Límites a los "aportes"

Visto

Reiteradamente me he referido a la relación entre la democracia, la ética y los aportes financieros para las campañas electorales. No tengo ninguna duda que nuestra democracia -la democracia occidental- está dominada, diríamos determinada, por el capital. Las posiciones que vayan en contravía, que sean contestatarias o que cuestionen seriamente al sistema capitalista, simplemente, no tienen cabida. Para ello, a más del papel que desempeñan muchas instituciones que están para defender el establishment, el modelo político electoral, se sustenta básicamente en la cantidad de dinero al servicio de tal o cual campaña, de tal o cual candidato. El caudal electoral de cada candidato es directamente proporcional a los gastos de campaña. Las propuestas de sociedad, de estado, de sociedad, de país, que no cuenten con el financiamiento suficiente como para "vender" la idea en el marketing electoral, no provocan ni el conocimiento de su existencia ni el mínimo entusiasmo como para que sea una propuesta ganadora.
El problema no queda ahí. La falta de financiamiento para las propuestas transformadoras de la realidad, están condenadas a perder en las urnas. La pugna se reduce en la práctica entre matices para el mismo statu quo. Es cuando los grupos de interés dominantes hacen sus apuestas mediante los aportes para las campañas. No habría problema si los montos de las apuesta fueran pequeños. El problema es que las apuestas se convierten en inversión y, consecuentemente, esperan conseguir los réditos correspondientes. Por seguridad, es usual que en la segunda vuelta los apostadores inviertan en ambas candidaturas finalistas. El "pecado original" de la corrupción radicaría precisamente en los grandes aportes para las campañas electorales. El pago o compensación por los grandes aportes, estaría en la entrega de contratos, generalmente, con sobreprecio.
Para atacar este gravísimo problema, se requiere de manera urgente un conjunto de acciones: En primer lugar hay que exigir la transparencia de todos los aportes mediante la publicación en tiempo real de los aportes. En segundo lugar hay que bancarizar todos los aportes. Sólo podrán entregarse los mismos por medio de instrumentos financieros bancarios, nunca más aportes en efectivo. En tercer lugar, es indispensable poner límites a los aportes, digamos: unos 5.000 a 10.000 dólares para personas naturales y de unos 20.000 a 30.000 dólares para sociedades. La sociedad civil debería movilizarse hasta conseguir que la democracia sirva para mejora la política entendida como el único medio para resolver los problemas de la gente. ¡ Sólo la política transforma la realidad !

Límites a los "aportes"

Reiteradamente me he referido a la relación entre la democracia, la ética y los aportes financieros para las campañas electorales. No tengo ninguna duda que nuestra democracia -la democracia occidental- está dominada, diríamos determinada, por el capital. Las posiciones que vayan en contravía, que sean contestatarias o que cuestionen seriamente al sistema capitalista, simplemente, no tienen cabida. Para ello, a más del papel que desempeñan muchas instituciones que están para defender el establishment, el modelo político electoral, se sustenta básicamente en la cantidad de dinero al servicio de tal o cual campaña, de tal o cual candidato. El caudal electoral de cada candidato es directamente proporcional a los gastos de campaña. Las propuestas de sociedad, de estado, de sociedad, de país, que no cuenten con el financiamiento suficiente como para "vender" la idea en el marketing electoral, no provocan ni el conocimiento de su existencia ni el mínimo entusiasmo como para que sea una propuesta ganadora.
El problema no queda ahí. La falta de financiamiento para las propuestas transformadoras de la realidad, están condenadas a perder en las urnas. La pugna se reduce en la práctica entre matices para el mismo statu quo. Es cuando los grupos de interés dominantes hacen sus apuestas mediante los aportes para las campañas. No habría problema si los montos de las apuesta fueran pequeños. El problema es que las apuestas se convierten en inversión y, consecuentemente, esperan conseguir los réditos correspondientes. Por seguridad, es usual que en la segunda vuelta los apostadores inviertan en ambas candidaturas finalistas. El "pecado original" de la corrupción radicaría precisamente en los grandes aportes para las campañas electorales. El pago o compensación por los grandes aportes, estaría en la entrega de contratos, generalmente, con sobreprecio.
Para atacar este gravísimo problema, se requiere de manera urgente un conjunto de acciones: En primer lugar hay que exigir la transparencia de todos los aportes mediante la publicación en tiempo real de los aportes. En segundo lugar hay que bancarizar todos los aportes. Sólo podrán entregarse los mismos por medio de instrumentos financieros bancarios, nunca más aportes en efectivo. En tercer lugar, es indispensable poner límites a los aportes, digamos: unos 5.000 a 10.000 dólares para personas naturales y de unos 20.000 a 30.000 dólares para sociedades. La sociedad civil debería movilizarse hasta conseguir que la democracia sirva para mejora la política entendida como el único medio para resolver los problemas de la gente. ¡ Sólo la política transforma la realidad !

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