Lauron y Pompeo

Para el  14 de mayo estaba previsto el encuentro entre Seguei Laurov, Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, y Michael Pompeo, Secretario de Estado de los EE.UU. Pese a que M. Pompeo resolvió llegar directamente a Sochi para el inicio de las conversaciones, pasando por alto la visita a Moscú, todos  confían en que se cumplirá la parte central del programa de revisión de la situación en Venezuela, Afganistán y Siria.
Es indudable que este encuentro ha generado gran expectativa por los temas a ser debatidos y particularmente, porque se trata de los voceros diplomáticos de las potencias de mayor peso en la actual geopolítica y de quienes depende la paz mundial. Sin embargo, entre S. Lavrov y M. Pompeo existen considerables diferencias no solo por la visión de estadistas de los presidentes Putin y Trump, sino también por la identidad personal del Ministro de Asuntos exteriores ruso  y el Secretario de Estado americano.
Laurov es, sin duda alguna, el diplomático con mayor experiencia en el ámbito de las relaciones internacionales a nivel mundial; su formación académica, confirmada y consolidada en su larga carrera iniciada en la época soviética la continuó con éxito en lo que podría considerarse el renacimiento de Rusia, le otorga una solvencia total en el manejo de los conflictos. Nada  de lo sucedido en la época de la guerra fría le es ajeno, como tampoco de los años posteriores. Su labor como embajador está inmersa en función de salvaguardar la paz, del respeto a la soberanía e independencia nacionales, en consolidar alianzas que garanticen el desarrollo y bienestar de los pueblos. Los países en los que le ha tocado intervenir saben del valor y la eficiencia de este personaje.
Pompeo es un empresario y miembro del Partido Republicano cuya reputación en la Cámara de Representantes se debe a su reiterada presentación de proyectos favorables a quienes financian sus campañas electorales. Nombrado por Trump director de la CIA a  finales del 2016 y luego como Secretario de Estado. En el ejercicio de sus funciones se ha destacado por fomentar el espionaje a nivel generalizado y, sobre todo, a líderes extranjeros. No ha dudado en exigir una Agencia Central de Inteligencia más “agresiva, brutal, despiadada e implacable” y favorable a la pena de muerte. De su gestión diplomática, a los ciudadanos que habitamos al sur del Río Grande, no nos queda duda alguna de que M. Pompeo sigue considerándonos su ‘patio trasero’. (O)
En Sochi  no está en debate la personalidad de dos personajes o modelos sociales, lo que se debate es la Paz o la Guerra Mundial.

Lauron y Pompeo

Para el  14 de mayo estaba previsto el encuentro entre Seguei Laurov, Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, y Michael Pompeo, Secretario de Estado de los EE.UU. Pese a que M. Pompeo resolvió llegar directamente a Sochi para el inicio de las conversaciones, pasando por alto la visita a Moscú, todos  confían en que se cumplirá la parte central del programa de revisión de la situación en Venezuela, Afganistán y Siria.
Es indudable que este encuentro ha generado gran expectativa por los temas a ser debatidos y particularmente, porque se trata de los voceros diplomáticos de las potencias de mayor peso en la actual geopolítica y de quienes depende la paz mundial. Sin embargo, entre S. Lavrov y M. Pompeo existen considerables diferencias no solo por la visión de estadistas de los presidentes Putin y Trump, sino también por la identidad personal del Ministro de Asuntos exteriores ruso  y el Secretario de Estado americano.
Laurov es, sin duda alguna, el diplomático con mayor experiencia en el ámbito de las relaciones internacionales a nivel mundial; su formación académica, confirmada y consolidada en su larga carrera iniciada en la época soviética la continuó con éxito en lo que podría considerarse el renacimiento de Rusia, le otorga una solvencia total en el manejo de los conflictos. Nada  de lo sucedido en la época de la guerra fría le es ajeno, como tampoco de los años posteriores. Su labor como embajador está inmersa en función de salvaguardar la paz, del respeto a la soberanía e independencia nacionales, en consolidar alianzas que garanticen el desarrollo y bienestar de los pueblos. Los países en los que le ha tocado intervenir saben del valor y la eficiencia de este personaje.
Pompeo es un empresario y miembro del Partido Republicano cuya reputación en la Cámara de Representantes se debe a su reiterada presentación de proyectos favorables a quienes financian sus campañas electorales. Nombrado por Trump director de la CIA a  finales del 2016 y luego como Secretario de Estado. En el ejercicio de sus funciones se ha destacado por fomentar el espionaje a nivel generalizado y, sobre todo, a líderes extranjeros. No ha dudado en exigir una Agencia Central de Inteligencia más “agresiva, brutal, despiadada e implacable” y favorable a la pena de muerte. De su gestión diplomática, a los ciudadanos que habitamos al sur del Río Grande, no nos queda duda alguna de que M. Pompeo sigue considerándonos su ‘patio trasero’. (O)
En Sochi  no está en debate la personalidad de dos personajes o modelos sociales, lo que se debate es la Paz o la Guerra Mundial.