padres. Marcia Salamea, muy querida profesional médico, llena de lógicas y aciertos, para mí fuiste y eres mi ejemplo para comprender los humanos sentimientos con verdadero dolor y amor.
¿Por qué escribo estas letras? Lo hago como un homenaje a su lucha que por el momento le impone un letrero de reposo, que le quita fuerzas físicas, que le decae, que le agota, pero le impulsa ese esfuerzo increíble por vivir por el cariño inmenso a sus hijos, por ese sentimiento de madre que trata de vencer a toda costa a este silencioso y mortal enemigo del cuerpo. Quiero darte mis fuerzas, mi alma, mi cariño hermana, parte de mi vida. Tú has sido en múltiples ocasiones la que me ha sostenido la fe en Dios que muchas veces yo abandonaba, y Él mismo te da el suficiente coraje para vencer esta batalla, tu carácter fuerte, tu ímpetu por vivir; solo el poder de la fe y el amor por los que de ti vinieron, te resurgirá a la salud, te restaurará el cotidiano trajinar en tu bendecido hogar, compartirás aún con tu esposo el pan mañanero y cada noche cubrirás amorosa ese cielo estrellado de tus hijos para despertar al nuevo día. (O)
Marcia Salamea para mí fuiste y eres mi ejemplo para comprender los humanos sentimientos con verdadero dolor y amor.

Marcia querida...

La vida es amor, la vida es desprendimiento, es brindarse y vivir por los demás. En la vida nos topamos con muchos ángeles y son los hermanos los primeros ángeles que encontramos. Las relaciones son de sangre y es muy particular ya que son los primeros amigos que encontramos en nuestra vida. Es un gran apego y profundo cariño que podemos experimentar y en especial se entabla un lazo emocional cuando hay muy poca diferencia de edad. La gran parte de familias cuencanas y de los que hoy tenemos entre cincuenta hasta los ochenta años provenimos de una generación en donde los hermanos fuimos numerosos, generalmente de 7 a 10 hijos más padre y madre. Qué añoranza recordar esos tiempos en donde en cada casa estaban los principios básicos hermosos y valiosos del funcionamiento de la vida en familia con repercusión lógica en el entorno social. Recuerdo que los hermanos nos llevamos más, por pares. Mi hermana Marcia, que en orden era la que me seguía, era mi compañera de juegos, de risas sin fin. Fuimos cómplices en muchas travesuras que a la abuela le sacaban de casillas, (no sabes cuánto te añoraba de niña en mis momentos de soledad), ambas decidimos por sí mismas la carrera a seguir, comparábamos nuestras notas, compartíamos tareas, fuiste la más estudiosa, las dos decidimos surgir por nuestros padres. Marcia Salamea, muy querida profesional médico, llena de lógicas y aciertos, para mí fuiste y eres mi ejemplo para comprender los humanos sentimientos con verdadero dolor y amor.
¿Por qué escribo estas letras? Lo hago como un homenaje a su lucha que por el momento le impone un letrero de reposo, que le quita fuerzas físicas, que le decae, que le agota, pero le impulsa ese esfuerzo increíble por vivir por el cariño inmenso a sus hijos, por ese sentimiento de madre que trata de vencer a toda costa a este silencioso y mortal enemigo del cuerpo. Quiero darte mis fuerzas, mi alma, mi cariño hermana, parte de mi vida. Tú has sido en múltiples ocasiones la que me ha sostenido la fe en Dios que muchas veces yo abandonaba, y Él mismo te da el suficiente coraje para vencer esta batalla, tu carácter fuerte, tu ímpetu por vivir; solo el poder de la fe y el amor por los que de ti vinieron, te resurgirá a la salud, te restaurará el cotidiano trajinar en tu bendecido hogar, compartirás aún con tu esposo el pan mañanero y cada noche cubrirás amorosa ese cielo estrellado de tus hijos para despertar al nuevo día. (O)
Marcia Salamea para mí fuiste y eres mi ejemplo para comprender los humanos sentimientos con verdadero dolor y amor.