Los diezmos

Los diezmos son tan antiguos como las arañas. Diezmo viene del latín decimus, que era un impuesto del 10 % de los haberes referidos a la producción o al comercio que se debía satisfacer a diferentes estamentos, a cambio de obtener alguna contraprestación o utilidad como contribuyente o diezmero.
Ya en el Antiguo Testamento se escribe sobre los diezmos como una manera de sustentar a la tribu israelita de Leví, que recibía el 10% de lo que rindiera lo producido por los cultivos y los ganados de todas las tribus de Israel. El diezmo regular se daba cada año, pero había otro asignado en el año tercero, destinado al extranjero, al huérfano y a las viudas. Jesucristo no cobró diezmo alguno siendo más bien un contradictor de este antiguo pacto de la ley mosaica. Además Jesús no pertenecía a la tribu de Leví sino a la de Judá.
El imperio romano realizó también diversas aplicaciones del concepto matemático del diezmo, particularmente en las mercaderías que llegaban y partían en todos los puertos de la cuenca del Mediterráneo. El diezmo cristiano también tiene su historia: primero fue una práctica privada y voluntaria, y luego en el siglo VI, se mudó a un estamento oficial para recaudar la décima parte de los frutos y animales, quizá evocando simbólicamente los Diez Mandamientos de Dios. En la Edad Media, en las monarquías europeas y en las colonias americanas, las autoridades políticas consiguieron una participación en la recaudación de los diezmos de la iglesia. En la época moderna los diezmos cristianos se diezmaron.
Pero ahora los diezmos políticos han renacido con fuerza de modo electrónico. Son realizados a través de certificados de depósitos bancarios: banco origen del diezmo a transferir > banco destino del diezmo a disfrutar. ¡Vivan los diezmos! (O)
Los diezmos políticos han renacido de modo electrónico. Se realizan a través de certificados de depósitos bancarios

Los diezmos

Los diezmos son tan antiguos como las arañas. Diezmo viene del latín decimus, que era un impuesto del 10 % de los haberes referidos a la producción o al comercio que se debía satisfacer a diferentes estamentos, a cambio de obtener alguna contraprestación o utilidad como contribuyente o diezmero.
Ya en el Antiguo Testamento se escribe sobre los diezmos como una manera de sustentar a la tribu israelita de Leví, que recibía el 10% de lo que rindiera lo producido por los cultivos y los ganados de todas las tribus de Israel. El diezmo regular se daba cada año, pero había otro asignado en el año tercero, destinado al extranjero, al huérfano y a las viudas. Jesucristo no cobró diezmo alguno siendo más bien un contradictor de este antiguo pacto de la ley mosaica. Además Jesús no pertenecía a la tribu de Leví sino a la de Judá.
El imperio romano realizó también diversas aplicaciones del concepto matemático del diezmo, particularmente en las mercaderías que llegaban y partían en todos los puertos de la cuenca del Mediterráneo. El diezmo cristiano también tiene su historia: primero fue una práctica privada y voluntaria, y luego en el siglo VI, se mudó a un estamento oficial para recaudar la décima parte de los frutos y animales, quizá evocando simbólicamente los Diez Mandamientos de Dios. En la Edad Media, en las monarquías europeas y en las colonias americanas, las autoridades políticas consiguieron una participación en la recaudación de los diezmos de la iglesia. En la época moderna los diezmos cristianos se diezmaron.
Pero ahora los diezmos políticos han renacido con fuerza de modo electrónico. Son realizados a través de certificados de depósitos bancarios: banco origen del diezmo a transferir > banco destino del diezmo a disfrutar. ¡Vivan los diezmos! (O)
Los diezmos políticos han renacido de modo electrónico. Se realizan a través de certificados de depósitos bancarios