La reina y el terremoto

Muchas fotos han aparecido en los diarios en días anteriores. Edificios y casitas pobres destruidos; madera, cemento, hierro, tirados en calles polvorientas donde no se ve a nadie.
También están las imágenes de la gente que sufre: la que llora por un hijo que ha muerto; la que tiene un rictus de desesperación, mientras permanece frente a lo que fue su negocio de ferretería, su tienda de abarrotes, su heladería, su casa.
Otras fotos muestran un grupo de rescatistas que se abrazan, arrodillados, antes de empezar su dura tarea; voluntarios que cargan decenas y decenas de botellas de agua y paquetes de alimentos. Impacta el rostro de la niñita cubierta de polvo, que va en brazos de un bombero que la ha sacado de su tumba de cascotes y le ofrece una nueva vida.
Entre tantas fotos hay una que muestra una joven morena que viste un biquini rosado y posa cerca de una palmera. Tiene una sonrisa ligera y sus ojos oscuros miran de frente. Ha posado su mano en la cadera, en una pose coqueta, de reina de belleza.
Está de pie al borde de una piscina y el paisaje que le rodea muestra verde exuberancia.
Su nombre, desconocido, hoy aparece en los titulares de la prensa. Las redes sociales muestran que tiene una página de Facebook y diarios del Perú se refieren a su historia.
La imagen es, claramente, de una chica que sabe que tiene todo por delante: tal vez no solamente  el reinado de belleza de un barrio o de una ciudad, sino aún más. Posiblemente tiene novio y planes para la universidad.
Los datos no dicen si viene de lo que se llama “una familia pudiente” o ha sufrido la pobreza. Tampoco se conoce si trabaja  o estudia, o si vive con sus padres o con una abuelita que la cuida desde que era pequeña.
Una noticia paralela aparece en los medios: “la reina de Pedernales no murió en el terremoto”. Los que hemos visto la foto de la chica morena sentimos cierto alivio, aunque jamás la hemos conocido. Pero la noticia no termina allí: Helen, la reina de belleza de Pedernales, no es la de la fotografía. La que aparece se llama Karla y si está muerta. Nunca fue reina de Pedernales, pues no ganó el concurso.
Karla, como tantos otros, es solamente un recuerdo en la mente de quienes la quisieron. Si ganó el concurso o no, carece de importancia. (O) 

La reina y el terremoto

Muchas fotos han aparecido en los diarios en días anteriores. Edificios y casitas pobres destruidos; madera, cemento, hierro, tirados en calles polvorientas donde no se ve a nadie.
También están las imágenes de la gente que sufre: la que llora por un hijo que ha muerto; la que tiene un rictus de desesperación, mientras permanece frente a lo que fue su negocio de ferretería, su tienda de abarrotes, su heladería, su casa.
Otras fotos muestran un grupo de rescatistas que se abrazan, arrodillados, antes de empezar su dura tarea; voluntarios que cargan decenas y decenas de botellas de agua y paquetes de alimentos. Impacta el rostro de la niñita cubierta de polvo, que va en brazos de un bombero que la ha sacado de su tumba de cascotes y le ofrece una nueva vida.
Entre tantas fotos hay una que muestra una joven morena que viste un biquini rosado y posa cerca de una palmera. Tiene una sonrisa ligera y sus ojos oscuros miran de frente. Ha posado su mano en la cadera, en una pose coqueta, de reina de belleza.
Está de pie al borde de una piscina y el paisaje que le rodea muestra verde exuberancia.
Su nombre, desconocido, hoy aparece en los titulares de la prensa. Las redes sociales muestran que tiene una página de Facebook y diarios del Perú se refieren a su historia.
La imagen es, claramente, de una chica que sabe que tiene todo por delante: tal vez no solamente  el reinado de belleza de un barrio o de una ciudad, sino aún más. Posiblemente tiene novio y planes para la universidad.
Los datos no dicen si viene de lo que se llama “una familia pudiente” o ha sufrido la pobreza. Tampoco se conoce si trabaja  o estudia, o si vive con sus padres o con una abuelita que la cuida desde que era pequeña.
Una noticia paralela aparece en los medios: “la reina de Pedernales no murió en el terremoto”. Los que hemos visto la foto de la chica morena sentimos cierto alivio, aunque jamás la hemos conocido. Pero la noticia no termina allí: Helen, la reina de belleza de Pedernales, no es la de la fotografía. La que aparece se llama Karla y si está muerta. Nunca fue reina de Pedernales, pues no ganó el concurso.
Karla, como tantos otros, es solamente un recuerdo en la mente de quienes la quisieron. Si ganó el concurso o no, carece de importancia. (O)