Llegar tarde

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Lo último de María José Machado

Se hizo viral la fotografía de la sesión solemne del 3 de Noviembre en Cuenca que muestra dos filas de varones concejales y detrás, la figura solitaria de Marisol Peñaloza, Vicealcaldesa de Cuenca.
En Cuenca, vista en el país como una ciudad “culta” pero también conservadora, hay que pelear por las cosas más obvias, como la visibilidad de la discriminación. La imagen fue objeto de varias lecturas: “simplemente llegó tarde y se sentó detrás y eso no tiene que ver con su género”, “es un error imperdonable de protocolo”, “no hubo caballeros que le cedan el paso”, “como vicealcaldesa debió tener un espacio reservado” entre otras reflexiones que carecen de complejidad.
 Yo propongo ver la imagen más que como resultado de un atraso del momento, como la muestra de la exclusión estructural a las mujeres, jóvenes, campesinas, que han llegado tarde a la política y que representan al sector que sostiene la economía local, la soberanía alimentaria, los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados y la conservación de la naturaleza.
Las normas de protocolo son rancias y sostienen imperdonables jerarquías. Las sesiones solemnes del Concejo Cantonal reproducen el imaginario de castas sociales y son más bien excluyentes. No son espacios que yo, particularmente, defienda. Sí me parece insólito que en un contexto tan acartonado se haya descuidado reservar un lugar para Marisol: porque es la Vicealcaldesa. Quizás si Marisol iba como “Cholita cuencana” le hubieran guardado un mejor lugar. Generalmente quienes defienden a ultranza los reinados de belleza porque son “espacios de representación de ‘la mujer’” son los mismos que niegan a las mujeres como sujetas políticas en posiciones de decisión.
El error no es solo de protocolo. La fotografía en sí misma es una muestra infame de la realidad de exclusión que las mujeres vivimos, en el mundo, en política. Aunque hemos avanzado, en el Ecuador retrocedemos, cuando parecía que habíamos logrado un mayor equilibrio. Factores legales, del sistema electoral y de la desigualdad social y de género permiten que esa imagen exista y que nos duela a quienes exigimos equidad.
A la misma hora, en las calles, fuera de la sesión, un grupo de jóvenes se alzaban con la consigna “200 años sin mujeres”. Mientras en espacios oficiales somos excluidas, en los márgenes crece la resistencia. Vendrán días mejores, a pesar de la decisión patriarcal de la Corte Provincial de devolver la vicealcaldía a un varón, con el voto salvado de la jueza Martha Guevara. (O)
Aunque
hemos avanzado, en
el Ecuador retrocedemos, cuando parecía que habíamos logrado
un mayor equilibrio.

Llegar tarde

Se hizo viral la fotografía de la sesión solemne del 3 de Noviembre en Cuenca que muestra dos filas de varones concejales y detrás, la figura solitaria de Marisol Peñaloza, Vicealcaldesa de Cuenca.
En Cuenca, vista en el país como una ciudad “culta” pero también conservadora, hay que pelear por las cosas más obvias, como la visibilidad de la discriminación. La imagen fue objeto de varias lecturas: “simplemente llegó tarde y se sentó detrás y eso no tiene que ver con su género”, “es un error imperdonable de protocolo”, “no hubo caballeros que le cedan el paso”, “como vicealcaldesa debió tener un espacio reservado” entre otras reflexiones que carecen de complejidad.
 Yo propongo ver la imagen más que como resultado de un atraso del momento, como la muestra de la exclusión estructural a las mujeres, jóvenes, campesinas, que han llegado tarde a la política y que representan al sector que sostiene la economía local, la soberanía alimentaria, los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados y la conservación de la naturaleza.
Las normas de protocolo son rancias y sostienen imperdonables jerarquías. Las sesiones solemnes del Concejo Cantonal reproducen el imaginario de castas sociales y son más bien excluyentes. No son espacios que yo, particularmente, defienda. Sí me parece insólito que en un contexto tan acartonado se haya descuidado reservar un lugar para Marisol: porque es la Vicealcaldesa. Quizás si Marisol iba como “Cholita cuencana” le hubieran guardado un mejor lugar. Generalmente quienes defienden a ultranza los reinados de belleza porque son “espacios de representación de ‘la mujer’” son los mismos que niegan a las mujeres como sujetas políticas en posiciones de decisión.
El error no es solo de protocolo. La fotografía en sí misma es una muestra infame de la realidad de exclusión que las mujeres vivimos, en el mundo, en política. Aunque hemos avanzado, en el Ecuador retrocedemos, cuando parecía que habíamos logrado un mayor equilibrio. Factores legales, del sistema electoral y de la desigualdad social y de género permiten que esa imagen exista y que nos duela a quienes exigimos equidad.
A la misma hora, en las calles, fuera de la sesión, un grupo de jóvenes se alzaban con la consigna “200 años sin mujeres”. Mientras en espacios oficiales somos excluidas, en los márgenes crece la resistencia. Vendrán días mejores, a pesar de la decisión patriarcal de la Corte Provincial de devolver la vicealcaldía a un varón, con el voto salvado de la jueza Martha Guevara. (O)
Aunque
hemos avanzado, en
el Ecuador retrocedemos, cuando parecía que habíamos logrado
un mayor equilibrio.

Visto
Lo último de María José Machado