Los subsidios

Los subsidios que el Estado entrega a los productores o a los consumidores, por definición, no son ni buenos ni malos, todo depende de los objetivos, su orientación, destino, duración, mecanismos y eficacia del obvio proceso de evaluación y rendición de cuentas (cuando fuera del caso).
En la actual coyuntura, cuando el gobierno nacional, como carta de presentación previa a un eventual acuerdo con el FMI, se encuentra en pleno desmantelamiento de algunos de la docena de los subsidios que existen.
Lo que, por un lado, en primer lugar llama la atención es la flagrante contradicción entre la generosidad tributaria que “perdona”, “subsidia” o “gasta” miles de millones de dólares en favor de los grupos económicos, por otro lado, se afecta seriamente la economía de la mayoría poblacional, mediante el incremento del precio de los combustibles y otras medidas. Lo más grave es que esto recién empieza.
El gobierno, a pesar del evidente fracaso del “modelo argentino” se aprestaría a seguir la “Ruta Macri”. Todo parece indicar que habrían nuevos incrementos en los precios de los combustibles -hasta ponerlos a nivel internacional- dejando que el “señor mercado” se encargue de fijar los precios de equilibrio entre la oferta y la demanda.
Conociendo la condicionalidad del FMI, también estarían en carpeta: más despidos en el sector público, un incremento del IVA (se habla del aumento al 15%) y la “monetización” (privatización) de los activos, comenzando por los más rentables.
Estoy de acuerdo en la necesidad de un amplio e integral debate sobre el tema de los subsidios, no sólo de los popularmente conocidos. También hay que hablar, por ejemplo, de los beneficios y gastos tributarios que se ubican en un 5%del PIB, tema del que nadie habla. Mientras, el financiamiento del déficit fiscal se vuelve cuesta arriba, algunas elites -que se expresan en las cámaras- se empeñan e insisten en “bajarse” completamente y para siempre el anticipo del IR y el ISD.
La aritmética de su política económica es de suma cero: lo que se da a los grupos económicos se quita a los sectores medios y populares. Así no vamos a construir colectivamente una solución que permita una reactivación económica y productiva incluyente e inclusiva.… (O)
La aritmética de su política económica es de suma cero: lo que se da a los grupos económicos se quita a los sectores populares.

Los subsidios

Los subsidios que el Estado entrega a los productores o a los consumidores, por definición, no son ni buenos ni malos, todo depende de los objetivos, su orientación, destino, duración, mecanismos y eficacia del obvio proceso de evaluación y rendición de cuentas (cuando fuera del caso).
En la actual coyuntura, cuando el gobierno nacional, como carta de presentación previa a un eventual acuerdo con el FMI, se encuentra en pleno desmantelamiento de algunos de la docena de los subsidios que existen.
Lo que, por un lado, en primer lugar llama la atención es la flagrante contradicción entre la generosidad tributaria que “perdona”, “subsidia” o “gasta” miles de millones de dólares en favor de los grupos económicos, por otro lado, se afecta seriamente la economía de la mayoría poblacional, mediante el incremento del precio de los combustibles y otras medidas. Lo más grave es que esto recién empieza.
El gobierno, a pesar del evidente fracaso del “modelo argentino” se aprestaría a seguir la “Ruta Macri”. Todo parece indicar que habrían nuevos incrementos en los precios de los combustibles -hasta ponerlos a nivel internacional- dejando que el “señor mercado” se encargue de fijar los precios de equilibrio entre la oferta y la demanda.
Conociendo la condicionalidad del FMI, también estarían en carpeta: más despidos en el sector público, un incremento del IVA (se habla del aumento al 15%) y la “monetización” (privatización) de los activos, comenzando por los más rentables.
Estoy de acuerdo en la necesidad de un amplio e integral debate sobre el tema de los subsidios, no sólo de los popularmente conocidos. También hay que hablar, por ejemplo, de los beneficios y gastos tributarios que se ubican en un 5%del PIB, tema del que nadie habla. Mientras, el financiamiento del déficit fiscal se vuelve cuesta arriba, algunas elites -que se expresan en las cámaras- se empeñan e insisten en “bajarse” completamente y para siempre el anticipo del IR y el ISD.
La aritmética de su política económica es de suma cero: lo que se da a los grupos económicos se quita a los sectores medios y populares. Así no vamos a construir colectivamente una solución que permita una reactivación económica y productiva incluyente e inclusiva.… (O)
La aritmética de su política económica es de suma cero: lo que se da a los grupos económicos se quita a los sectores populares.