Los Maunz

Visto

Siempre hay una máxima que comúnmente escuchamos: Aprendamos del pasado. Pero parece que inexorablemente el ser humano parece destinado a repetir sus errores cada cierto lapso de tiempo, esa idea se resumiría en ese progresismo lineal “burgués” que como señalaba Walter Benjamin sería un sinsentido.
A raíz de los hechos que todos conocemos sobre la tragicomedia del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que inició con la propuesta de la mayoría de sus integrantes de revisar el proceso de designación de la Corte Constitucional, se pudieron encontrar diversos criterios sobre si esto era jurídicamente válido o no. Y en esa disputa como en anteriores encontramos a algunos “juristas” o “catedráticos” que parece que más que defender una posición legítima buscan ser parte del poder de turno.
Frente a este panorama ¿Qué podemos aprender del pasado? Bernd Rüthers, profesor de la Universidad de Konstanz, en su libro “Derecho Degenerado. Teoría Jurídica y juristas de cámara en el Tercer Reich” realiza una reconstrucción del papel de Carl Schmitt y Karl Larenz (juristas), así como de algunos de sus compañeros y discípulos que fueron seguidores y defensores a ultranza del partido nazi cuando Hitler dominaba Alemania y luego Europa. Rüthers señala con profundidad la labor de estos abogados, que fueron parte fundamental en la sostenibilidad de la ideología jurídica nazi. No obstante, eso no es lo más resaltable, sino que nos devela que muchos de estos en la República Federal de Alemania, volvieron a ser catedráticos, decanos, rectores y hasta jueces de las altas cortes.
Theodor Maunz fue uno de estos lamentables ejemplos, que como señala Juan Antonio García Amado, fue parte de estos personajes siniestros, arribistas y descarnadamente cínicos que jamás pidió perdón, ni proclamó un arrepentimiento serio o mínimamente sincero. A tal punto que inclusive Maunz fue parte de la comisión redactora de la Ley Fundamental de Bonn, actual Constitución de Alemania.
Así, nos cabe preguntarnos si en nuestro país, ya tenemos algunos Maunz que aparecen por los corredores de los claustros académicos, justificando lo injustificable siendo serviles al poder, insensibles, arribistas que solo buscan su provecho personal. Por ello no debemos olvidar que en las graves dictaduras muchos juristas dejaron su ética por el poder. Aprendamos del pasado. (O)
No debemos olvidar que en las graves dictaduras muchos
juristas dejaron su ética por el poder.
Aprendamos del pasado.

Los Maunz

Siempre hay una máxima que comúnmente escuchamos: Aprendamos del pasado. Pero parece que inexorablemente el ser humano parece destinado a repetir sus errores cada cierto lapso de tiempo, esa idea se resumiría en ese progresismo lineal “burgués” que como señalaba Walter Benjamin sería un sinsentido.
A raíz de los hechos que todos conocemos sobre la tragicomedia del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que inició con la propuesta de la mayoría de sus integrantes de revisar el proceso de designación de la Corte Constitucional, se pudieron encontrar diversos criterios sobre si esto era jurídicamente válido o no. Y en esa disputa como en anteriores encontramos a algunos “juristas” o “catedráticos” que parece que más que defender una posición legítima buscan ser parte del poder de turno.
Frente a este panorama ¿Qué podemos aprender del pasado? Bernd Rüthers, profesor de la Universidad de Konstanz, en su libro “Derecho Degenerado. Teoría Jurídica y juristas de cámara en el Tercer Reich” realiza una reconstrucción del papel de Carl Schmitt y Karl Larenz (juristas), así como de algunos de sus compañeros y discípulos que fueron seguidores y defensores a ultranza del partido nazi cuando Hitler dominaba Alemania y luego Europa. Rüthers señala con profundidad la labor de estos abogados, que fueron parte fundamental en la sostenibilidad de la ideología jurídica nazi. No obstante, eso no es lo más resaltable, sino que nos devela que muchos de estos en la República Federal de Alemania, volvieron a ser catedráticos, decanos, rectores y hasta jueces de las altas cortes.
Theodor Maunz fue uno de estos lamentables ejemplos, que como señala Juan Antonio García Amado, fue parte de estos personajes siniestros, arribistas y descarnadamente cínicos que jamás pidió perdón, ni proclamó un arrepentimiento serio o mínimamente sincero. A tal punto que inclusive Maunz fue parte de la comisión redactora de la Ley Fundamental de Bonn, actual Constitución de Alemania.
Así, nos cabe preguntarnos si en nuestro país, ya tenemos algunos Maunz que aparecen por los corredores de los claustros académicos, justificando lo injustificable siendo serviles al poder, insensibles, arribistas que solo buscan su provecho personal. Por ello no debemos olvidar que en las graves dictaduras muchos juristas dejaron su ética por el poder. Aprendamos del pasado. (O)
No debemos olvidar que en las graves dictaduras muchos
juristas dejaron su ética por el poder.
Aprendamos del pasado.

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