Las insistencias del foro económico

Un grupo de 20 destacados economistas han constituido el FORO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PÚBLICAS, "como un espacio de razonamiento, discusión y debate técnico y profesional que conjuga objetivos compartidos". Mirando la nómina de los profesionales que integran dicho Foro, resaltan unas 3 características que parece que determina su estrecha convergencia : en primer lugar, todos o casi todos, desempeñaron importantes funciones durante los 25 años que antecedieron al gobierno de Rafael Correa; en segundo lugar, en mayor o menor grado, son anti-correístas confesos (algunos, inclusive, se muestran como odiadores); y, en tercer lugar, por su formación y tendencia ideológica son fervientes partidarios de las políticas neoliberales, contrarios a las posiciones heterodoxas, por lo tanto. Desde el ministerio de finanzas, la Junta Monetaria, el Banco Central, desde la academia o desde los medios de comunicación, tuvieron fuerte incidencia-participación en la conducción de la política económica practicada por las dictaduras de los años 70 hasta los gobiernos de la "partidocracia". Algunos de ellos, fueron partícipes directos en los procesos de sucretización, del feriado y salvataje bancario, muerte del sucre y otras deplorables páginas de la historia económica ecuatoriana.
En carta dirigida al Presidente de la República, directamente, piden el "imprescindible cambio de modelo económico". A lo largo de la carta se pone énfasis en la necesidad de abandonar el modelo económico que ha venido aplicándose durante la última década y, sin explicitarlo, retomar la senda neoliberal contenida en el llamado "Consenso de Washington" y recomendada por el FMI mediante las "cartas de intención". Cierto, que no se incorpora todo el decálogo del Consenso, las privatizaciones, por ejemplo. Pero, en cuanto al papel del Estado y del mercado, el catálogo de flexibilizaciones, el aperturismo comercial, la drástica reducción del tamaño del Estado, no escatiman tinta para expresar su nostalgia por la larga ausencia del FMI. Reclaman una nueva estructura presupuestaria, un fuerte tijereteo tributario, la no utilización de las reservas internacionales para el cofinanciamiento de la banca pública y del gobierno, la autonomía del banco central (¿para un nuevo feriado y salvataje?, como permitió la Constitución de 1998).
El Foro tiene razón en algunos puntos del diagnóstico. Es verdad que el régimen previsional no es sustentable. Es verdad también que el país es poco competitivo. Es verdad que existen serios problemas en cuanto a la deuda pública. Es verdad que los niveles e desempleo y empleo de mala calidad son elevados. Es verdad que la dolarización está permanentemente expuesta a problemas serios. No es verdad que la carga tributaria sea exagerada. Tampoco es verdad que los elevados salarios sean, junto con los "altos" impuestos, la causa de todos los males. Tampoco es cierto que los problemas de las finanzas públicas sean la raíz de los problemas externos.
Está bien que se abra el debate, que se conozcan los hechos de antes de ayer, de ayer y de hoy. Sin desconocer los errores y omisiones de la década pasada, en frío, hay que comparar los resultados de las políticas ortodoxas versus las políticas heterodoxas que se viene aplicando desde el 2007. Lo que no cabe es que se presione y se pretenda imponer un programa distinto e aquel que triunfó en las elecciones de abril pasado. Claro, habrá que corregir los errores (graves algunos) e incorporar algunas de las propuestas del Foro y de otros actores. Lo que no cabe es pretender que el Plan de la candidatura perdedora sea el que se ejecute. Aquello, a más de inconveniente para la mayoría del país, sería materia de incumplimiento que podría ser censurado por los electores. Seguramente el Presidente Moreno acogerá lo que tenga que acogerse y mantendrá la esencia del modelo que viene aplicándose. Ventajosamente hay evidencias de una sostenida recuperación económica y productiva. (O)

Las insistencias del foro económico

Un grupo de 20 destacados economistas han constituido el FORO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PÚBLICAS, "como un espacio de razonamiento, discusión y debate técnico y profesional que conjuga objetivos compartidos". Mirando la nómina de los profesionales que integran dicho Foro, resaltan unas 3 características que parece que determina su estrecha convergencia : en primer lugar, todos o casi todos, desempeñaron importantes funciones durante los 25 años que antecedieron al gobierno de Rafael Correa; en segundo lugar, en mayor o menor grado, son anti-correístas confesos (algunos, inclusive, se muestran como odiadores); y, en tercer lugar, por su formación y tendencia ideológica son fervientes partidarios de las políticas neoliberales, contrarios a las posiciones heterodoxas, por lo tanto. Desde el ministerio de finanzas, la Junta Monetaria, el Banco Central, desde la academia o desde los medios de comunicación, tuvieron fuerte incidencia-participación en la conducción de la política económica practicada por las dictaduras de los años 70 hasta los gobiernos de la "partidocracia". Algunos de ellos, fueron partícipes directos en los procesos de sucretización, del feriado y salvataje bancario, muerte del sucre y otras deplorables páginas de la historia económica ecuatoriana.
En carta dirigida al Presidente de la República, directamente, piden el "imprescindible cambio de modelo económico". A lo largo de la carta se pone énfasis en la necesidad de abandonar el modelo económico que ha venido aplicándose durante la última década y, sin explicitarlo, retomar la senda neoliberal contenida en el llamado "Consenso de Washington" y recomendada por el FMI mediante las "cartas de intención". Cierto, que no se incorpora todo el decálogo del Consenso, las privatizaciones, por ejemplo. Pero, en cuanto al papel del Estado y del mercado, el catálogo de flexibilizaciones, el aperturismo comercial, la drástica reducción del tamaño del Estado, no escatiman tinta para expresar su nostalgia por la larga ausencia del FMI. Reclaman una nueva estructura presupuestaria, un fuerte tijereteo tributario, la no utilización de las reservas internacionales para el cofinanciamiento de la banca pública y del gobierno, la autonomía del banco central (¿para un nuevo feriado y salvataje?, como permitió la Constitución de 1998).
El Foro tiene razón en algunos puntos del diagnóstico. Es verdad que el régimen previsional no es sustentable. Es verdad también que el país es poco competitivo. Es verdad que existen serios problemas en cuanto a la deuda pública. Es verdad que los niveles e desempleo y empleo de mala calidad son elevados. Es verdad que la dolarización está permanentemente expuesta a problemas serios. No es verdad que la carga tributaria sea exagerada. Tampoco es verdad que los elevados salarios sean, junto con los "altos" impuestos, la causa de todos los males. Tampoco es cierto que los problemas de las finanzas públicas sean la raíz de los problemas externos.
Está bien que se abra el debate, que se conozcan los hechos de antes de ayer, de ayer y de hoy. Sin desconocer los errores y omisiones de la década pasada, en frío, hay que comparar los resultados de las políticas ortodoxas versus las políticas heterodoxas que se viene aplicando desde el 2007. Lo que no cabe es que se presione y se pretenda imponer un programa distinto e aquel que triunfó en las elecciones de abril pasado. Claro, habrá que corregir los errores (graves algunos) e incorporar algunas de las propuestas del Foro y de otros actores. Lo que no cabe es pretender que el Plan de la candidatura perdedora sea el que se ejecute. Aquello, a más de inconveniente para la mayoría del país, sería materia de incumplimiento que podría ser censurado por los electores. Seguramente el Presidente Moreno acogerá lo que tenga que acogerse y mantendrá la esencia del modelo que viene aplicándose. Ventajosamente hay evidencias de una sostenida recuperación económica y productiva. (O)