Líder y liderazgo

La hora presente de América Latina posiblemente será calificada por algunos sectores como el fin de ciclo de los gobiernos progresistas.

Tal afirmación estaría sustentada en los tropiezos y reveses experimentados en algunos países; sin embargo cabe recordar que los cambios de época, históricamente, se sustentan en cambios profundos marcados por una nueva forma de producir, de nuevas formas de pensar y al establecimiento de nuevas relaciones de producción.

Desde mediados del siglo XX se hablaba de crisis del capitalismo, de la mayor frecuencia y gravedad con que éstas se presentaban; al mismo tiempo, las soluciones a tal fenómeno cada vez han resultado menos efectivas.

La crisis del 2008, hasta hoy no puede ser superada pese a todos los esfuerzos desarrollados por el poder económico y los líderes políticos que no encuentran una alternativa que sustituya sus viejos métodos de reparto de poder, de reparto de mercados, de reparto del mundo.

La vía militar y la aplicación de ‘sanciones económicas’ no pueden doblegar la voluntad de avanzar por la vía de la independencia y el desarrollo económico de los pueblos. Las alianzas financieras y políticas que imponían su voluntad a los países del llamado ‘tercer mundo’ hoy sienten que han perdido fuerza y que sus amenazas cada vez con mayor frecuencia caen en el vacío.

El inicio del s.XXI quedó marcado, en lo que a la Patria Grande se refiere, por la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela y el inicio de la Revolución Bolivariana.

En la primera década del nuevo siglo, una decena de países de América Latina tenían gobiernos con esta tendencia, con resultados que antes eran simplemente impensados y que beneficiaron precisamente a los más pobres y necesitados.

¿Cómo explicarlo? Desde luego, acostumbrados como nos tenían a creer en la partidocracia como la mayor expresión de la democracia, las grandes mayorías nada podíamos esperar de cambios profundos en el manejo de la economía sin el visto bueno de los agentes financieros nacionales e internacionales.

Sin caer en la visión de que se trata de seres iluminados, puede afirmarse que los cambios logrados en los países con gobiernos progresistas se deben a líderes con una excelente capacidad de liderazgo que supieron congregar a los sectores populares y orientar la política y la economía en función de sus necesidades.

Los reveses de hoy, son y serán pasajeros, porque los beneficiarios del cambio ya saben que un mundo diferente es posible. (O)
Lula, de 72 años y líder del Partido de los Trabajadores, es el favorito en las encuestas para ganar la presidencia en Brasil.

Líder y liderazgo

La hora presente de América Latina posiblemente será calificada por algunos sectores como el fin de ciclo de los gobiernos progresistas.

Tal afirmación estaría sustentada en los tropiezos y reveses experimentados en algunos países; sin embargo cabe recordar que los cambios de época, históricamente, se sustentan en cambios profundos marcados por una nueva forma de producir, de nuevas formas de pensar y al establecimiento de nuevas relaciones de producción.

Desde mediados del siglo XX se hablaba de crisis del capitalismo, de la mayor frecuencia y gravedad con que éstas se presentaban; al mismo tiempo, las soluciones a tal fenómeno cada vez han resultado menos efectivas.

La crisis del 2008, hasta hoy no puede ser superada pese a todos los esfuerzos desarrollados por el poder económico y los líderes políticos que no encuentran una alternativa que sustituya sus viejos métodos de reparto de poder, de reparto de mercados, de reparto del mundo.

La vía militar y la aplicación de ‘sanciones económicas’ no pueden doblegar la voluntad de avanzar por la vía de la independencia y el desarrollo económico de los pueblos. Las alianzas financieras y políticas que imponían su voluntad a los países del llamado ‘tercer mundo’ hoy sienten que han perdido fuerza y que sus amenazas cada vez con mayor frecuencia caen en el vacío.

El inicio del s.XXI quedó marcado, en lo que a la Patria Grande se refiere, por la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela y el inicio de la Revolución Bolivariana.

En la primera década del nuevo siglo, una decena de países de América Latina tenían gobiernos con esta tendencia, con resultados que antes eran simplemente impensados y que beneficiaron precisamente a los más pobres y necesitados.

¿Cómo explicarlo? Desde luego, acostumbrados como nos tenían a creer en la partidocracia como la mayor expresión de la democracia, las grandes mayorías nada podíamos esperar de cambios profundos en el manejo de la economía sin el visto bueno de los agentes financieros nacionales e internacionales.

Sin caer en la visión de que se trata de seres iluminados, puede afirmarse que los cambios logrados en los países con gobiernos progresistas se deben a líderes con una excelente capacidad de liderazgo que supieron congregar a los sectores populares y orientar la política y la economía en función de sus necesidades.

Los reveses de hoy, son y serán pasajeros, porque los beneficiarios del cambio ya saben que un mundo diferente es posible. (O)
Lula, de 72 años y líder del Partido de los Trabajadores, es el favorito en las encuestas para ganar la presidencia en Brasil.