Los “correístas”

En la forma simplona, superficial y pendenciera que llevan la política algunos actores sociales y mediáticos usan la palabra “CORREÍSTAS” para generalizar la corrupción o referirse en forma indiscriminada a los supuestos culpables de todos los males que padece el Ecuador de hoy.  En los últimos días se ha iniciado una campaña contra ellos, similar a la “cacería de brujas” europea de la edad moderna, hoy considerada uno de los crímenes mas detestables y una vergüenza para la llamada “civilización occidental”.


Esta espantosa e inusual cacería de “CORREÍSTAS” contrasta con lo que otros entienden con ese vocablo: a) Conjunto de ecuatorianos que se identificaron con el expresidente Rafael Correa, aunque él siempre rechazaba ese sobrenombre político para sus partidarios y seguidores. b) Mayoría de ecuatorianos que durante 10 años apoyaron y votaron por Correa, ganando consecutivamente tres elecciones presidenciales, dos de ellas en primera vuelta. c) Ganadores de las últimas elecciones presidenciales, que eligió a Lenin Moreno presidente, enojando rabiosamente a la oposición que hoy cogobierna el país -que llegó a dos extremos incalificables: proclamar presidente de la república al perdedor y amenazar con incendiar Quito si se confirmaban los resultados electorales sin recontar los votos-.


La nueva campaña para “DESCORREIZAR” el Ecuador está destinada a lograr una “PURGA” en el ejecutivo,  para extirpar a todo ciudadano o ciudadana que huela a “CORREÍSTA”. Esto, a más de violar expresamente la constitución constituye una injusta e inhumana persecución a centenares de personas por el  “simple hecho” de haber sido empleados o seguidores del gobierno anterior. De esa PURGA se han autoexcluido graciosamente los ministros y altos funcionarios “CORREÍSTAS” del actual gobierno.


A mas de estas odiosas e intolerables “campañas” es fácil verificar cotidianamente como, a pretexto de “purgas”, especialmente los transitorios, han despedido funcionarios altamente capacitados y totalmente comprometidos con la función pública para suplantarles por  verdaderas “jorgas” de amigos o seguidores de los autodenominados “NO-CORREÍSTAS”, que careciendo de experiencia y preparación la compensan ampliamente con su capacidad de delación y predisposición para encontrar  a los “topos” CORREÍSTAS. (O)

Los “correístas”

En la forma simplona, superficial y pendenciera que llevan la política algunos actores sociales y mediáticos usan la palabra “CORREÍSTAS” para generalizar la corrupción o referirse en forma indiscriminada a los supuestos culpables de todos los males que padece el Ecuador de hoy.  En los últimos días se ha iniciado una campaña contra ellos, similar a la “cacería de brujas” europea de la edad moderna, hoy considerada uno de los crímenes mas detestables y una vergüenza para la llamada “civilización occidental”.


Esta espantosa e inusual cacería de “CORREÍSTAS” contrasta con lo que otros entienden con ese vocablo: a) Conjunto de ecuatorianos que se identificaron con el expresidente Rafael Correa, aunque él siempre rechazaba ese sobrenombre político para sus partidarios y seguidores. b) Mayoría de ecuatorianos que durante 10 años apoyaron y votaron por Correa, ganando consecutivamente tres elecciones presidenciales, dos de ellas en primera vuelta. c) Ganadores de las últimas elecciones presidenciales, que eligió a Lenin Moreno presidente, enojando rabiosamente a la oposición que hoy cogobierna el país -que llegó a dos extremos incalificables: proclamar presidente de la república al perdedor y amenazar con incendiar Quito si se confirmaban los resultados electorales sin recontar los votos-.


La nueva campaña para “DESCORREIZAR” el Ecuador está destinada a lograr una “PURGA” en el ejecutivo,  para extirpar a todo ciudadano o ciudadana que huela a “CORREÍSTA”. Esto, a más de violar expresamente la constitución constituye una injusta e inhumana persecución a centenares de personas por el  “simple hecho” de haber sido empleados o seguidores del gobierno anterior. De esa PURGA se han autoexcluido graciosamente los ministros y altos funcionarios “CORREÍSTAS” del actual gobierno.


A mas de estas odiosas e intolerables “campañas” es fácil verificar cotidianamente como, a pretexto de “purgas”, especialmente los transitorios, han despedido funcionarios altamente capacitados y totalmente comprometidos con la función pública para suplantarles por  verdaderas “jorgas” de amigos o seguidores de los autodenominados “NO-CORREÍSTAS”, que careciendo de experiencia y preparación la compensan ampliamente con su capacidad de delación y predisposición para encontrar  a los “topos” CORREÍSTAS. (O)