La Pachi

Tras leer noticias de prensa escrita, revistas y sitios religiosos, parece increíble como la cuencanidad y demás fieles hayan creído como verdad absoluta el cuento de una adolescente cuencana que dijo haber visto a la virgen, un 28 de agosto de 1988, además me parece perverso el capital simbólico con el que se le revistió a -La Pachi-, así como a su discurso de manipulación y mentiras erigidas a costa de abusos de fe.
Para Bordieu, el capital simbólico se trata de ciertas propiedades que parecen inherentes a la persona misma como: la autoridad, el prestigio, la reputación, el crédito, la fama, la notoriedad, la honorabilidad, el buen gusto, etc., es decir, “no es más que el capital económico o cultural en cuanto conocido y reconocido” mismo que me hace pensar en el alcance de audiencia que tuvo el tramado engaño, así como el usufructo de ciertos sectores.
Patricia Tálbot en una de sus declaraciones, menciona: “En medio de esa luz apareció una mujer hermosísima que no tenía más de 16 años; tenía un velo azul hasta los pies (…). Sus ojos color miel. Su pelo color miel. Su pelo color canela”
La -médium-, como la llamaban, una mujer blanca, que provenía de una clase media-alta de la sociedad cuencana, estudiante del colegio tradicional y religioso Rosa de Jesús Cordero quien iniciaba una carrera en el modelaje crea una vez más a costa de parecer perverso, la romantización de una virgen adolescente, con rasgos de raza caucásica, el velo como signo de la pertenencia y del servicio a Cristo así como a la iglesia, además de la sumisión.
A pesar que la Conferencia Episcopal del Ecuador y el Arzobispo Luna Tobar dieron la espalda a las aseveraciones de la secta -Guardianes de la Fe-, ellos insistieron en el milagro y necesitaban una corroboración científica, así contrataron al ingeniero de origen vasco, Hugo Rekalde, experto en audios de aviones, para que realice un peritaje para tener dicho documento como prueba para enviar a El Vaticano.
En 1998, por primera vez a Revista Vistazo comentó como tras la grabación de audio y video se notaba dos audios distintos, uno el de voz de la Pachi, por otro lado, una grabación con el acento español, así de como su novio el -Suco Vega- sustraía una grabadora de las bufandas, ante lo cual el perito amenazó a -los guardianes- “con divulgarlo a todo el país. Ese día se terminaron las apariciones”. (O)
Un negocio no solo con la fe, sino con la compra de tierras, abarrotamiento de las plazas hoteleras y recorridos turísticos.

La Pachi

Tras leer noticias de prensa escrita, revistas y sitios religiosos, parece increíble como la cuencanidad y demás fieles hayan creído como verdad absoluta el cuento de una adolescente cuencana que dijo haber visto a la virgen, un 28 de agosto de 1988, además me parece perverso el capital simbólico con el que se le revistió a -La Pachi-, así como a su discurso de manipulación y mentiras erigidas a costa de abusos de fe.
Para Bordieu, el capital simbólico se trata de ciertas propiedades que parecen inherentes a la persona misma como: la autoridad, el prestigio, la reputación, el crédito, la fama, la notoriedad, la honorabilidad, el buen gusto, etc., es decir, “no es más que el capital económico o cultural en cuanto conocido y reconocido” mismo que me hace pensar en el alcance de audiencia que tuvo el tramado engaño, así como el usufructo de ciertos sectores.
Patricia Tálbot en una de sus declaraciones, menciona: “En medio de esa luz apareció una mujer hermosísima que no tenía más de 16 años; tenía un velo azul hasta los pies (…). Sus ojos color miel. Su pelo color miel. Su pelo color canela”
La -médium-, como la llamaban, una mujer blanca, que provenía de una clase media-alta de la sociedad cuencana, estudiante del colegio tradicional y religioso Rosa de Jesús Cordero quien iniciaba una carrera en el modelaje crea una vez más a costa de parecer perverso, la romantización de una virgen adolescente, con rasgos de raza caucásica, el velo como signo de la pertenencia y del servicio a Cristo así como a la iglesia, además de la sumisión.
A pesar que la Conferencia Episcopal del Ecuador y el Arzobispo Luna Tobar dieron la espalda a las aseveraciones de la secta -Guardianes de la Fe-, ellos insistieron en el milagro y necesitaban una corroboración científica, así contrataron al ingeniero de origen vasco, Hugo Rekalde, experto en audios de aviones, para que realice un peritaje para tener dicho documento como prueba para enviar a El Vaticano.
En 1998, por primera vez a Revista Vistazo comentó como tras la grabación de audio y video se notaba dos audios distintos, uno el de voz de la Pachi, por otro lado, una grabación con el acento español, así de como su novio el -Suco Vega- sustraía una grabadora de las bufandas, ante lo cual el perito amenazó a -los guardianes- “con divulgarlo a todo el país. Ese día se terminaron las apariciones”. (O)
Un negocio no solo con la fe, sino con la compra de tierras, abarrotamiento de las plazas hoteleras y recorridos turísticos.