Madre

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Lo último de Padre Hernán Astudillo

Silueta fina decorada de vientos, cascadas, ríos y océanos, con tus amplias faldas verdes desciendes majestuosamente danzando en tupidas sábanas de fértiles malezas. Allí nos encontramos todas, todos, quienes bebemos de tu generosa esencia, viviendo y sobreviendo.
Santa Madre Tierra, rebosante en ternura, te entregas a tus criaturas para que cultivemos, produzcamos, compartamos, cuidemos, celebremos en tus abundantes colinas, montañas y llanuras. Guardas tesoros milenarios, para que cultivemos y valoremos aquellos encantados secretos en las huellas de diversas culturas, trenzando tus armónicos espíritus inclusivos. Amor e infamias recorren tus entrañas, los ingratos hijos alimentados en rebosantes ambiciones te han privatizado, dividido, parcelado y contaminado. En incontrolables odios muerden y escarban como hienas hambrientas disputándose tus recursos naturales (oro, petróleo, uranio, plata, cobre, agua, diamantes, etc.). Mientras la fidelidad de quienes te amamos, resistimos cuidando tu sagrada mirada maternal, defendiendo tu espontánea creación integral.
Santa Madre Tierra, en tu desgarrado rostro, agonizamos, migramos, luchamos y resistimos millones de criaturas. Caminamos, volamos y nadamos en busca de la “tierra prometida”, de este a oeste, de sur a norte y de norte a sur, desidratados en largas y calurosas rutas, acosados como extranjeros, ahogados en río Grande, mar mediterráneo o cualquier rincón de tus extensas faldas.  
Millones de humildes cuerpos reflejan los flajelos de las privatizaciones, en las ásperas manos de mujeres amasando agua-barro, harina-sal, leño-fuego, lágrimas-muerte, lucha-rebeldía, migración-desaparición, machismo-persecución, sexismo-exclusión; de luna en luna, buscando migajas para mitigar el hambre de los frutos de sus vientres. Mientras en majestuosas privadas reservas se consumen honores, despilfarros, vanidades y placeres decorados en opulentos banquetes.
Madres asiáticas, indígenas, blancas, mestizas, mulatas y morenas. Madres obreras, diplomáticas, migrantes, emprendedoras, visionarias, revolucionarias, oprimidas y opresoras. ¿Quién define que el status economico, social, color o cultura lo hace mas a una de otra? Que nos identifiquen, en la esencia humana y divina de ser madres de la Vida, en ternura y con solidaridad. ¡Feliz Día de la Madre !
Mientras en majestuosas privadas reservas se consumen honores, despilfarros, vanidades y placeres en banquetes.

Madre

Silueta fina decorada de vientos, cascadas, ríos y océanos, con tus amplias faldas verdes desciendes majestuosamente danzando en tupidas sábanas de fértiles malezas. Allí nos encontramos todas, todos, quienes bebemos de tu generosa esencia, viviendo y sobreviendo.
Santa Madre Tierra, rebosante en ternura, te entregas a tus criaturas para que cultivemos, produzcamos, compartamos, cuidemos, celebremos en tus abundantes colinas, montañas y llanuras. Guardas tesoros milenarios, para que cultivemos y valoremos aquellos encantados secretos en las huellas de diversas culturas, trenzando tus armónicos espíritus inclusivos. Amor e infamias recorren tus entrañas, los ingratos hijos alimentados en rebosantes ambiciones te han privatizado, dividido, parcelado y contaminado. En incontrolables odios muerden y escarban como hienas hambrientas disputándose tus recursos naturales (oro, petróleo, uranio, plata, cobre, agua, diamantes, etc.). Mientras la fidelidad de quienes te amamos, resistimos cuidando tu sagrada mirada maternal, defendiendo tu espontánea creación integral.
Santa Madre Tierra, en tu desgarrado rostro, agonizamos, migramos, luchamos y resistimos millones de criaturas. Caminamos, volamos y nadamos en busca de la “tierra prometida”, de este a oeste, de sur a norte y de norte a sur, desidratados en largas y calurosas rutas, acosados como extranjeros, ahogados en río Grande, mar mediterráneo o cualquier rincón de tus extensas faldas.  
Millones de humildes cuerpos reflejan los flajelos de las privatizaciones, en las ásperas manos de mujeres amasando agua-barro, harina-sal, leño-fuego, lágrimas-muerte, lucha-rebeldía, migración-desaparición, machismo-persecución, sexismo-exclusión; de luna en luna, buscando migajas para mitigar el hambre de los frutos de sus vientres. Mientras en majestuosas privadas reservas se consumen honores, despilfarros, vanidades y placeres decorados en opulentos banquetes.
Madres asiáticas, indígenas, blancas, mestizas, mulatas y morenas. Madres obreras, diplomáticas, migrantes, emprendedoras, visionarias, revolucionarias, oprimidas y opresoras. ¿Quién define que el status economico, social, color o cultura lo hace mas a una de otra? Que nos identifiquen, en la esencia humana y divina de ser madres de la Vida, en ternura y con solidaridad. ¡Feliz Día de la Madre !
Mientras en majestuosas privadas reservas se consumen honores, despilfarros, vanidades y placeres en banquetes.

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