Madre

Segundo domingo de mayo. Todos nos levantamos presurosos con un sentimiento de amor,  es un día especial, el Día de Mamá. Es el mes dedicado a todas las madres del mundo, en especial deberíamos hacer énfasis  al dedicar a esas  madres de países en donde les arrancan a sus hijos en medio de las guerras fratricidas, madres de Siria que no han pedido que sus hijos tengan  ese olor a tortura, madres que gritan el fin del desarme, el fin de una guerra, pues la sangre de sus hijos no es balanza de justicia, ni limpia las ambiciones de los dueños de naciones, madres del mundo, rotas por el puñal de la violencia, madres que han sido bautizadas con lágrimas de impotencia de no volver a ver a sus hijos por siempre.
Madre joven, madre anciana, madre adinerada, madre pobre, madre siempre madre, madre joven con ardua tarea por delante,  guiar a tus hijos por el camino que se debe  andar, enseñar que los lazos filiales se entretejen  con cariño, firmeza y constancia, madre anciana que tus hijos no te dejen sola en los años que más los necesitas;  que no te den de regalo un  frío ancianato donde todo te será extraño; sin embargo, tu memoria perdida te dirá que no es tu casa.  Madre adinerada que siempre demuestras  que el valor del amor es más grande que el dinero. Madre pobre  en tu pobreza alimentas a tus hijos con el pan de la esperanza con la lumbre del amparo. En fin, madres queridas que siempre obran con la fortaleza ardiente del  amor sublime, madre equilibrio de muchas virtudes donde confluyen temores, esperanzas,  sueños,  realidades, alientos, decepciones bajo el brazo firme de su interminable bendición .
Joven mujer, que has de ser madre, antes de ello piensa, reflexiona en  el hijo al que darás vida, ¿te hará fuerte o te hará débil? ¿Lo traerás amorosa o lo traerás temerosa? ¿Coartarás su vida de temprano tiempo, o junto a su padre prepararás la cuna? En ti, si no florece el instinto supremo no arriesgues a ese fruto divino a un mundo de abandono. Benditos los hijos porque son hijos de nuestras vidas.
Como a muchas madrecitas a la mía con cariño tan anciana, tan indefensa, su vida se deshoja lentamente en su mundo de recuerdos, hilos polvorientos que le tapan el presente, bultito de recuerdos engarzados en lentas caricias cuando de sus hijos las manos se deslizan amorosas en su rostro, ojitos con tenue luz que reclaman claridad, lamparita que poco a poco se apaga, madre de tantos recuerdos de infancias amorosas, de juventudes alegres, madre de oraciones con lágrimas fervientes, que muchas veces te acompañamos al rezo, bendita seas, nos enseñaste a ser madres. (O)
Madre de oraciones con lágrimas fervientes, que muchas veces te acompañamos al rezo, bendita seas, nos enseñaste a ser madres.

Madre

Segundo domingo de mayo. Todos nos levantamos presurosos con un sentimiento de amor,  es un día especial, el Día de Mamá. Es el mes dedicado a todas las madres del mundo, en especial deberíamos hacer énfasis  al dedicar a esas  madres de países en donde les arrancan a sus hijos en medio de las guerras fratricidas, madres de Siria que no han pedido que sus hijos tengan  ese olor a tortura, madres que gritan el fin del desarme, el fin de una guerra, pues la sangre de sus hijos no es balanza de justicia, ni limpia las ambiciones de los dueños de naciones, madres del mundo, rotas por el puñal de la violencia, madres que han sido bautizadas con lágrimas de impotencia de no volver a ver a sus hijos por siempre.
Madre joven, madre anciana, madre adinerada, madre pobre, madre siempre madre, madre joven con ardua tarea por delante,  guiar a tus hijos por el camino que se debe  andar, enseñar que los lazos filiales se entretejen  con cariño, firmeza y constancia, madre anciana que tus hijos no te dejen sola en los años que más los necesitas;  que no te den de regalo un  frío ancianato donde todo te será extraño; sin embargo, tu memoria perdida te dirá que no es tu casa.  Madre adinerada que siempre demuestras  que el valor del amor es más grande que el dinero. Madre pobre  en tu pobreza alimentas a tus hijos con el pan de la esperanza con la lumbre del amparo. En fin, madres queridas que siempre obran con la fortaleza ardiente del  amor sublime, madre equilibrio de muchas virtudes donde confluyen temores, esperanzas,  sueños,  realidades, alientos, decepciones bajo el brazo firme de su interminable bendición .
Joven mujer, que has de ser madre, antes de ello piensa, reflexiona en  el hijo al que darás vida, ¿te hará fuerte o te hará débil? ¿Lo traerás amorosa o lo traerás temerosa? ¿Coartarás su vida de temprano tiempo, o junto a su padre prepararás la cuna? En ti, si no florece el instinto supremo no arriesgues a ese fruto divino a un mundo de abandono. Benditos los hijos porque son hijos de nuestras vidas.
Como a muchas madrecitas a la mía con cariño tan anciana, tan indefensa, su vida se deshoja lentamente en su mundo de recuerdos, hilos polvorientos que le tapan el presente, bultito de recuerdos engarzados en lentas caricias cuando de sus hijos las manos se deslizan amorosas en su rostro, ojitos con tenue luz que reclaman claridad, lamparita que poco a poco se apaga, madre de tantos recuerdos de infancias amorosas, de juventudes alegres, madre de oraciones con lágrimas fervientes, que muchas veces te acompañamos al rezo, bendita seas, nos enseñaste a ser madres. (O)
Madre de oraciones con lágrimas fervientes, que muchas veces te acompañamos al rezo, bendita seas, nos enseñaste a ser madres.