Las posibles medidas económicas

Visto

Para el mes de septiembre se espera que el Presidente de la República envíe a la Asamblea Nacional la Proforma Presupuestaria para el próximo cuatrienio. Simultáneamente, entregaría el Plan Económico. Algunas líneas de la estrategia económico y fiscal ya se conocieron al momento de entregar la Proforma para el segundo semestre del año en curso. Se habló, entre otras políticas, del fortalecimiento de la construcción, de la repatriación de los capitales, de la racionalización de la inversión pública, de una reforma tributaria, etc. Algunas de las medidas concretas y lineamientos de política económica, podrían ser:

1. Sabiendo que hay fuertes rigideces en las finanzas públicas,  para reducir el déficit fiscal al 2.5% del PIB debería recortase el Presupuesto de Gastos en unos 1.000 millones de dólares anuales. La clave está en el grupo de gastos o inversión en el que se haga la reducción. Conocida la ideología y el pensamiento político-social del presidente Lenin Moreno, las asignaciones para el sector social no disminuirán.

2. Respecto a la política tributaria, desde hace mucho tiempo, hay una presión muy fuerte por parte de las cámaras de la producción para eliminar el anticipo a la renta (considerado como impuesto mínimo). Hay que recordar que la medida fue tomada con el propósito fundamental de mejorar la recaudación, objetivo que se cumplió en buena medida. Además, en varios momentos, la ley ha sido modulada, sobre todo en función de los pequeños contribuyentes. Si esa es la opción, se tendrá que definir una medida compensatoria. Podría volverse al 25% la tasa de impuesto a la renta para sociedades. Es una buena alternativa que permitiría generar, inclusive, una recaudación sobra del orden de los 70 millones de dólares.

3. También, por parte de las cámaras, se insiste en una reforma laboral orientada a una mayor flexibilización que abarate el costo salarial. Estoy convencido de que el gobierno nacional no cederá dichas presiones. Sin embargo, en esta misma columna habíamos argumentado en torno a la necesidad de un nuevo Código de Trabajo que de cuenta del signo de los nuevos tiempos, sobre todo en materia tecnológica y social. La tercerización, la precarización,  la flexi-seguridad, el despido intempestivo a diestra y siniestra, definitivamente, no caben.

4. Para el fortalecimiento del sector de la construcción, se tramitaría una reforma de la llamada “Ley de Plusvalía”. La esencia de la Ley es buena. Lamentablemente, los objetivos perseguidos no se han conseguido y, más bien, los especuladores, no es que hayan bajado los precios, sino que, han paralizado la actividad de la construcción. Reducir el porcentaje del 75% a un 30% podría ser la medida adecuada.

5. Todo parece indicar que el gobierno se aprestaría a negociar TLC con EE.UU y otros países. Este es un tema extremadamente complejo, mucho más en condiciones de ausencia de moneda propia. Si se pierde la política comercial y arancelaria, la sostenibilidad de la dolarización pendería de un hilo. Pocos serían los sectores ganadores y muchos, los perdedores.

Esperemos que la ruta fiscal que siga el Gobierno para los próximos cuatro años sea aquella que contribuya al desarrollo económico y social y, sobre todo, que sea capaz de mejorar las condiciones de vida de la gran mayoría de los ecuatorianos. (O)  

Las posibles medidas económicas

Para el mes de septiembre se espera que el Presidente de la República envíe a la Asamblea Nacional la Proforma Presupuestaria para el próximo cuatrienio. Simultáneamente, entregaría el Plan Económico. Algunas líneas de la estrategia económico y fiscal ya se conocieron al momento de entregar la Proforma para el segundo semestre del año en curso. Se habló, entre otras políticas, del fortalecimiento de la construcción, de la repatriación de los capitales, de la racionalización de la inversión pública, de una reforma tributaria, etc. Algunas de las medidas concretas y lineamientos de política económica, podrían ser:

1. Sabiendo que hay fuertes rigideces en las finanzas públicas,  para reducir el déficit fiscal al 2.5% del PIB debería recortase el Presupuesto de Gastos en unos 1.000 millones de dólares anuales. La clave está en el grupo de gastos o inversión en el que se haga la reducción. Conocida la ideología y el pensamiento político-social del presidente Lenin Moreno, las asignaciones para el sector social no disminuirán.

2. Respecto a la política tributaria, desde hace mucho tiempo, hay una presión muy fuerte por parte de las cámaras de la producción para eliminar el anticipo a la renta (considerado como impuesto mínimo). Hay que recordar que la medida fue tomada con el propósito fundamental de mejorar la recaudación, objetivo que se cumplió en buena medida. Además, en varios momentos, la ley ha sido modulada, sobre todo en función de los pequeños contribuyentes. Si esa es la opción, se tendrá que definir una medida compensatoria. Podría volverse al 25% la tasa de impuesto a la renta para sociedades. Es una buena alternativa que permitiría generar, inclusive, una recaudación sobra del orden de los 70 millones de dólares.

3. También, por parte de las cámaras, se insiste en una reforma laboral orientada a una mayor flexibilización que abarate el costo salarial. Estoy convencido de que el gobierno nacional no cederá dichas presiones. Sin embargo, en esta misma columna habíamos argumentado en torno a la necesidad de un nuevo Código de Trabajo que de cuenta del signo de los nuevos tiempos, sobre todo en materia tecnológica y social. La tercerización, la precarización,  la flexi-seguridad, el despido intempestivo a diestra y siniestra, definitivamente, no caben.

4. Para el fortalecimiento del sector de la construcción, se tramitaría una reforma de la llamada “Ley de Plusvalía”. La esencia de la Ley es buena. Lamentablemente, los objetivos perseguidos no se han conseguido y, más bien, los especuladores, no es que hayan bajado los precios, sino que, han paralizado la actividad de la construcción. Reducir el porcentaje del 75% a un 30% podría ser la medida adecuada.

5. Todo parece indicar que el gobierno se aprestaría a negociar TLC con EE.UU y otros países. Este es un tema extremadamente complejo, mucho más en condiciones de ausencia de moneda propia. Si se pierde la política comercial y arancelaria, la sostenibilidad de la dolarización pendería de un hilo. Pocos serían los sectores ganadores y muchos, los perdedores.

Esperemos que la ruta fiscal que siga el Gobierno para los próximos cuatro años sea aquella que contribuya al desarrollo económico y social y, sobre todo, que sea capaz de mejorar las condiciones de vida de la gran mayoría de los ecuatorianos. (O)  

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