La situación del IESS

Las declaraciones respecto a una eventual “quiebra” del IESS, realizadas  por el Secretario de la Política, Miguel Carvajal Aguirre, conmocionaron al país, sobre todo a los jubilados, pensionistas y afiliados. Suponer que pronto se agotarían los recursos financieros, incluidas las reservas y quedarse sin fondos para cubrir el conjunto de prestaciones, ciertamente, sería una situación, definitivamente grave, prácticamente equivaldría, en términos empresariales, a una quiebra. Ventajosamente, el “lenguaje coloquial” del Ministro Carvajal, hizo que sus palabras vayan más allá de la realidad. En una actitud de hombre decente, pronto, Carvajal , aclaró al país, el alcance de sus conceptos. Dijo, que se trató de un concepto “inexacto”. Siendo, efectivamente, grave la situación por la que atraviesa el IESS, la profundización de la gravedad o la solución, depende de la dirección, oportunidad y profundidad de las acciones que se tomen. Es verdad que la octogenaria Institución requiere de cuidados intensivos y de una cirugía mayor.
A partir de un diagnóstico integral y objetivo -que incluya un estudio actuarial, que podrían hacerlo algunas universidades-  es indispensable el diseño y ejecución de un programa de reestructuración y reingeniería de la seguridad social, en general, y del IESS, en particular.
El IESS no es sostenible  si se mantienen constantes las hipótesis, parámetros y variables del sistema vigente, en especial respecto a: los aportes (tanto personal como del empleador, y el subsidio del Estado) edad de jubilación, años de servicio, términos de la inclusión de la familia del afiliado (hijos menores de edad), seguro campesino, distribución de los aportes entre salud y pensiones, estructura demográfica de la población jubilada y afiliada y los demás riesgos que determinan la seguridad social. Consecuentemente, es urgente revisar tales hipótesis y parámetros. Podría contemplarse, por ejemplo, un incremento gradual de la edad de jubilación a 65 años (la esperanza de vida ha crecido sustancialmente); aumentar, si es necesario, el porcentaje de aportes, cuando menos a quienes tengan hijos menores de edad, establecer algún aporte para la cobertura de salud de los jubilados o aclarar definitivamente y con precisión, quien y cuanto debe pagar por la salud de los jubilados y las enfermedades catastróficas. La actual administración del IESS garantiza que se construya -participativamente- un pacto social por la seguridad social tomando como ejes rectores los principios constitucionales de equidad, eficiencia solidaridad y universalidad. El pacto debe refrendarse en una nueva ley integral de la seguridad social que permita de una vez por todas avanzar - en serio- en la construcción de un Estado y una sociedad de bienestar (justa, cohesionada, equitativa y solidaria).
La reconfortante presencia del nuevo Presidente del Consejo Superior, del Director General y del equipo directivo, por sus cualidades profesionales, éticas y humanas, estoy seguro, dejarán honda y positiva huella. Simultáneamente con la construcción colectiva de este Pacto Social, seguramente, la Administración, desplegará todos los esfuerzos para hacer del IESS, una Institución que le haga bien al país, alejada de la demagogia y de las opacidades, cercana a la gente, que trabaja con eficiencia y profunda sensibilidad social. Del IESS se puede hacer una Institución que cuente con una organización profundamente comprometida con la sociedad que trabaje con eficiencia, transparencia, eficacia y efectividad.Con fundadas razones, tengo pleno optimismo como para pensar en un promisorio futuro del IESS. (O)

La situación del IESS

Las declaraciones respecto a una eventual “quiebra” del IESS, realizadas  por el Secretario de la Política, Miguel Carvajal Aguirre, conmocionaron al país, sobre todo a los jubilados, pensionistas y afiliados. Suponer que pronto se agotarían los recursos financieros, incluidas las reservas y quedarse sin fondos para cubrir el conjunto de prestaciones, ciertamente, sería una situación, definitivamente grave, prácticamente equivaldría, en términos empresariales, a una quiebra. Ventajosamente, el “lenguaje coloquial” del Ministro Carvajal, hizo que sus palabras vayan más allá de la realidad. En una actitud de hombre decente, pronto, Carvajal , aclaró al país, el alcance de sus conceptos. Dijo, que se trató de un concepto “inexacto”. Siendo, efectivamente, grave la situación por la que atraviesa el IESS, la profundización de la gravedad o la solución, depende de la dirección, oportunidad y profundidad de las acciones que se tomen. Es verdad que la octogenaria Institución requiere de cuidados intensivos y de una cirugía mayor.
A partir de un diagnóstico integral y objetivo -que incluya un estudio actuarial, que podrían hacerlo algunas universidades-  es indispensable el diseño y ejecución de un programa de reestructuración y reingeniería de la seguridad social, en general, y del IESS, en particular.
El IESS no es sostenible  si se mantienen constantes las hipótesis, parámetros y variables del sistema vigente, en especial respecto a: los aportes (tanto personal como del empleador, y el subsidio del Estado) edad de jubilación, años de servicio, términos de la inclusión de la familia del afiliado (hijos menores de edad), seguro campesino, distribución de los aportes entre salud y pensiones, estructura demográfica de la población jubilada y afiliada y los demás riesgos que determinan la seguridad social. Consecuentemente, es urgente revisar tales hipótesis y parámetros. Podría contemplarse, por ejemplo, un incremento gradual de la edad de jubilación a 65 años (la esperanza de vida ha crecido sustancialmente); aumentar, si es necesario, el porcentaje de aportes, cuando menos a quienes tengan hijos menores de edad, establecer algún aporte para la cobertura de salud de los jubilados o aclarar definitivamente y con precisión, quien y cuanto debe pagar por la salud de los jubilados y las enfermedades catastróficas. La actual administración del IESS garantiza que se construya -participativamente- un pacto social por la seguridad social tomando como ejes rectores los principios constitucionales de equidad, eficiencia solidaridad y universalidad. El pacto debe refrendarse en una nueva ley integral de la seguridad social que permita de una vez por todas avanzar - en serio- en la construcción de un Estado y una sociedad de bienestar (justa, cohesionada, equitativa y solidaria).
La reconfortante presencia del nuevo Presidente del Consejo Superior, del Director General y del equipo directivo, por sus cualidades profesionales, éticas y humanas, estoy seguro, dejarán honda y positiva huella. Simultáneamente con la construcción colectiva de este Pacto Social, seguramente, la Administración, desplegará todos los esfuerzos para hacer del IESS, una Institución que le haga bien al país, alejada de la demagogia y de las opacidades, cercana a la gente, que trabaja con eficiencia y profunda sensibilidad social. Del IESS se puede hacer una Institución que cuente con una organización profundamente comprometida con la sociedad que trabaje con eficiencia, transparencia, eficacia y efectividad.Con fundadas razones, tengo pleno optimismo como para pensar en un promisorio futuro del IESS. (O)