Machismo

Estos son los diez mandamientos para combatir el machismo: 1. No juzgues. 2. No refuerces estereotipos. 3. No cosifiques. 4. No te sientas superior. 5. No abuses. 6. No agredas. 7. No maltrates. 8. Sé cívico. 9. Posiciónate. 10. Denuncia.
Decir cosas como “esa va provocando”, “mira cómo se viste”, “se nota que quiere algo” es simplemente muy tonto y machista. La verdad es que da igual cómo se vista una mujer, si enseña o no enseña, si le queda bien o le queda mal, la cuestión es respetarla. Por eso no refuerces estereotipos de vestimenta o afinidades. Si a una hija tuya le gusta el azul y jugar al fútbol, no la corrijas diciéndole frases como: “A las niñas les debe de gustar el rosado y jugar con barbies”. Sólo estarías inoculando el machismo en tus propias hijas e hijos.
Hay insultos especialmente vejatorios que fomentan la desigualdad entre hombres y mujeres. Llamar zorra o puta a una mujer es machista. Buena parte del problema de la desigualdad social entre sexos es culpa de la cosificación de la mujer. La mujer es bella; el hombre, inteligente. El cliché de todos los clichés. El cuerpo de la mujer es un escaparate que se transforma, quirúrgicamente si es necesario, para “gustar” al sexo opuesto. Todo tiene relación con vender sexo a los hombres a través del cuerpo de las mujeres en millones de variantes.
¿Cómo te sentirías si un grupo de hombres, todos mucho más fuertes y grandes que tú, se acercaran a ti y empezaran a tocarte tus partes sabiendo que estás indefenso y que, si quisieran, podrían hacer cualquier cosa contigo? La sociedad patriarcal le ha enseñado a cada mujer, desde niña, que tiene que intentar no empeorar las cosas, que quizá si no hubiera salido, si no se hubiera puesto esa ropa, que seguro es su culpa.
 “Tu” novia no es tuya porque no es una cosa. “Tu” novia está contigo porque te quiere, pero eso no la convierte en algo de tu propiedad. Frases tales como “eres mía para siempre” o “sin ti no quiero vivir” son una lacra para las relaciones. Golpear, empujar, insultar, no está permitido. Si ves que un hombre está abusando o maltratando a una mujer, no te quedes impasible y llama a la policía; si ves que alguno de tus amigos se ha tomado dos copas y está molestando a una chica, intervén.
Feminismo es igualdad. Feminismo no es lo opuesto a machismo, sino la lucha por que mujeres y hombres tengan los mismos derechos y oportunidades.  No te quedes impasible ante la injusticia: denuncia. Si el abuso ocurre en tu universidad, acude al decanato, y si es en la calle o en tu casa, llama a la policía. Debes ser parte del cambio social y no mirar cómo ocurre desde la barrera. Está en tus manos no dejar a las mujeres solas esta lucha que nos beneficia a todos. El machismo mata, no lo permitas. (O)

Machismo

Estos son los diez mandamientos para combatir el machismo: 1. No juzgues. 2. No refuerces estereotipos. 3. No cosifiques. 4. No te sientas superior. 5. No abuses. 6. No agredas. 7. No maltrates. 8. Sé cívico. 9. Posiciónate. 10. Denuncia.
Decir cosas como “esa va provocando”, “mira cómo se viste”, “se nota que quiere algo” es simplemente muy tonto y machista. La verdad es que da igual cómo se vista una mujer, si enseña o no enseña, si le queda bien o le queda mal, la cuestión es respetarla. Por eso no refuerces estereotipos de vestimenta o afinidades. Si a una hija tuya le gusta el azul y jugar al fútbol, no la corrijas diciéndole frases como: “A las niñas les debe de gustar el rosado y jugar con barbies”. Sólo estarías inoculando el machismo en tus propias hijas e hijos.
Hay insultos especialmente vejatorios que fomentan la desigualdad entre hombres y mujeres. Llamar zorra o puta a una mujer es machista. Buena parte del problema de la desigualdad social entre sexos es culpa de la cosificación de la mujer. La mujer es bella; el hombre, inteligente. El cliché de todos los clichés. El cuerpo de la mujer es un escaparate que se transforma, quirúrgicamente si es necesario, para “gustar” al sexo opuesto. Todo tiene relación con vender sexo a los hombres a través del cuerpo de las mujeres en millones de variantes.
¿Cómo te sentirías si un grupo de hombres, todos mucho más fuertes y grandes que tú, se acercaran a ti y empezaran a tocarte tus partes sabiendo que estás indefenso y que, si quisieran, podrían hacer cualquier cosa contigo? La sociedad patriarcal le ha enseñado a cada mujer, desde niña, que tiene que intentar no empeorar las cosas, que quizá si no hubiera salido, si no se hubiera puesto esa ropa, que seguro es su culpa.
 “Tu” novia no es tuya porque no es una cosa. “Tu” novia está contigo porque te quiere, pero eso no la convierte en algo de tu propiedad. Frases tales como “eres mía para siempre” o “sin ti no quiero vivir” son una lacra para las relaciones. Golpear, empujar, insultar, no está permitido. Si ves que un hombre está abusando o maltratando a una mujer, no te quedes impasible y llama a la policía; si ves que alguno de tus amigos se ha tomado dos copas y está molestando a una chica, intervén.
Feminismo es igualdad. Feminismo no es lo opuesto a machismo, sino la lucha por que mujeres y hombres tengan los mismos derechos y oportunidades.  No te quedes impasible ante la injusticia: denuncia. Si el abuso ocurre en tu universidad, acude al decanato, y si es en la calle o en tu casa, llama a la policía. Debes ser parte del cambio social y no mirar cómo ocurre desde la barrera. Está en tus manos no dejar a las mujeres solas esta lucha que nos beneficia a todos. El machismo mata, no lo permitas. (O)